Wall Street vuelve a temer a la Fed: la probabilidad de otra subida de tipos pasa del 5% al 25%
Aumentan los temores inflacionistas en la primera reunión de la Reserva Federal presidida por Kevin Warsh
A medida que avanzamos hacia la segunda mitad del año, ninguna cuestión tiene más peso para los mercados de riesgo mundiales que la dirección de la política monetaria estadounidense bajo el mandato del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh.
En esta dirección, la probabilidad de subidas de tipos ha aumentado del 5% a principios de año al 25%, lo que refleja la crisis energética, un mercado laboral más sólido de lo esperado y el discurso agresivo de Warsh en su toma de posesión.
Sin embargo, ahora el mercado está más dividido que nunca; algunos analistas creen que los tipos seguirán una trayectoria alcista, mientras que otros creen que el «entusiasmo estadounidense» empujará los tipos a la baja.
Por su parte, el debut de Warsh como presidente dejó muy claras sus prioridades. Reafirmó el mandato de control de la inflación con notable firmeza, asumió compromisos públicos firmes para cumplirlo y anunció la creación de cinco grupos de trabajo internos para examinar el balance de la Fed y sus marcos de datos.
La cautela mostrada por el «elegido de Trump» se dejó ver en el encuentro organizado por el BCE en Sintra. El presidente de la Reserva Federal aseguró que quienes esperen que el banco central tolere una inflación superior al objetivo «se sentirán decepcionados» y reiteró que la institución garantizará la estabilidad de precios en Estados Unidos.
Cambio de presidente y de discurso
Ese giro en el discurso sorprendió a parte del mercado. Según Robert Tipp, de PGIM Fixed Income, tras el nombramiento de Warsh muchos inversores asumieron inicialmente que sería más proclive a recortar los tipos, pero sus primeras intervenciones cambiaron esa percepción y despertaron el temor a un endurecimiento más agresivo de la política monetaria.
Los mercados lo percibieron de inmediato: al final de la semana de la reunión de la Fed, los operadores habían reajustado sus previsiones a dos subidas y la probabilidad de un movimiento en julio, en cualquier sentido, había aumentado considerablemente.
Sin embargo, desde la gestora Neuberger subrayan que tras esa sacudida inicial de tono agresivo se esconde un panorama más complejo. En este sentido, sigue sin estar realmente claro si los grupos de trabajo representan un mecanismo deliberado para retrasar las decisiones de política monetaria a corto plazo o si simplemente reflejan un reajuste institucional más amplio.
Lo que, en su opinión, no ofrece ninguna duda es el cambio estructural más profundo que Warsh parece estar orquestando: un alejamiento del modelo de orientación prospectiva que definió la comunicación de la Fed durante gran parte de los últimos 15 años.
El resultado es que, con una menor transparencia sobre la trayectoria de la política monetaria, los mercados se basarán cada vez más en los rendimientos reales y en los datos que vayan surgiendo, en lugar de en las señales de la Fed. En ese sentido, la división en las expectativas no es una confusión temporal, sino el nuevo entorno operativo.
Una historia de desinflación
Si el tono de Warsh apuntaba hacia una política monetaria más restrictiva, la evolución posterior del mercado de bonos ha transmitido un mensaje diferente. Los rendimientos de la deuda estadounidense han retrocedido entre 15 y 20 puntos básicos desde sus máximos recientes, un movimiento que se ha extendido también a otros mercados de renta fija (en Alemania, Francia e Italia).
Desde Neuberger ponen el foco en la energía como el principal catalizador. Las expectativas del mercado respecto a una resolución del conflicto con Irán han provocado una fuerte caída de los precios del crudo, con los contratos a corto plazo retrocediendo por debajo de los niveles previos debido al conflicto y los precios a plazo siguen la misma tendencia.
Ese cambio de tendencia se ha reflejado directamente en los puntos de equilibrio de la inflación, que han caído aproximadamente 30 puntos básicos, del 2,50% al 2,20%, sus niveles más bajos en 12 meses.
El panorama general de la inflación refuerza esta señal; el PCE subyacente se ha situado en línea con las previsiones y el traspaso de los aranceles a los bienes subyacentes está, según la gestora, prácticamente completado, y la inflación de los bienes subyacentes se sitúa ahora en cero.
También apuntan que la desinflación en el sector de la vivienda se está produciendo a niveles que no se veían desde lo más profundo de la pandemia.
No obstante, este escenario sigue sujeto a importantes riesgos. En los últimos días el petróleo se ha disparado hasta un 8% como resultado del repunte de las tensiones en Oriente Medio lo que podría reavivar las presiones inflacionistas y reforzar las expectativas del mercado de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal.
En este contexto, si la primera mitad de 2026 se perfilaba calurosa; la segunda mitad será muy diferente. Esa historia de dos mitades quedará oculta tras las cifras anuales, «pero ni la Fed ni los inversores deberían pasarla por alto» añaden desde Neuberger.
El escenario base según los expertos
Por todo ello, la división entre los analistas de banca de inversión es inusualmente amplia: algunos bancos de inversión prevén subidas de 75 puntos básicos antes de fin de año y otros creen que el próximo movimiento será una bajada, aunque retrasada.
Por su parte la gestora no se sitúa en ninguno de los dos bandos. Su escenario base es un mantenimiento prolongado, sin recortes en 2026 ni en 2027, al que asignan una probabilidad del 40%.
Para los expertos, lo más sencillo para Warsh será observar, esperar y dejar que los datos hagan su trabajo. Este escenario base también tiene implicaciones para la gestión de las carteras, ya que, a juicio de la gestora, la incertidumbre está generando oportunidades difíciles de ignorar.
Una oportunidad de entrada
Dado que el mercado sigue descontando aproximadamente 1,5 subidas en el extremo corto de la curva, la asimetría favorece claramente a la duración, sobre todo en el segmento de dos a cinco años.
Incluso en un escenario extremo, en el que los mercados descuentan por completo los 75 puntos básicos de subidas, el análisis de la rentabilidad total sugiere que las pérdidas de capital seguirán siendo modestas.
Si los datos de empleo se debilitan, o si se materializa la desinflación en la segunda mitad del año, tal y como esperan desde Neuberger, el potencial alcista será significativo.
«Puede que el debate entre subida, mantenimiento o bajada de tipos siga sin resolverse, pero para las carteras posicionadas con convicción, esa incertidumbre no es un riesgo sino una oportunidad», añaden los expertos.
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