Las aportaciones de las empresas a las pensiones
El envejecimiento de la población en la mayoría de los países desarrollados ya es un problema al que debemos prestar atención antes de que sea demasiado tarde. La pirámide poblacional se está invirtiendo y las consecuencias van a ser enormes: cada vez habrá menos jóvenes trabajadores que puedan aportar el dinero necesario para pagar las pensiones de un número cada vez mayor de ancianos.
Este desequilibrio ya se está notando en las mermadas arcas de la Seguridad Social, que tienen en las aportaciones complementarias de las empresas un pilar fundamental para el mantenimiento de las pensiones futuras de los trabajadores.
De hecho, uno de los supuestos que contemplan las leyes tributarias como retribuciones en especie a los trabajadores son las aportaciones a sus planes de pensiones. De esta forma las empresas pueden contabilizar las aportaciones como gastos de personal, cuantificando e indicando en sus nóminas esta retribución en especie.
Pero no existe obligación de realizar un “ingreso a cuenta” sobre las contribuciones que se hagan a los planes de pensiones (el empresario está obligado a ingresar un pago a cuenta a la Hacienda Pública por la autoliquidación de la renta que recibe el trabajador).
La crisis que ha azotado España en los últimos años ha reducido drásticamente las aportaciones que hacían las empresas en nombre de los empleados, lo que ha agravado notablemente la situación del futuro de las pensiones. Esta situación ha provocado no solo una reducción en el nivel de ahorro de los españoles, también está abocando a la población activa a una casi segura prestación precaria en su jubilación.
Las empresas deberían volver a preocuparse por el futuro de sus empleados, porque una Seguridad Social sin los fondos necesarios para pagar las pensiones obligaría al Estado a aumentarles los impuestos y afectaría sin duda alguna a sus cuentas de resultados.
La responsabilidad de las pensiones es algo que debemos asumir entre todos: Estado, empresas y trabajadores. Todos debemos aportar nuestro granito de arena para hacer posible su sostenibilidad en el futuro. Los planes de pensiones privados son absolutamente necesarios y deben fomentarse cuanto antes. Si bien es cierto que la mayoría tienen unos costes muy elevados, MiFID II nos permitirá poder escoger aquellos que soporten menos gastos y que sean los más adecuados a nuestro perfil. Y aquí la información que nos brinden las entidades financieras será fundamental para mejorar nuestro futuro.
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