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La planta de VW Navarra se prepara para volver sin claridad sobre el futuro del diésel

El proceso de adaptación al nuevo mix con menos diésel no culminará hasta noviembre

Hace apenas un año, el 30% de sus coches ensamblados eran diésel

Incertidumbre en los 4.700 empleados de Volkswagen Navarra ante el final de los ocho días de parón obligado que han afrontado en este inicio de septiembre. La crisis del diésel y el frenazo súbito de la demanda de vehículos con este combustible han pillado de lleno a la factoría de Landaben, una de las más importantes de España y la primera empresa de la Comunidad Foral de Navarra, que producía 1.408 vehículos al día antes de su cierre temporal.

La empresa ha comunicado a los trabajadores que hasta noviembre no se volverá a funcionar a pleno rendimiento con la demanda de coches que hay y los motores que envían a Navarra desde las fábricas alemanas, para que sean ensamblados en la planta española y posteriormente se exporten por todo el continente. Este proceso de ajuste a un nuevo ‘mix’ gasolina-diésel que tenga menos vehículos de este último combustible permitirá a la factoría continuar con su progresiva ‘desintoxicación’ del diésel. Hace apenas un año, el 30% de sus coches ensamblados eran diésel. Ahora lo es el 10%, según fuentes de la compañía. El problema es que este 20% de vehículos diésel ha dejado progresivamente de ensamblarse.

Pese a todo, las previsiones son de que VW Navarra ensamble este año 285.000 vehículos de los 297.000 que había previsto a principios de año. La reducción será de unos 12.000 coches que son los que se han dejado de producir estos días.

Preocupación ante la vuelta

El sector de la automoción sufre un cambio que viene provocado por cambios normativos y mejoras medioambientales. Y en este entorno de dudas, la parada en Landaben ha preocupado a algunos empleados de la planta navarra. Sin embargo, VW Navarra no tiene tanta dependencia del diésel como otras plantas españolas, como la de Mercedes Vitoria que construye básicamente vehículos diésel. Desde la compañía se presume de la alta de manda de más de 50.000 coches que hay de su Volkswagen Polo, su vehículo estrella.

Desde el año 94 no paraba la fábrica navarra de Volkswagen, lo cual ha supuesto un hito para sus trabajadores, obligados a pasar estos días en casa de forma extraordinaria. Lo peor, aseguran, es la incertidumbre de no saber si vendrán más situaciones similares en el futuro si continúa la contracción de la demanda de diésel.