Conference League: Estrasburgo-Rayo Vallecano

El Rayo Vallecano atraviesa Europa para llegar a la final de la Conference League

El Rayo Vallecano jugará la final de la Conference League tras ganar también al Estrasburgo en la vuelta de semifinales con un gol de Alemao

Los franjirrojos se enfrentarán al Crystal Palace en la final de Leipzig el próximo 27 de mayo

El Rayo Vallecano será el decimotercer equipo español que juegue una final europea

Alemao, Rayo Vallecano, Estrasburgo
Alemao celebra el gol al Estrasburgo.
Hugo Carrasco

«Por la mañana, café. Por la tarde, ron. Llévanos a Leipzig, Isi Palazón». Se ha convertido en el cántico de la temporada en Vallecas. Y el Rayo Vallecano lo ha hecho realidad. No fue Isi, fue Alemao, que ya marcó en la ida, el que ha dado al conjunto franjirrojo la primera final de su historia, pero eso es lo de menos. Al borde del descanso, los más de 1.500 rayistas presentes en La Meinau y todo un barrio explotaban con un gol para el recuerdo que llevaba a los de Iñigo Pérez a esa final de la Conference League. Puso la guinda Batalla en el descuento parando un penalti.

El Rayo Vallecano peleará por su primer título europeo. El sueño de toda una vida para el club humilde por excelencia de nuestro fútbol, el del barrio de Vallecas, el Rayito, que toca el cielo tras imponerse por la mínima al Racing de Estrasburgo. Su última parada estaba en Alsacia, donde defendía el 1-0 a su favor de la ida y donde no especuló. Quiso más, tuvo más y perdonó. Suficiente para llegar a la mayor cota de su historia… de momento.

En Vallecas, pudieron ser más los tantos de los madrileños, pero no estuvieron finos de cara a puerta. Aun así, llegaban en ventaja, disparando en La Meinau su ilusión por estar en esa final, lo que había llevado a cerca de 2.000 rayistas a acompañar a los suyos. Esperaban no echar de menos esas ocasiones que se les escaparon en el primer asalto de estas semifinales.

No comenzaba bien la noche para los vallecanos, con Ilias, que fue de los mejores en la ida, cayéndose a última hora del once. Entraba en su lugar el Pacha Espino, completando un equipo que, por lo demás, era el mismo que el de la ida. Sin Álvaro García, pero con Isi, De Frutos y Alemao en punta. Por su parte, los locales perdían a Emegha pero recuperaban a Valentín Barco para la medular.

Pese al resultado de la ida, el Rayo no salió a especular. Ya se vieron en Atenas contra el AEK perdiendo por 3-0 tras haber obtenido el mismo resultado en la ida y no querían confiarse. Además, el resultado era muy corto. Por ello, igual que sucedió en la ida, el conjunto franjirrojo –que vestía de rojo con el rayo en negro cruzando la camiseta– salió con el gol en el punto de mira.

La tuvo Alemao nada más comenzar. Un cabezazo ante el que metió una mano providencial Penders con el que evitaba el primero de los madrileños. Llegaba después otra oportunidad en las botas de Isi, ante la que reaccionaba de nuevo el meta. Era un acoso y derribo, aunque sin perder la cabeza, el de los rayistas sobre la meta gala. Y tanto fue el cántaro a la fuente, que Alemao lo rompió.

Centro desde la derecha ante el que no acertaba Lejeune, pero al que reaccionaba genial el brasileño para rematar al fondo de la red. Sucedía al borde del descanso, dándole al Rayo Vallecano prácticamente el pase a la final de Leipzig. Sólo un batacazo en la segunda mitad les haría no estar en Alemania. Y no pasó.

El Rayo mantuvo su esencia en la segunda mitad, en la que comenzó a perdonar goles al contragolpe. Guion muy similar al de la ida en Vallecas, puesto que apenas sufrían. Ante la falta de gol y la poca mordiente de sus rivales, los franjirrojos se dedicaron a gestionar el paso de los minutos ordenados atrás, hasta el pitido final. Entonces se encontraron los locales con un penalti por mano de Valentín… y se encumbró Batalla al pararlo para llevar al Rayo Vallecano a lo más alto. A una final, una final europea, la de la Conference League.

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