El paso atrás de FG en el BBVA marca el inicio de su posible camino judicial
"Durante el último año hemos sufrido una larga y continua agresión mediática derivada de las investigaciones policial y judicial", lamentaba el hasta ahora presidente de honor del BBVA, Francisco González, en su despedida temporal de una entidad que lideró durante más de dos décadas.
Las portadas en los medios, los mismos a los que no hace mucho se dirigía para explicar, orgulloso, los últimos hitos del banco, se habían convertido en un lastre desde que la pasada primavera aflorase el pago de cinco millones de euros al Grupo Cenyt, sociedad vinculada al polémico excomisario de Policía José Villarejo.
Ni los buenos resultados, ni la decisión de delegar la gestión diaria en el que había sido su consejero delegado, conseguía apartar el foco de González, conocido popularmente como FG, que a principios de este año se veía involucrado en una presunta trama de espionaje a políticos, empresarios y periodistas que tenía por objetivo, en teoría, evitar el intento de Sacyr por controlar la entidad en 2004.
Cuando las filtraciones sobre las chanzas del excomisario parecían poner en jaque a ciertos cargos de la política y la justicia nacional, la «operación Trampa» destapaba lo que algunos de los afectados por los pinchazos telefónicos y los seguimientos han definido como el mayor escándalo de corrupción empresarial de la historia de España.
15.000 llamadas intervenidas devolvían al banquero a una arena judicial en la que ya tuvo que lidiar por las supuestas irregularidades, finalmente archivadas, en la venta de su sociedad, FG Inversiones Bursátiles, a Merril Lynch en 1996.
Aunque la presidencia de honor apuntaba a su caducidad, la apertura de esta novena pieza separada del «caso Tándem» animó a los espiados a defender su intimidad en los tribunales, como el expresidente de Sacyr Luis del Rivero, el exvicepresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) Carlos Arenillas o el exministro de Industria Miguel Sebastián, lo que precipitó el paso atrás de González.
Hechos que narran en sus escritos, los cuales relatan la magnitud del dispositivo de Villarejo, que incluía ocho equipos de personal especializado, doce coches y cinco motos para vigilancia y transporte, tres vehículos base para comunicaciones, software y hardware para acceder a bancos de datos, y equipos de audio, fotografía y vídeo.
De su encargo, el expolicía reportaría directamente a otro excomisario, el entonces jefe de seguridad del BBVA, Julio Corrochano, que en uno de los pinchazos, publicados por el diario digital Moncloa.com, dice que el «presi» le llamaba cada diez o quince días y que quería informes más simples pues «ni siquiera lee las conclusiones, que hay que decirle pim, pim, pim y pim».
Todo con el objetivo de conocer las acciones e intimidades del llamado «Grupo Hostil» de cara, supuestamente, a desacreditarlos.
Si bien el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón continúa a la espera de recibir toda la información de la que disponga el BBVA sobre los servicios prestados por Villarejo antes de ordenar prueba alguna, tales acusaciones ponen a González en la picota.
Querella al margen, Del Rivero ha aprovechado la última junta para cargar contra él por hacer creer que el intento de toma de control del banco era una operación política «por sus orígenes», ya que FG llegó al BBVA directo de la presidencia de Argentaria, la cual ocupó por decisión del Gobierno de José María Aznar.
No obstante, el único compromiso pendiente de González en la Audiencia Nacional es el juicio por la salida a Bolsa de Bankia, en el que comparecerá como testigo tras haber sido señalado por el que fuera su competidor -y otrora allegado- Rodrigo Rato, también espiado por Villarejo.
«Para evitar que se utilice mi persona para dañar a la entidad, he decidido abandonar temporalmente los cargos en la fundación y en el banco, mientras concluyen la investigación en curso», apunta FG en su misiva a su predecesor, Carlos Torres Vila.
A la espera de conocer el resultado de las pesquisas internas sobre los trabajos de Cenyt, la maraña sigue espesándose en una vía judicial aún en fase muy inicial en torno a un «encargo privado» tras el cual subyacen, según la defensa del expolicía, intereses estratégicos del Estado en los que la entidad actuó de «actor ocasional» e «incluso es muy posible que desconociera».
Temas:
- BBVA
- Francisco González
Lo último en Economía
-
Cunde la preocupación entre los trabajadores españoles tras las palabras de Niño Becerra: «Jubilación hasta los 74 años en 2060»
-
El crecimiento no llega al bolsillo: España acabó 2025 con salarios reales por debajo que antes de la pandemia
-
Hyperion, Indra y la SEPI: el negocio millonario del fondo de Pablo Casado en pleno ‘boom’ de la Defensa
-
Iberdrola apuesta por un buque eléctrico pionero en Vigo para revolucionar la eólica marina
-
La Ley de Propiedad Horizontal lo confirma: si un vecino no paga, los demás propietarios pueden recurrir al artículo 21
Últimas noticias
-
Previsión AEMET: Cielo despejado y chubascos en Barcelona, con cambios de temperatura y viento flojo
-
El lema de vida de Juan Ramón Jiménez, premio Nobel de Literatura andaluz: «Si te dan un papel pautado, escribe por la parte de atrás»
-
El curioso vínculo entre Amaia Montero y Leire Martínez: las dos cantantes nacieron en pueblos de Guipúzcoa separados por solo 10 kilómetros
-
Cunde la preocupación entre los trabajadores españoles tras las palabras de Niño Becerra: «Jubilación hasta los 74 años en 2060»
-
Cielos poco nubosos y posibles tormentas en Andalucía según AEMET, cambios en temperaturas y viento moderado