Economía

El sistema de retorno de envases cumple 15 años en Alemania: Valencia y otras CCAA quieren imponerlo en España

Se acaba 2017 y con ello se cumplirán 15 años desde que Alemania implantase un modelo de depósito, devolución y retorno de envases (SDDR). En la actualidad, varias comunidades autónomas quieren imponerlo de forma ilegal en España y acabar con el actual Sistema Integrado de Gestión (SIG).

Hace algo menos de un año, el Gobierno de Navarra anunció que seguiría la estela de la Comunidad Valenciana que preside Ximo Puig, que se marcó 2018 como fecha en la que debería «empezar a funcionar» el SDRR. Un sistema en el que el consumidor abone una cantidad de dinero que le es devuelta al reciclar el recipiente. No obstante, Puig deberá esperar más para aprobar el proyecto por falta de apoyo.

Para implantarlo, tanto la Generalitat de Valencia como el resto de CCAA que se han interesado en algún momento por este modelo (como Baleares, Cataluña o Navarra) deberían incumplir la Ley  de Residuos de 2011, la cual recoge que únicamente se puede modificar el sistema de reciclaje mediante real decreto aprobado en el Consejo de Ministros.

En esa línea, Ecoembes recuerda que la implantación del SDDR es inconstitucional puesto que las CCAA no tienen competencias para adoptar esta norma. Además, la empresa señala que «la Generalitat no ha aportado ningún estudio que justifique la puesta en marcha de este sistema».

El sistema que pretende implantar la Comunidad Valenciana, según señala Ecoembes, perjudica tanto al ciudadano como a la hostelería, que «deberá realizar una actividad que no le corresponde como negocio». «Todos los estudios oficiales realizados por diversos países europeos como Francia, Reino Unido, Chequia o Irlanda, evidencian los altísimos costes que tiene este sistema», explica.

Asociaciones como Retorna ponen también en duda el Sistema Integrado de Gestión y defienden volver a un modelo basado en la devolución del envase porque es “económicamente beneficioso”. La agrupación señala que “en 40 regiones del mundo, poner un valor económico a las latas y a las botellas ha sido crucial para acabar con este problema”.

Ecoembes asegura que detrás de esta iniciativa promovida por grupos ecologistas se encuentra el interés de una empresa noruega llamada Tomra, que es quien vende las máquinas de recogida de envases.

«El SDDR solo sirve para recuperar los envases de agua, bebidas refrescantes y cervezas, sean de plástico o latas de metal», explican desde Ecoembes. Es decir, cualquier otro tipo de envase, como sprays, cajas de cereales, de zapatos, latas de conserva, envases de gel y champú o frascos de cosméticos, entre muchos otros, «no los puede reciclar».