La energéticas piden al Gobierno incentivos para alcanzar los 295.000 millones de inversión de su plan
España ya tiene exceso de energía renovable, pero el Gobierno pretende duplicarla en 2030
Ribera enviará este mes a Bruselas el nuevo Plan de Energía y Clima y abre el periodo de consultas
Las empresas energéticas consideran que el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) seguirá adelante aunque cambie el color del Gobierno en una hipotética repetición electoral. Pero consideran que tiene que solucionar un gran fallo: la falta de incentivos para que los inversores privados financien el 85% de los 295.000 millones de inversión que contempla dicho plan (más de 250.000 millones).
«No conozco a ningún inversor que esté dispuesto a poner su dinero en un proyecto sin una mínima expectativa de rentabilidad. El Gobierno tendrá que establecer alguna fórmula que proporcione esa rentabilidad o algún tipo de incentivo si quiere que la iniciativa privada ponga esa enorme cantidad de dinero», señala un alto cargo de una de las principales energéticas españolas.
Dicho plan pretende duplicar la capacidad renovable de España de aquí a 2030, un objetivo muy difícil de alcanzar cuando el sistema eléctrico ya no es capaz de absorber toda la capacidad instalada renovable en la actualidad, como ha informado OKDIARIO. Esto hace que sea muy dudosa la rentabilidad de las nuevas inversiones para ampliar esa capacidad, salvo que el Gobierno conceda grandes subvenciones a esas instalaciones para garantizar su rentabilidad.
Este objetivo ha sido planteado por Teresa Ribera, la ministra en funciones de Transición Ecológica, pero el sector cree que seguirá adelante aunque ganara el PP unas eventuales nuevas elecciones: «Es un plan que no se aprobará hasta 2024 y, sobre todo, que tiene que ser pactado con la UE. Si Bruselas bendice esas inversiones, dará igual el color del Gobierno», señala otra compañía.
Pago por capacidad
Algo que sí gusta del plan al sector es la recuperación del «pago por capacidad», es decir, la retribución de las centrales no renovables (en especial las de ciclo combinado, es decir, de gas) por el hecho de estar disponibles en todo momento para que el sistema pueda tirar de ellas cuando sea necesario.
Las compañías recuerdan que, en años de pocas lluvias como 2022, fueron los ciclos combinados los que evitaron que hubiera apagones en España, a pesar de que muchas de estas centrales son deficitarias. Lo son por la subida del precio del gas (que ahora se ha moderado) y porque encenderlas y apagarlas intermitentemente -cuando no hay suficiente generación renovable- es muy caro.
Por eso, creen que es mejor la fórmula del pago por capacidad para tenerlas siempre disponibles que el sistema actual de incluirlas en las subastas diarias en las que se fija el precio de la luz y tener que encenderlas de urgencia cuando las otras fuentes de generación no son suficientes para cubrir la demanda. Otra cosa es cómo se calcule el precio de ese pago por capacidad, que todavía se tiene que negociar con el Gobierno.
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