Economía
Reestructuración bancaria

El PNV es la bala de plata del BBVA para que Sánchez apruebe la OPA hostil sobre Sabadell

  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

El BBVA tiene una bala de plata para que la OPA hostil lanzada sobre el Banco Sabadell salga adelante a pesar de la oposición del Gobierno a la operación: el apoyo del PNV a la misma, que la cúpula del banco confía en que haga cambiar de opinión al Ejecutivo de Pedro Sánchez, ya que necesita los votos de los nacionalistas vascos para seguir en Moncloa.

En todo caso, el banco se ha puesto a trabajar a toda máquina para lograr levantar el veto gubernamental, como demuestran los elogios dirigidos ayer por su presidente, Carlos Torres, a las políticas de Sánchez en un acto con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en la sede del BBVA en Madrid.

Como adelantó OKDIARIO, el PNV está presionando desde el principio al Gobierno para que apruebe la fusión del BBVA y el Sabadell posterior a la OPA, si es que ésta tiene éxito (debe autorizar esa fusión, no la OPA). De hecho, la cúpula del BBVA expuso la propuesta de comprar el Sabadell a la del PNV antes de hacérsela llegar al consejo de éste último. Y la formación nacionalista le prometió su apoyo para convencer al Gobierno de que permita que se materialice.

Detrás de esta posición del PNV no sólo se encuentra la vasquidad del BBVA -de la que apenas queda nada en el banco actual-, sino sobre todo su deseo de quedarse con el incremento de la recaudación de impuestos que supondría la integración del Sabadell, según fuentes cercanas al partido.

Inicialmente, Félix Bolaños se mostró favorable a una fusión amistosa. Pero, tras el lanzamiento de la OPA hostil, varios ministros del Gobierno se lanzaron en tromba a rechazarla. Lo mismo hicieron los principales partidos independentistas catalanes, en este caso amparándose en la catalanidad del Sabadell, pese a que tuvo que cambiar la sede a Alicante por culpa del procés de 2017.

Por tanto, Sánchez tiene que moverse entre la presión del PNV para aprobar la OPA y la de sus socios catalanes para rechazarla. El partido vasco no ha sido especialmente exigente con el Gobierno central: de los dos grandes puntos del acuerdo de investidura, el traspaso de la Seguridad Social y un nuevo referéndum, nada ha vuelto a saberse. Y de hecho, Bildu se ha apuntado todos los tantos de las concesiones arrancadas a «Madrid» desde que gobierna Sánchez.

Y eso le da poder para amenazar con dejar de apoyar a Sánchez si no se cumple su única exigencia con aplicación práctica. «En el BBVA aseguran que el PNV les ha garantizado que la operación sale adelante y ellos confían totalmente en ello. Por eso siguen adelante pese a la oposición del Gobierno y por eso no contemplan el escenario de que la OPA prospere, pero no la fusión, con lo que se quedarían sin muchas sinergias», asegura una fuente conocedora de la situación.

Con ese as en la manga, Torres pretende convencer a Sánchez. Y ayer le expuso en persona los argumentos a favor de la OPA durante aproximadamente una hora en que conversaron en la sede del BBVA mientras esperaban a Erdogan, que llegó una hora tarde. En esa reunión también estuvieron presentes el ministro Carlos Cuerpo, el presidente de la CEOEAntonio Garamendi, y el CEO del banco, Onur Genç.

Los objetivos del PNV

El BBVA mantiene su sede fiscal histórica en Bilbao, a pesar de que desde hace muchos años mantiene la operativa en Madrid. No paga todo el Impuesto de Sociedades en la Hacienda Foral de Vizcaya al tener menos de un 25% de su actividad en esa provincia, pero, en todo caso, es uno de los principales contribuyentes a las arcas públicas de esa comunidad.

Ahora, con la eventual incorporación del Sabadell, sumaría más actividad y, por tanto, mayor recaudación. Con el añadido de que la entidad que preside Josep Oliu tiene una fuerte presencia en el País Vasco procedente del antiguo Banco Guipuzcoano, que compró en 2010 mediante una OPA (amistosa en ese caso).

El BBVA pagó 1.190 millones de euros de Impuesto de Sociedades en España y el Sabadell tributó 478 millones por este concepto. El impuesto extraordinario sobre la banca no se incluye en estas cifras porque las entidades deben contabilizarlo como un gasto operativo.