CaixaBank alerta de que la guerra de Irán ya encarece las hipotecas y amenaza a la industria española
El informe advierte de que el euríbor ha repuntado del 2,2% al 2,8% por la crisis energética
Sitúa a la industria, la construcción y el transporte entre los sectores más expuestos

La guerra de Irán ya está teniendo efectos sobre la economía europea y española, según explica un informe de CaixaBank Research. El informe identifica el conflicto en Oriente Próximo como el principal riesgo económico global de 2026 y alerta de que la escalada de la tensión provoca un encarecimiento de la energía, un aumento de los costes de financiación y una mayor vulnerabilidad para sectores clave de la economía española.
La entidad financiera destaca que el impacto ya se está trasladando a los mercados financieros. Según el documento, el shock energético asociado al conflicto ha elevado las expectativas de nuevas subidas de tipos de interés por parte de los bancos centrales. Como ejemplo, señala que el euríbor a doce meses ha pasado del 2,2% registrado a finales de febrero al 2,8% en las últimas semanas.
Se trata de un movimiento especialmente relevante para millones de familias y empresas, ya que el euríbor constituye la principal referencia para las hipotecas variables en España. El repunte supone un encarecimiento de la financiación en un momento en el que el mercado esperaba una relajación monetaria progresiva tras los descensos registrados durante los últimos meses.
La industria, el gran foco de riesgo
El informe sitúa a las manufacturas como el sector más vulnerable de toda la economía española ante una prolongación del conflicto. La razón es que concentran simultáneamente una elevada dependencia energética, una importante exposición al comercio internacional y una fuerte utilización de derivados del petróleo como materia prima.

Entre las actividades más expuestas aparecen el refino de petróleo, la industria química, la fabricación de plásticos, la metalurgia, la industria auxiliar de la construcción y parte del sector de la automoción. En muchos de estos casos, el petróleo y el gas no son únicamente una fuente de energía, sino un elemento esencial dentro del propio proceso productivo.
CaixaBank señala que, aunque la industria española ha avanzado en electrificación durante los últimos años, existen sectores que continúan dependiendo directamente del petróleo o del gas para fabricar sus productos o para generar el calor industrial necesario en sus procesos. Es el caso de la industria química, una de las actividades que sufriría con mayor intensidad cualquier escalada adicional en los precios energéticos.

La exposición también alcanza de forma indirecta a la construcción y al sector agrario. La entidad recuerda que buena parte de sus proveedores son industrias altamente intensivas en energía, por lo que una subida de los costes energéticos termina trasladándose a toda la cadena productiva.
Construcción, vivienda y transporte
Además del encarecimiento de la energía, el estudio advierte de que algunos sectores siguen siendo especialmente vulnerables a un aumento de los costes financieros. La construcción, las actividades inmobiliarias y el transporte y la logística figuran entre las ramas más sensibles a una subida de tipos por tratarse de actividades intensivas en capital y con elevados niveles históricos de endeudamiento. Aunque el desapalancamiento registrado durante los últimos años actúa como colchón, CaixaBank Research considera que siguen siendo sectores particularmente expuestos a un escenario de financiación más cara.
En el caso del transporte, además, se suma una doble presión. Por un lado, el incremento del precio de los combustibles. Por otro lado, una posible desaceleración del comercio internacional y del turismo si el conflicto termina afectando al crecimiento económico global.
El informe también analiza las consecuencias de un eventual cierre del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta. Aunque sólo el 1,6% de las importaciones españolas procede directamente de los países afectados, la dependencia se concentra en productos estratégicos. En 2025, el 10,1% del petróleo crudo importado por España y el 18,9% de los combustibles refinados procedían de países del Golfo.
Asimismo, determinados insumos químicos esenciales para la industria presentan una dependencia mucho mayor. Productos como el etanodiol, el p-xileno o algunos gases raros registran cuotas de importación desde Oriente Próximo superiores al 40%, lo que podría generar tensiones en determinadas cadenas de suministro si la situación geopolítica se deteriora.
Pese a todo, CaixaBank concluye que la economía española afronta este escenario desde una posición de fortaleza relativa. Sin embargo, advierte de que existen riesgos sectoriales significativos allí donde coinciden una elevada intensidad energética, dependencia de materias primas difíciles de sustituir, fuerte orientación exportadora y mayores niveles de endeudamiento. Una combinación que sitúa a buena parte de la industria española en la primera línea de impacto de la crisis iraní.