Economía
Fin del mandato

De Cos, el gobernador que devolvió el prestigio al Banco de España y se convirtió en azote de Sánchez

  • Eduardo Segovia
  • Corresponsal de banca y empresas. Doctor y Master en Información Económica. Pasó por El Confidencial y dirigió Bolsamanía. Autor de ‘De los Borbones a los Botines’.

Cuando Pablo Hernández de Cos fue nombrado gobernador del Banco de España en 2018, la institución estaba absolutamente desprestigiada, con la reputación por los suelos. La gravísima crisis de las cajas de ahorros que provocó el socialista Fernández Ordóñez y luego no supo solucionar antes del desastre habían obligado al BCE a asumir la supervisión de los principales bancos españoles (y de los europeos, pero la culpa la tuvo España: no iban a permitir en Fránkfort otro cataclismo como el que estuvo a punto de cargarse el euro).

Después vino Luis María Linde, aunque en realidad el que llevaba las riendas era Fernando Restoy, que ahora se ha postulado para suceder a Cos. Linde trató de bajar el perfil del Banco de España tras la tempestad, pero, en vez de hacer borrón y cuenta nueva, asumió la herencia recibida: «Criticar al gobernador es criticar a la institución», dijo cuando MAFO estaba imputado por la salida a Bolsa de Bankia, dando una lección de democracia.

Además, le cayó encima la quiebra del Banco Popular, que no tenía remedio porque Luis de Guindos se negó a rescatarlo con dinero público, como dictaban las nuevas normas europeas de resolución bancaria… creadas precisamente tras el rescate de las cajas españolas. Pero Linde se negó a dar liquidez de emergencia -respiración asistida- para que la entidad aguantara un poco más. Habría acabado igual, pero habría habido más tiempo para intentar conseguir una oferta mejor que la del Santander, en vez de tener que hacer la resolución y venta en una sola noche.

Y después de este nuevo lío, llegó Hernández de Cos. Su nombramiento arqueó muchas cejas en Cibeles porque no venía de la inspección -los pata negra- sino del servicio de estudios, que hasta entonces era poco más que una muleta para que los gobernadores pidieran reformas laborales y reducciones del déficit público mientras tenían su casa en llamas.

Pero hay que tener en cuenta que las competencias supervisoras del Banco de España son mínimas tras el traspaso al BCE y que para esas labores se nombró subgobernadora a Margarita Delgado, de formación liberal pero convertida a la fe socialista por su amiga Nadia Calviño.

Con ese reparto de tareas, la institución ha funcionado bastante bien en estos seis años. También es verdad que no ha tenido ninguna crisis bancaria, tan sólo el susto de las quiebras de varios pequeños bancos en EEUU y de Credit Suisse en 2023 que no se contagiaron al resto de países.

Además, De Cos sí que ha abierto las ventanas del Banco de España, ha cambiado por completo la política de comunicación y ha apostado por una transparencia desconocida hasta la fecha, con constantes presentaciones de informes, publicaciones de datos, ruedas de prensa, entrevistas, etc. Hasta ha cedido la sede de Cibeles para la celebración de entregas de premios y otros eventos.

Azote del Gobierno

Pero por lo que más ha destacado es por lo suyo, es decir, por los estudios. Con gran rigor, ha criticado sin piedad la política económica del Gobierno de Pedro Sánchez, en especial el desmadre del gasto público y el consiguiente aumento del déficit y la deuda públicos. También ha pedido recurrentemente la liberalización de sectores y mercados, sin demasiado éxito. No ha acertado en todo, claro está: el borrón que más le recuerda la izquierda es su estudio del impacto de la subida del salario mínimo.

Y genio y figura hasta la sepultura: en un blog de despedida publicado este lunes, Hernández de Cos lanza una última puya al decir que «Europa se está quedando atrás con respecto al resto de grandes economías y España lleva ya más de una década sin conseguir converger de modo sostenido en renta per cápita con el resto de nuestros socios europeos. Revertir estas tendencias requerirá ambición y grandes acuerdos políticos».

También ha habido algunas sombras en el mandato del gobernador que hoy termina. Una ha sido su incapacidad para pacificar la guerra de poder en Unicaja tras la fusión con Liberbank, que terminó con la salida del bloque asturiano de los órganos de gobierno y el control total de la entidad por parte del malagueño, incumpliendo los acuerdos de fusión.

Otra ha sido el informe de dos peritos del Banco de España sobre la ampliación de capital del Popular en 2012, que salva la cara a Ángel Ron y contradice claramente al informe sobre la operación similar de 2016, cuya instrucción ha finalizado a falta de los recursos habituales y que va a sentar en el banquillo al ex presidente del banco y a parte de su cúpula por falsear las cuentas y estafar a los inversores. La razón de esta actuación es salvar la cara de Margarita Delgado, que era responsable de supervisión del Popular en 2012.

¿Y ahora, qué?

Con todo y con eso, Hernández de Cos ha sido el mejor gobernador del Banco de España de las últimas décadas y deja un excelente recuerdo en el sector. Y, de momento, no tiene sustituto o más probablemente sustituta. El Gobierno ha aplazado sine die el nombramiento y, de momento, Delgado será gobernadora en funciones hasta septiembre, cuando vence su propio mandato.

Como adelantó OKDIARIO, la intención del Gobierno es nombrar gobernadora a Montserrat Martínez Parera, actual vicepresidenta de la CNMV, que sería la primera mujer en ocupar el cargo. Ahora bien, de aquí a que Sánchez tome la decisión, el presidente puede cambiar de opinión. Y hay otros candidatos postulándose, como la propia Delgado, el citado Restoy, Ángel Ubide o incluso el ministro José Luis Escrivá, pese a que el BCE no quiere que políticos en ejercicio pasen a ocupar cargos teóricamente independientes.