De mayoría absoluta a crisis total: la caída de Starmer abre una incierta era Burnham en Reino Unido
Burnham parte como favorito para suceder a Starmer, aunque su liderazgo aún genera dudas en Reino Unido
La dimisión de Keir Starmer ha puesto fin a una etapa marcada por el rápido desgaste político de un líder que llegó a Downing Street con una mayoría histórica y la promesa de devolver la estabilidad al Reino Unido.
Mientras sus críticos le acusan de no haber sabido ejercer el liderazgo necesario para afrontar los desafíos del país, el Partido Laborista afronta ahora una compleja transición con Andy Burnham como principal favorito para sucederle.
Con todo esto, se pone fin a la etapa de Starmer como líder del Ejecutivo británico solo dos años después de vencer las elecciones generales en julio de 2024.
Además, el ahora ex primer ministro de Reino Unido no ha dudado en esconderse y señala que todas las decisiones que ha tomado siempre han buscado «anteponer» el interés de Reino Unido. «Por eso voy a dimitir como líder del Partido Laborista», anunció ayer, tras informar al rey Carlos III su decisión de abandonar el cargo.
Elecciones internas el 9 de julio
El primer ministro británico ha fijado para el 9 de julio el inicio del proceso interno que elegirá a un nuevo líder laborista y nuevo jefe del Ejecutivo para finales del mismo mes, si no hay más que una candidatura, todo con la idea de que el nuevo primer ministro de Reino Unido tome posesión y se haga un traspaso de poderes ordenado de cara a la vuelta del verano.
Mientras tanto, Starmer seguirá en el puesto, ha confirmado, por lo que se espera que participe cumbres internacionales como la de la OTAN, de los días 7 y 8 de julio en Ankara, y la cita bilateral con la Unión Europea, prevista para el 22 de julio en Bruselas.
En todo caso, ha querido reivindicar su trabajo durante dos años en Downing Street, destacando que deja «una economía más fuerte» con salarios que crecen más que la inflación, más inversiones en áreas como la sanidad y «el fin de la austeridad» o «el mayor aumento del gasto en defensa desde la Guerra Fría».
DO años complicados para Reino Unido
También ha sacado pecho de su gestión de la migración y ha recalcado que su Ejecutivo logró que el país recuperara la «reputación en el mundo». «Reino Unido vuelve a defender la decencia, el respeto y el Estado de Derecho, ha cerrado acuerdos comerciales, ha apoyado a Ucrania, ha defendido nuestros valores y ha reconstruido nuestra relación con nuestros aliados en Europa», ha señalado, reivindicando el «cambio prometido por un Gobierno laborista».
En todo caso, el jefe del Ejecutivo británico ha sucumbido a la enorme presión a la que estaba sometido desde el pasado 7 de mayo, cuando la debacle en las elecciones locales y el auge del partido de ultraderecha Reform UK, de Nigel Farage, acrecentó las críticas internas a la marcha del partido.
Burnham, el candidato no tan favorito
Todo con el retorno a escena de su gran rival, al que se ve como posible sucesor, Andy Burnham, ex alcalde de Mánchester y que el pasado jueves logró un escaño en el Parlamento tras unas elecciones parciales que le permiten ahora optar a liderar el partido.
El veterano político ha dado el paso solo unas horas después y confirmado que disputará la sucesión a Starmer, prometiendo un proceso ordenado y positivo tanto para el partido como para el Ejecutivo.
Si bien Andy Burnham es el favorito para convertirse en el próximo líder del Partido Laborista, existe desacuerdo entre los diputados laboristas sobre si debería celebrarse una contienda por el liderazgo.
La diputada laborista Jo White afirma que tal concurso sería una «farsa sin sentido». Además, que Burnham llegue al poder a desatado un espíritu competidor entre los demás miembros del Parlamento británico.
El líder de Reform UK, Nigel Farage, cree que Andy Burnham no tendrá «un mandato» si se convierte en primer ministro y afirma que deberían celebrarse elecciones generales. Farage afirma: «No tengo ni idea de cuál es la postura de Andy Burnham sobre nada».
«El público británico está bastante harto del juego de las sillas musicales que se ha estado desarrollando en el número 10 de Downing Street durante la mayor parte de la década y se merecen unas elecciones generales.»
Farage afirma que un primer ministro «tiene que contar con el mandato del pueblo», pero Burnham ni siquiera se presentó a las elecciones generales de 2024, por lo que no está vinculado personalmente a ese programa electoral de ninguna manera.