España
Accidente de trenes en Córdoba

El Gobierno lleva desde 2021 ignorando alertas de la Agencia de Seguridad Ferroviaria por roturas de vías

Los investigadores se centran en una rotura de la vía como principal causa de la tragedia de Adamuz

La Agencia de Seguridad Ferroviaria, organismo dependiente del Ministerio de Transportes, lleva años advirtiendo de las cifras ascendentes en los llamados «precursores de accidentes». Se trata de factores como «rebases de señal», «roturas de carril», «deformaciones de vía» o «roturas de eje» que se constituyen como causa de los siniestros. En el caso de la tragedia de Adamuz, por ejemplo, se investiga la rotura de carril. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha admitido que es una «posibilidad innegable» que las muescas detectadas en el tren Iryo que descarriló y en, al menos, otros dos trenes que previamente habían pasado por la vía, tengan relación con el accidente.

Los sucesivos informes anuales de la Agencia de Seguridad Ferroviaria vienen avisando del incremento en los «precursores» de accidentes. En su último reporte, se destaca que «el número se mantiene elevado, consolidando la tendencia al alza detectada desde 2022».

En el informe de 2021, por ejemplo, se alerta del «comportamiento negativo en cuanto a las deformaciones de vía y las roturas de carril» que «sugiere la conveniencia de reforzar la vigilancia en los elementos de la infraestructura y superestructura ferroviaria». La agencia atribuía el incremento en «las variaciones en la intensidad del mantenimiento como consecuencia de las condiciones laborales asociadas a la pandemia». «Se impone la obligación de realizar una especial vigilancia sobre este tipo de precursores».

En el informe de 2022, la agencia avisaba de «un aumento del 26% de las roturas de carril». «Este dato aconseja reforzar la vigilancia en los elementos de la superestructura ferroviaria», volvió a insistir.

Un año después, se destacaba también que «la variación en el número de deformaciones de vía y de roturas de carril podría deberse a los valores extremos de temperatura registrados durante el año», instando también a «la realización de acciones adicionales de mantenimiento de la vía».

En la evaluación publicada en 2024, la agencia señala igualmente «el aumento de las roturas de carril y de los rebases de señal, en una magnitud conjunta superior a la disminución registrada en las deformaciones de vía». Aquí se valora, no obstante, que la puesta en marcha de determinadas medidas por parte de Adif habrían supuesto un descenso de las «deformaciones».

El último informe vuelve a alertar sobre el aumento de los «precursores de accidentes», destacando que «se mantiene elevado, consolidando la tendencia al alza observada desde 2022» y «superando claramente la media de los 5 años anteriores, especialmente del periodo previo a 2022, lo que confirma una situación estructural más que coyuntural». Las «deformaciones de vía», advierte también, «se estabilizan en niveles altos».

La investigación sobre la tragedia de Adamuz apunta especialmente a una rotura en el carril derecho de la vía del corredor de Alta Velocidad Madrid-Andalucía como causa del accidente, que deja hasta el momento 43 muertos.

La brecha de la vía dejó marcas en todas las ruedas del Iryo que descarriló el domingo, invadiendo la vía contraria, pero también en otros trenes que pasaron ese día por el mismo punto.

«Es verdad que los bogies de los cinco coches primeros presentan una marca», reconoció Puente este miércoles en una entrevista en Telecinco. El ministro también confirmó que se habían detectado «muescas parecidas» en dos trenes que pasaron con anterioridad. La cuestión, según el ministro «ahora es conocer por qué se han producido esas marcas, qué es lo que las ha hecho, si había algo sobre las vías, si era la propia vía que estaba empezando a romperse».