Una situación complicada

Vinicius lo vio venir

El club ya le advirtió a principio de temporada de que Mourinho tendría libertad para decidir y el brasileño afronta una profunda reflexión sobre su situación

Diomande dispone de otros tres partidos de Liga para consolidarse en la izquierda y complicar todavía más el regreso de Vinicius al once

La hoja de ruta de Mourinho con Vinicius

Vinicius
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Vinicius lo vio venir. A principio de temporada, en el Real Madrid ya le advirtieron de que no se iba a consentir lo del curso pasado y de que Mourinho tendría licencia para tomar las decisiones que considerase más oportunas. El entrenador contaba con el respaldo del club para elegir, cambiar y sentar a quien entendiese necesario. También al brasileño. El rendimiento iba a marcar las jerarquías y su nombre no quedaba al margen.

Ahora, a Vinicius le toca hacer una profunda reflexión. Analizar lo que está ocurriendo, por qué ha perdido terreno y qué necesita para recuperarlo. Su situación exige una respuesta futbolística. Volver a encarar, superar a su defensor y convertirse en ese jugador que obligaba al rival a estar pendiente de él en cada posesión. Hoy aparece inseguro, duda y busca menos el regate. Se le ve lejos de la confianza con la que construyó su sitio en el Madrid.

Mourinho ha intentado recuperarlo. Sabe lo que puede dar y lo que significaría para el equipo volver a disponer de su mejor versión. Le ha dado oportunidades para reaccionar y recuperar sensaciones. Pero el portugués mira por el conjunto. Sus decisiones responden a lo que entiende que necesita el Madrid para competir y ganar, y la irrupción de Diomande le ofrece una alternativa que cada vez pesa más.

Mourinho tiene el respaldo del club

La advertencia del verano cobra ahora todo su sentido. Vinicius sabía que el entrenador tendría margen para intervenir y que el club respaldaría sus decisiones deportivas. La suplencia ante el Villarreal evidenció que Mourinho estaba dispuesto a modificar el ataque. El brasileño había dejado de tener asegurado un puesto que durante años parecía suyo.

El técnico quiere recuperarlo, pero necesita respuestas. La confianza también se reconstruye con acciones: pedir la pelota, asumir el uno contra uno y seguir intentándolo después de un error. A Vinicius le está costando reconocerse en ese fútbol. Su inseguridad se percibe cuando recibe con espacio para atacar y termina frenando o eligiendo una solución que permite al rival reorganizarse.

Ahí tiene trabajo por delante. Debe entender este escenario y decidir cómo afrontarlo. La competencia ha aumentado y Mourinho dispone de argumentos para mantenerla abierta. El brasileño conserva condiciones para darle la vuelta a su situación, aunque tendrá que demostrarlo en el campo.

Tres partidos para que Diomande se quede con el puesto

La sanción añade una dificultad. A Diomande le quedan otros tres partidos de Liga para terminar de consolidarse en la izquierda mientras Vinicius cumple su castigo. Tres oportunidades para ganar continuidad, fortalecer sus conexiones con los compañeros y convencer al entrenador de que debe seguir ahí cuando el brasileño vuelva a estar disponible.

El marfileño ofrece desborde, potencia y decisión para atacar. Recibe y amenaza. Su verticalidad permite al Real Madrid avanzar y obliga a la defensa contraria a corregir. Además, jugar varios encuentros seguidos en una misma posición puede ayudarle a ajustar sus movimientos y a interpretar mejor cuándo acelerar y cuándo asociarse.

Para Vinicius, el riesgo es evidente: que al terminar la sanción encuentre un equipo asentado con Diomande en su sitio. Entonces tendrá que recuperar el puesto frente a un compañero que habrá dispuesto de varias jornadas para hacerlo suyo.

Mourinho seguirá buscando lo mejor para el Madrid. El club ya había dejado clara esa prioridad al comienzo de la temporada. Vinicius conocía el aviso. Ahora le toca responder.

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