Cristales rotos y mobiliario destrozado: así han dejado el rectorado de Lérida los seguidores de Hasél
Un suelo lleno de cristales rotos, polvo de extintores en suspensión, mangueras contraincendios desplegadas, papeleras arrancadas y, en general destrucción. Mucha destrucción. Así es como ha quedado la rectoría de la universidad de Lérida en la que el rapero Pablo Hasél, condenado por la Audiencia Nacional por enaltecer a ETA, se atrincheró para no ser detenido y entrar en prisión. Decenas de seguidores de extrema izquierda se encerraron con Hasél y destrozaron las instalaciones hasta que a primera hora de este martes decenas de agentes de la Brigada Móvil (BRIMO) de los Mossos d’Esquadra accedían al recinto y lo desalojaban. Hasél, detenido, ya ha sido enviado a prisión. Ahora queda por ver quién asumirá la factura de miles de euros en destrozos que ha dejado atrás su encierro de apenas 24 horas.
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