El sector sanitario releva a las tecnológicas como la gran apuesta de Wall Street
Los expertos empiezan a mirar al sector sanitario como una posible cobertura frente a una caída del sector tecnológico
Hace unos meses el mercado ponía el foco en defensa. Después le llegó el turno a la inteligencia artificial y los semiconductores. Y ahora, empieza a surgir un nuevo sector al que mirar cuando el entusiasmo por la tecnología comience a perder fuerza.
El sector sanitario, ignorado por muchos inversores, empieza a ganarse el interés del mercado. Sus acciones están repuntando justo cuando los beneficios de las compañías de salud se consolidan como unos de los principales motores de crecimiento del S&P 500.
Pero esto no va a ser fugaz. Amr Hanafy, analista de Neuberger, considera que el mercado alcista, impulsado por un sólido crecimiento de los beneficios y no por la expansión de los múltiplos, todavía tiene recorrido.
Desde la gestora confían en que los buenos fundamentales seguirán impulsando las bolsas, aunque esperan que la lenta subida del mercado sea volátil. Dado que las valoraciones se sitúan ahora en niveles potencialmente atractivos en comparación con el mercado en general, creen que el sector sanitario puede servir de cobertura frente a posibles caídas en el sector tecnológico.
La IA impulsa el sector
No es que la salud vaya a quitarle el protagonismo a la IA, sino que el sector podría beneficiarse de importantes aumentos de productividad impulsados por ella.
Desde el descubrimiento de fármacos hasta el diagnóstico y la prestación de asistencia sanitaria, así como de una serie de factores estructurales favorables, entre los que se incluyen un repunte de la actividad de fusiones y adquisiciones, plazos más cortos para la aprobación de medicamentos y una menor incertidumbre regulatoria.
La visión sobre el sector sanitario de Manuel Pinto, analista de mercados, es positiva para los próximos doce meses, aunque muy selectiva. Sólo el 41% de las compañías sanitarias del S&P 500 está superando al índice este año, lo que refleja que todavía existe una dispersión importante entre ganadores y perdedores.
Dentro del sector, su principal preferencia sería la biotecnología, especialmente compañías que ya cuentan con productos comercializados o con tratamientos en fases clínicas avanzadas.
Antecedentes: burbuja de 2021
El reciente repunte es diferente a la burbuja de 2021, que en algunas ocasiones se ha comparado, cuando salieron a bolsa numerosas empresas muy especulativas y con proyectos todavía incipientes. En esta ocasión, el movimiento está respaldado por mejores datos clínicos, una recuperación de la financiación y una fuerte actividad de fusiones y adquisiciones.
«Nuestra preferencia se centra en empresas con una ruta clara hacia la comercialización, balances sólidos, propiedad intelectual duradera y activos con valor estratégico para las grandes farmacéuticas», subraya Pinto.
También ven oportunidades en las grandes farmacéuticas capaces de combinar medicamentos ya consolidados con nuevas plataformas de crecimiento en obesidad, oncología, enfermedades raras e inteligencia artificial.
El problema para muchas de ellas será el vencimiento de patentes durante los próximos años, pero precisamente esa necesidad de renovar sus carteras puede aumentar las adquisiciones de compañías biotecnológicas. El vencimiento de patentes fue uno de los principales catalizadores del fuerte aumento de operaciones corporativas durante el primer semestre de 2026.
Sin embargo, el experto sería algo más prudente con las aseguradoras y compañías de atención sanitaria gestionada. Aunque tradicionalmente ofrecen una elevada generación de caja y un carácter defensivo, continúan expuestas al aumento de la utilización médica, a los costes laborales hospitalarios y a posibles cambios en los reembolsos públicos.
Además, después de haber atraído capital como refugio frente a la volatilidad tecnológica, cualquier deterioro inesperado de los ratios de siniestralidad podría provocar una toma de beneficios importante.
En dispositivos médicos, los expertos mantienen una visión constructiva, particularmente en empresas vinculadas a procedimientos mínimamente invasivos, cirugía robótica, diagnóstico y monitorización. Sin embargo, a diferencia de la biotecnología, creen que una parte importante del crecimiento ya está mejor reconocida en las valoraciones, por lo que sería necesario ser más exigente en los puntos de entrada.
Catalizadores del sector
El primer catalizador es la recuperación de las fusiones y adquisiciones. En apenas un mes se han producido tres operaciones biotecnológicas superiores a los 10.000 millones de dólares, relacionadas con Nuvalent, Apogee y Crinetics, lo que demuestra que las grandes farmacéuticas vuelven a estar dispuestas a pagar primas elevadas por activos clínicos diferenciados y con una ruta clara hacia la comercialización.
A este movimiento se suma la posible megafusión entre AstraZeneca y Bristol Myers Squibb, una operación que podría crear un grupo farmacéutico valorado en torno a 400.000 millones de dólares.
Aunque todavía se encuentra en una fase preliminar y plantea importantes dudas regulatorias y estratégicas, refleja hasta qué punto el sector está entrando en una nueva etapa de consolidación, impulsada por la necesidad de reforzar carteras de medicamentos, ganar escala en Estados Unidos y compensar los próximos vencimientos de patentes.
El segundo gran catalizador es la inteligencia artificial aplicada al descubrimiento de medicamentos. El coste de desarrollar un solo fármaco puede acercarse a los 1.000 millones de dólares, durante un proceso que se prolonga durante años y que ofrece una probabilidad de éxito reducida.
En este sentido, la IA puede actuar sobre tres variables esenciales: tiempo, coste y probabilidad de aprobación. Un medicamento desarrollado con IA podría reducir un 15% el gasto anual previo al lanzamiento, elevar la probabilidad de éxito del 10% al 15% y llegar al mercado tres años antes.
La IA no solo puede acelerar el descubrimiento de moléculas, sino también reducir fallos en las primeras fases clínicas mediante una mejor predicción de toxicidad, absorción y comportamiento metabólico. Los compuestos originados mediante IA han mostrado hasta ahora tasas de éxito en fase 1 del 80%-90%, aunque todavía será necesario comprobar si esos resultados se mantienen en fases clínicas posteriores.
También será relevante el desarrollo de los medicamentos para la obesidad. Más allá de las ventas directas, estos tratamientos están ampliando el mercado potencial hacia enfermedades cardiovasculares, apnea del sueño, hígado graso y otras patologías asociadas. Esto beneficia principalmente a las farmacéuticas líderes, aunque también puede generar oportunidades en biotecnológicas con tratamientos orales, nuevas combinaciones o mecanismos capaces de preservar mejor la masa muscular.
El cuarto catalizador será la evolución de los tipos de interés y de las condiciones de financiación. Las compañías biotecnológicas pequeñas y medianas son especialmente sensibles al coste del capital porque pueden pasar varios años sin generar ingresos. La mejora reciente del mercado de salidas a bolsa, ampliaciones de capital y financiación está reduciendo el riesgo de insolvencia y permitiendo que más compañías continúen sus ensayos clínicos.
Por último, los expertos señalan que la regulación continuará siendo un punto clave, pero parte de la incertidumbre sobre los precios de los medicamentos puede estar ya excesivamente descontada.
Cobertura frente a la caída
Con todo esto, la salud podría ser el siguiente cohete del mercado y más cuando la demanda de medicamentos, diagnósticos y tratamientos depende mucho menos del ciclo económico que la publicidad digital, los semiconductores o el gasto discrecional.
«Un medicamento contra el cáncer seguirá vendiéndose aunque se desacelere la economía», añade Pinto. Esa visibilidad de ingresos convierte al sector sanitario en un destino habitual del capital cuando los inversores buscan calidad, estabilidad y menor volatilidad.
El precedente del año 2000 resulta ilustrativo. Durante los primeros dieciocho meses posteriores al estallido de la burbuja tecnológica, el sector tecnológico perdió cerca del 48%, el S&P 500 alrededor del 15% y el sector sanitario aproximadamente un 4%, incluyendo dividendos. La salud no evitó completamente las pérdidas, pero protegió mucho mejor el capital.
Además, la rotación reciente ya está mostrando señales similares. La debilidad de los semiconductores durante el mes de julio no se ha extendido al conjunto del mercado porque sectores como energía, industria, transporte y salud están empezando a asumir parte del liderazgo.
No obstante, el carácter defensivo no significa que todo el sector esté barato. La preferencia para el analista sería combinar grandes farmacéuticas rentables con biotecnológicas de fase avanzada y evitar asumir que cualquier empresa sanitaria ofrece automáticamente protección.
Las biotecnológicas iniciales, sin ingresos y dependientes de un único ensayo clínico, pueden registrar una volatilidad incluso mayor que muchas compañías tecnológicas.
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