Economía

¡El vergonzoso poder coercitivo del Estado!

“El monopolio de la emisión de dinero gubernamental, como el monopolio postal, no tiene su origen en el beneficio para el pueblo, sino únicamente en el deseo de aumentar los poderes coercitivos del Estado”. Friedrich Hayek.

A la espera de encontrar nuevos retos antes del cierre anual, acontecemos consolidación de las bolsas mundiales. Esta es una época laboriosa para los principales fondos de inversión del mundo, en la que se han de esforzar mucho por tratar de maquillar este año bursátil que se les va quedando atrás sin pena ni gloria.

«En España estamos muy hartos de una clase política, que en lugar de aportar soluciones genera conflictos sociales, ¡y mucha corrupción!»

Sin embargo, si en los mercados hemos tenido cierta tregua, el terremoto político de los ‘ERE’ vuelve a poner en tela de juicio la legitimidad de Sánchez de formar gobierno. En España estamos muy hartos de una clase política, que en lugar de aportar soluciones genera conflictos sociales, ¡y mucha corrupción! Que a nadie se le olvide que el auge independentista de Artur Mas oculta el mayor caso de corrupción catalán de la historia, de la mano cómo no, de Jordi Pujol. Tampoco debemos pasar por alto que la situación de inestabilidad política actual, proviene de una moción de censura propuesta por el mismo Sánchez, que derrocó al PP con argumentos basados en su propia y evidente hipocresía moral, y que ahora tiene que lidiar con un caso de corrupción que salpica excesivamente al PSOE y deja a la trama Gürtel en un juego de niños… Es el lamentable. “Quítate tú, que me pongo yo”, de toda la vida.

Estoy ¡tan saturada! Los últimos cambios de gobierno en España se han dado a golpe de machete. Hagamos memoria, el gobierno de José María Aznar fue tumbado por los casos de corrupción en Valencia y Baleares y los delirios de grandeza del trío de las azores, con el fatídico 11M y las nunca encontradas armas de destrucción masiva en Irak. Zapatero se hizo contra pronóstico con el poder, hundiendo económicamente a España con su irresponsable ‘buenrollismo’, y desilusionando a la Cataluña del tripartito con el fracaso del ‘Estatut’ de autonomía, que derivó en esta corriente de inestabilidad política y social, en la que estamos sumidos en mi tierra.

«Tanta corrupción y delirios de grandeza poco merecidos se traducen en fractura social, inestabilidad, crisis económica y ruptura del Estado del Bienestar»

Por supuesto, con el permiso del estallido de la burbuja inmobiliaria, provocada en parte por las comisiones ilegales cobradas por jefecillos de zona de las ya quebradas cajas de ahorros, y alcaldes de poca monta que acabaron de apuntillar un modelo económico deficitario y sujetado por m2 de edificación.

Como pueden comprobar, tanta corrupción y delirios de grandeza poco merecidos se traducen en fractura social, inestabilidad, crisis económica y ruptura del Estado del Bienestar. Al final, los que pagamos las facturas somos los contribuyentes, empresarios y familias, que vivimos ahogados por un Estado que administra de manera desleal, robando y derrochando de manera vomitiva sobre los valores de una España trabajadora. Retractado queda en las facturas de los ‘ERE’, recibos de 25.000€ al mes en cocaína y otros tantos en prostíbulos. Como empresaria lo único que puedo decirles, es que ¡mi esfuerzo no le paga la fiesta a nadie! Y muchos nos planteamos seriamente emigrar con nuestras compañías bajo el brazo.

Entretanto, ¿Quién nos rescatará?; ¿La izquierdista ‘buenrollera’ de Irene Montero -la cual ha sido denunciada por tratar de recadera a una integrante de su cuerpo de seguridad? El desconcierto general de esta sociedad es serio, desanimados por la inoperancia de la clase política y de un modelo de país que ha fracasado, el cual vira peligrosamente hacia los extremos, que lejos de estar manchados por la siglas de lo corrupto, forman parte inequívoca del ansia de poder, lo que de facto les convierte en corruptibles. El poder corrompe, ¡siempre! y la única manera de eliminar la corrupción es desmantelando el Estado, llevándolo a su mínima expresión y fomentando la propiedad privada. Los radicalismos, en lugar de ayudar agravan las situaciones. Ya saben que soy una anarcocapitalista confesa.

La única manera de eliminar la corrupción es desmantelando el Estado, llevándolo a su mínima expresión y fomentando la propiedad privada

Si ampliara mi crítica sobre esta clase política, creo que España es en general y salvando estos casos recientes de inestabilidad, un caso ejemplar de transición democrática. Tal vez España debe mirar hacia 1978, en lugar de insistir en virar hacia 1936. Un acto de recapacitación es necesario, y una reordenación hacia qué clase de Estado queremos es fundamental. Las transferencias ilimitadas de las CCAA más ricas hacia las más desfavorecidas claramente han fracasado y los ERE son un ejemplo de ello. Dichas transferencias a cambio de nada, deberían eliminarse de facto. Como hace la Unión Europea, las transferencias entre comunidades deberían ser a cambio de reformas estructurales, puesto que las transferencias cuando se convierten en inversión fomentan el desarrollo común, pero cuando se convierten en subvención ¡fomentan corrupción y descontento social!

España tiene una estructura organizativa absurda e ineficiente. No en vano, en los debates electorales, se ha debatido desde eliminar las CCAA, hasta aligerar la administración desmantelando ‘chiringuitos’. Claro está, que corresponde a los contribuyentes decidir qué tipo de Estado queremos y cómo deseamos que se administren nuestros recursos.

«Debemos plantear un nuevo sistema de financiación en el que las transferencias entre CCAA sean a cambio de reformas, para de ese modo convertir nuestros recursos en inversión y no en subvención, ergo corrupción»

Probablemente el modelo de financiación entre régimen común y foral, debería ajustarse a un sistema moderno, más cercano al estado Federal que al modelo actual autonómico, que considero necesita una actualización ya que tras 40 años parece haber llegado a su fin. Créanme cuando les digo que los ERE son la punta de un iceberg que necesita urgentemente de un profundo acto de reflexión. ¿Esta es la España que queremos? ¿Realmente virando a los extremos lograremos mejorar la convivencia y eliminar la corrupción? ¿Es bueno el bipartidismo? Como liberal respeto cualquier opinión, aunque prefiero las que llevan actos consigo.

Mi opinión es muy clara, necesitamos regeneración y alternancia política, así como grandes consensos y pactos de Estado entendiendo la proximidad como lo más sostenible a largo plazo. Como fiel amante de la meritocracia que soy, debemos plantear un nuevo sistema de financiación en el que las transferencias entre CCAA sean a cambio de reformas, para de ese modo convertir nuestros recursos en inversión y no en subvención, ergo corrupción.

Gisela Turazzini

CEO, Blackbird Broker