Economía
Golpe de timón del Ejecutivo en materia energética

El Gobierno asegura que el cierre de las centrales del carbón es decisión de las eléctricas

El secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal, ha asegurado este lunes que las compañías eléctricas son «las responsables y propietarias» de las centrales de carbón y, por tanto, son ellas las que «irán marcando el momento en el desean cerrar las centrales».

Así lo ha señalado en Santander donde ha participado en la inauguración del encuentro ‘La energía del futuro en la nueva era digital’, organizado por Viesgo en el marco de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Lo ha dicho a preguntas de la prensa sobre el permiso de cierre que ultima el Ministerio para la Transición Ecológica para la central térmica de Anllares, en León, solicitado por Naturgy, antigua Gas Natural Fenosa, y Endesa, y para el que, según adelanta este lunes ‘El Economista’, se están dando los últimos pasos.

«Nosotros sabemos que hay una regulación del mercado y las compañías eléctricas son las responsables y propietarias de esas plantas y ellas irán marcando el momento en el que desean cerrar las centrales», ha dicho Domínguez Abascal.

Y ha añadido que, en este caso, tanto el regulador, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), como el Ministerio lo que tienen es «la obligación de garantizar la seguridad de suministro y la estabilidad del sistema eléctrico», dos condiciones que tendrán que «vigilar que se cumplan».

El Gobierno del PSOE, de esta manera, da un golpe de timón en la política energética gubernamental absolutamente contraria a la llevada a cabo por el ex ministro de Energía, Álvaro Nadal. El popular, antes de la moción de censura contra Mariano Rajoy, estaba ultimando un Real Decreto con el que endurecer los requisitos para las empresas que quisieran cerrar las plantas de carbón.

Nadal defendía que si había un cierre del carbón la factura de la luz se dispararía y habría peligro de falta de suministro. Una medida que tenía al sector levantado en armas, pues no entendían el constante intervencionismo del Ejecutivo en la política energética.