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Extremadura

El equipo de Guardiola reclama a Vox que le presente «propuestas concretas» para alcanzar el acuerdo

El PP extremeño denuncia que la formación de Abascal cambia constantemente las condiciones de la negociación

El Partido Popular de Extremadura ha lanzado un mensaje claro a Vox: es momento de concretar. Después de semanas de negociaciones sin avances significativos y tras la suspensión del diálogo anunciada por Vox, el entorno de la presidenta María Guardiola lanza un ultimátum velado a la formación de Santiago Abascal: o concretan sus exigencias de una vez por todas o el acuerdo será imposible. «Lo que tiene que hacer Vox es entregar una serie de condiciones fijas y, cuando las aceptamos, cerrar la negociación, no traer otras nuevas», denuncian fuentes populares a OKDIARIO, en una queja que desnuda la principal fuente de fricción entre ambos partidos: la constante aparición de nuevas demandas por parte del equipo negociador de Abascal justo cuando parecía que el pacto estaba a punto de cerrarse.

El contexto de esta exigencia no es menor. Este martes, la Asamblea de Extremadura confirmó lo que OKDIARIO adelantó: Manuel Naharro se ha convertido en el nuevo presidente de la Cámara regional tras imponerse en segunda votación con 29 apoyos. Una elección que llega con la suspensión de las negociaciones entre PP y Vox anunciada por el partido de Abascal, pero que no cierra definitivamente la puerta a un acuerdo de gobierno.

El tiempo, sin embargo, no juega a favor de los negociadores. Naharro dispone de un máximo de 15 días hábiles para iniciar una ronda de consultas con los grupos y proponer un candidato a la Presidencia de la Junta. Ese plazo sitúa en el 10 de febrero la fecha límite para que se formalice la propuesta, lo que desplaza el debate de investidura, previsiblemente a finales de febrero.

Una vez propuesto el candidato, el Reglamento concede otros 15 días para la celebración del pleno de investidura. En ese escenario, la primera votación podría celebrarse como muy tarde el 19 de febrero, con una segunda 48 horas después si no se alcanza la mayoría absoluta necesaria en el primer intento.

Es a partir de esa primera votación cuando empieza a contar el plazo más determinante: dos meses como máximo para investir presidente. Si transcurrido ese periodo ningún candidato obtiene el respaldo suficiente, la Asamblea quedará disuelta de forma automática y se convocarán nuevas elecciones.

Tomando como referencia el calendario máximo, el límite legal para cerrar un acuerdo se sitúa en torno al 20 de abril. Hasta entonces, el PP y Vox pueden explorar distintas fórmulas de entendimiento, con los mismos o con distintos candidatos, pero siempre dentro de un margen temporal cada vez más estrecho. Ahora la incógnita está en si conseguirán formar un gobierno de coalición en ese plazo.

Esta pregunta, que parecía tener una respuesta afirmativa hace apenas unas semanas cuando Santiago Abascal aseguró en OKDIARIO que Vox entraría en el Gobierno de Extremadura, tiene ahora una respuesta compleja por el duro tira y afloja entre ambos partidos.

Precisamente, este jueves el presidente de Vox acusó al PP de ser un «negociador flojo» y de tener más facilidades para pactar con nacionalistas que con Vox. Unas declaraciones que, pese a contribuir a aumentar el clima de tensión existente, no han desanimado al PP extremeño, que mantiene a nivel interno un tono esperanzador. «Vamos a seguir negociando, tenemos esperanza de llegar a un acuerdo. Hay buena disposición por las dos partes», aseguran las mismas fuentes a este periódico.

Desde el equipo de Guardiola insisten en que todavía tienen meses por delante para poder negociar y creen que el bloqueo responde a una estrategia electoral nacional de Vox enfocada en las elecciones de Aragón, por lo que la situación se desbloqueará una vez pasados estos comicios. «Creo que cuando se pasen las elecciones de Aragón será más fácil», apuntan.

La maniobra del PP que descolocó a Vox

La Asamblea de Extremadura confirmó este martes la designación de Manuel Naharro como nuevo presidente de la Cámara regional, tal y como adelantó OKDIARIO. Una decisión que sorprendió a propios y extraños, pues desde el PP extremeño pensaban que Naharro iba a ser colocado en la Diputación de Badajoz y no en la Asamblea. Todo respondió a criterios de equilibrio territorial dentro de la formación. «Tenía que haber alguien de Badajoz, la presidenta es de Cáceres», explican fuentes del partido que lidera María Guardiola.

Ahora bien, la sesión constitutiva de la Asamblea donde se eligió a Naharro deparó una sorpresa que frustró una estrategia de Vox. El Grupo Popular cedió 10 de sus votos para garantizar la entrada del partido de Abascal en la Mesa de la Cámara regional, permitiendo que la diputada Beatriz Muñoz Cortés ocupara la Secretaría Primera. Este gesto, sin embargo, no gustó a Vox. «Les molestó que eligiéramos a uno de Vox porque querían cargar contra nosotros por negarles un hueco en la Asamblea», dicen las fuentes antes citadas. El plan de la formación verde, según esta versión, pasaba por quedarse fuera de la Mesa y utilizar ese agravio como munición política contra el PP.

Esta circunstancia contrasta con lo ocurrido en 2023, cuando PSOE y Podemos dividieron sus votos para dejar fuera a Vox. Ahora, el PP les ha colocado en la Mesa, desactivando su estrategia de confrontación.

Abascal carga contra el PP extremeño

Santiago Abascal no ha ocultado su malestar con la situación en Extremadura. El líder de la formación conservadora ha declarado este jueves en rueda de prensa que no hay ningún avance en las negociaciones con el partido de Guardiola y no ha escatimado en críticas hacia el PP extremeño, al que ha comparado con el PSOE. «El Partido Popular es muy distinto en función del territorio y probablemente en Extremadura es el lugar donde los dirigentes del Partido Popular son más similares a los dirigentes del PSOE. Eso dificulta las cosas», ha dicho.

Abascal ha recordado que el PP «ha negociado históricamente con Pujol, con Arzallus, con Convergencia i Unió, el PNV» y que «en cambio, cuando tiene que negociar con Vox, todos son dificultades. Es sorprendente».

No obstante, pese a la dureza de sus palabras, el líder de Vox no ha cerrado la puerta a un acuerdo con el PP. «Nosotros queremos un cambio de rumbo y en estos momentos no está garantizado. Eso no significa que no estemos dispuestos a negociar. Nos han votado para gobernar, nos han votado para que negociemos en función de la fuerza que los ciudadanos nos han dado y vamos a seguir haciéndolo», ha asegurado.

Ahora, con el parlamento constituido y la pelota en el tejado de ambas formaciones, el PP extremeño espera que Vox concrete sus exigencias para poder avanzar en un acuerdo que permita el cambio de gobierno en la región. Hasta entonces, las negociaciones permanecen suspendidas, pero no rotas, con la esperanza de que el escenario se desbloquee en las próximas semanas.