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Economía
INVERSIÓN

El coste de la vida ahoga a los españoles: uno de cada tres hogares no consigue ahorrar ni un euro al mes

España dispara un 13% el precio de la vivienda mientras el ahorro de los hogares apenas alcanza los 390 euros mensuales

  • Celia Amayuelas
  • Celia Amayuelas Díaz (Madrid, 1999), periodista y economista con más de 6 años de experiencia en medios digitales, se incorporó a OKDIARIO en 2026 procedente de finanzas.com, 'El Español' y Capital Radio. Puedes contactar conmigo en celia.amayuelas@okdiario.com

El encarecimiento de la vivienda está poniendo contra las cuerdas la capacidad de ahorro de los hogares españoles. Mientras los precios inmobiliarios acumulan subidas de dos dígitos, muchas familias apenas consiguen reservar una pequeña parte de sus ingresos a final de mes. Esta brecha entre el coste de la vivienda y la capacidad de ahorro amenaza con agrandar las diferencias patrimoniales y dificulta que los jóvenes puedan acceder a una casa en propiedad.

Así lo advierte un informe de Mapfre que analiza la situación financiera de los hogares y plantea el ahorro como uno de los grandes desafíos económicos del país. El diagnóstico dibuja una paradoja: la vivienda concentra buena parte de la riqueza de las familias, pero su encarecimiento dificulta cada vez más que quienes todavía no son propietarios puedan incorporarse al mercado.

El precio de la vivienda llegó a crecer un 12,9% interanual en el cuarto trimestre de 2025, prácticamente un 13%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Y aunque el ritmo se moderó ligeramente después, el último dato disponible, correspondiente al segundo trimestre de 2026, todavía reflejaba una subida anual del 12,2%. La vivienda de segunda mano avanzó incluso más, un 12,9%, mientras que la nueva lo hizo un 7,4%. En apenas tres meses, entre abril y junio, el índice general volvió a subir un 3,4%.

Sin embargo, el problema no se limita a la compraventa; también el alquiler presiona las economías domésticas y reduce el margen disponible para constituir un colchón financiero. Para quienes destinan una parte elevada de sus ingresos a pagar una vivienda, ahorrar para una entrada, invertir o preparar la jubilación, se convierte en una tarea cada vez más complicada.

Menos de 400 euros en ahorro

Uno de los datos más reveladores del análisis es la cantidad que consiguen reservar los hogares españoles. Según los datos de la Encuesta Financiera de las Familias de Funcas recogidos en el documento de Mapfre, el ahorro medio declarado por los hogares que ahorran se sitúa en 390 euros mensuales.

La cifra exige una precisión importante: no significa que todos los hogares españoles ahorren esa cantidad. De hecho, los resultados de Funcas indican que el 68% de los hogares consigue ahorrar, mientras que el 32% no puede hacerlo. Además, el 62% de los hogares que sí ahorran considera insuficiente la cantidad que consigue reservar. Entre quienes señalan esa insuficiencia, el principal motivo es la falta de ingresos, citada por el 64%.

Las diferencias por nivel de renta son especialmente significativas. De acuerdo con los datos recogidos en el documento de Mapfre, los hogares con ingresos mensuales de entre 600 y 1.000 euros ahorran una media de 185 euros, mientras que aquellos que ingresan entre 4.001 y 5.000 euros alcanzan los 764 euros. Es decir, los hogares del tramo de renta más alto de los analizados consiguen reservar más de cuatro veces lo que ahorran los del tramo más bajo.

La brecha también aparece al observar el nivel educativo. El ahorro mensual medio se sitúa en 317 euros entre quienes tienen estudios hasta la ESO, frente a los 552 euros de quienes cuentan con formación universitaria. Por edades, las diferencias son menores: los hogares de entre 30 y 45 años ahorran unos 403 euros mensuales, frente a los 375 euros de los mayores de 67 años.

El problema, por tanto, no es únicamente cuánto cuesta una vivienda, sino quién tiene capacidad para acumular el capital necesario para comprarla. Cuando los precios crecen más deprisa que los ingresos disponibles, quienes no cuentan con patrimonio familiar previo parten con una desventaja cada vez mayor.

El ladrillo como principal inversión

El documento de Mapfre pone el foco también en la composición del patrimonio de los hogares. Según las cifras que recoge, la vivienda representa el 64% del patrimonio neto de las familias españolas, frente al 57% en la eurozona. La concentración de riqueza en el sector inmobiliario deja a los hogares muy expuestos a la evolución del mercado de la vivienda y limita la diversificación de sus activos.

Esta dependencia del ladrillo tiene una doble lectura. Para quienes compraron una vivienda hace años, la revalorización de los inmuebles ha supuesto un aumento considerable de su patrimonio. Para quienes intentan comprar ahora, en cambio, la misma subida se traduce en una barrera de entrada más elevada y en la necesidad de disponer de más ahorro previo.

El Banco de España ha cuantificado esa dificultad. Según su Informe Anual de 2025, un hogar no propietario necesitaba en 2024 el equivalente a 6,8 años de renta neta media para adquirir una vivienda en España. En el caso de los hogares cuyo cabeza de familia tenía menos de 35 años, el esfuerzo ascendía a 7,1 años. En ciudades como Madrid, Barcelona y Málaga, la cifra era todavía mayor: 9,7, 9 y 10 años, respectivamente.

El resultado es un mercado cada vez más difícil para quienes dependen exclusivamente de sus salarios. La vivienda se convierte en un activo que revaloriza el patrimonio de los propietarios, pero al mismo tiempo encarece el acceso a ese mismo patrimonio para las nuevas generaciones.

Asignatura pendiente para España

El encarecimiento de la vivienda y la debilidad del ahorro ponen de manifiesto las limitaciones de las políticas económicas aplicadas en España. Las medidas destinadas a facilitar el acceso a la vivienda no han conseguido, hasta ahora, frenar el aumento de los precios ni resolver el desequilibrio entre oferta y demanda en las zonas donde más se necesita.

La respuesta exige algo más que anuncios y ayudas puntuales. Aumentar la oferta de vivienda, agilizar los trámites urbanísticos, reducir la incertidumbre regulatoria y facilitar la construcción y rehabilitación son algunas de las condiciones necesarias para aliviar la presión sobre los precios. Sin una ampliación efectiva de la oferta, las ayudas a la demanda corren el riesgo de trasladarse parcialmente a los precios y terminar beneficiando menos a quienes necesitan una vivienda.

También resulta difícil promover una cultura del ahorro si una parte creciente de la renta familiar se consume en pagar una casa. La educación financiera puede ayudar a gestionar mejor los recursos disponibles, pero no sustituye la necesidad de disponer de ingresos suficientes ni resuelve por sí sola un problema de acceso a la vivienda.

El análisis de Mapfre pone así sobre la mesa una contradicción que condiciona el futuro económico de muchas familias: España necesita hogares capaces de ahorrar, invertir y preparar su jubilación, pero el encarecimiento de la vivienda absorbe una parte creciente de sus recursos y concentra cada vez más riqueza en quienes ya son propietarios. Sin medidas que corrijan ese desequilibrio, el ahorro seguirá siendo una posibilidad muy desigual y la vivienda, más que una vía de construcción de patrimonio, una barrera para quienes todavía intentan empezar a construirlo.