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ERC no quiere que los Mossos se enfrenten a los radicales: los antidisturbios serán policías nacionales

El nuevo Gobierno catalán planea cambios profundos en el modelo policial de los Mossos d’Esquadra. Es una de las condiciones impuestas por la CUP a ERC para permitir a Pere Aragonés ser presidente. Entre esos cambios no sólo se plantea la disolución de los BRIMO, la unidad antidisturbios, para difuminarla en otras unidades. Se plantea también un cambio en el protocolo de los antidisturbios, inspirado en el modelo alemán, que los propios agentes explican así: «A partir de ahora, si hay lío habrá que llamar a la Policía Nacional o a la Guardia Civil».

Sobre la mesa del nuevo consejero de Interior de la Generalitat, el ex socialista Joan Ignasi Elena, ya se encuentra el plan que el separatismo viene pergeñando con la ayuda de la CUP desde hace meses. El principal cambio va dirigido hacia la Brigada Móvil (BRIMO), el cuerpo de antidisturbios de los Mossos que en los últimos años ha centrado las iras del separatismo radical.

El primer paso del plan, explican fuentes de los Mossos, es desintegrar la BRIMO cambiándole de nombre y reubicándola como unidades territoriales. De esa forma, «se pierde la identidad de grupo» de estos agentes, que ahora tienen su cuartel general en Egara (Sabadell). Además, perderían sus símbolos identificativos, como la insignia que portan en el brazo con un dragón. «Lo entendemos como una venganza clara contra nosotros», explican agentes del cuerpo a OKDIARIO.

Cambio de modelo

Sin embargo, los cambios a medio-largo plazo son aún más profundos y pasan por modificar de raíz el manual de actuación y los protocolos de los antidisturbios. «Lo que persigue el nuevo plan (de ERC, CUP y Junts) es implantar en los Mossos el modelo alemán de antidisturbios», explican fuentes internas de la policía autonómica.

Este nuevo modelo, similar al germánico, prescinde en la mayoría de sus intervenciones de herramientas policiales como los lanzadores de proyectiles de foam o de gases lacrimógenos o irritantes. En cambio, sólo está previsto el uso de defensas y escudos. El cuerpo a cuerpo. El sistema alemán basa su ventaja en la superioridad numérica. «Si hay 150 manifestantes, los alemanes despliegan 400 agentes. Se busca la mayor superioridad numérica posible para poder conducir a la masa, separarla y disolverla», explican fuentes de los Mossos.

«Eso no es factible en Cataluña, ni de lejos. Hay una enorme escasez de agentes en la BRIMO, como se ha podido comprobar durante la pandemia», asegura un agente antidisturbios de la policía catalana a OKDIARIO. «Para aplicar algo así, sería necesario duplicar plantillas como mínimo y no se va a hacer, en términos presupuestarios es impensable».

«Caos absoluto»

Y, entonces, ¿qué ocurrirá en Cataluña cuando se produzcan disturbios graves y generalizados como los de la sentencia del 1-O o los posteriores a la detención de Pablo Hasél? Los Mossos vaticinan «el caos absoluto». «Sin lanzadores de foam, con mandos regionales controlados directamente por la Consejería (de Interior) y tirando de cuerpo a cuerpo, si llega una de esas situaciones especiales», que cada vez son más habituales por otra parte, habrá que pedir soporte externo a Mossos». Hacen referencia a las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional y a los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil.

Los cambios que prepara ERC con apoyo -y exigencia- de la CUP buscan descargar la responsabilidad política del Govern de la Generalitat en caso de cargas policiales. Hasta ahora, las iras de los separatistas se concentraban en el conseller de Interior de turno cuando los ‘palos’ los daban los Mossos. Una presión que se trasladaba posteriormente a los propios agentes en forma de investigaciones internas. En un futuro, las iras apuntarán directamente a «la policía española», explican los agentes consultados.