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Copa Libertadores 2018

El mejor once de la historia de Boca Juniors

  • Nacho Atanes
  • Redactor de deportes y canterano de OKDIARIO. Desde 2016 cubriendo la información de tenis. También baloncesto, fútbol, ciclismo y otros contenidos.

El partido decisivo de la final de la Copa Libertadores 2018 supondrá una grandísima oportunidad para Boca Juniors de ampliar su palmarés en el máximo trofeo del continente sudamericano. El cuadro xeneize cuenta con un equipo venido a menos y que no tiene grandes estrellas consagradas, nada que ver con el mejor once de su historia, en el que pueden incluirse nombres de la talla de Juan Román Riquelme, Silvio Marzolini, Martín Palermo o Diego Armando Maradona, para muchos, el mejor jugador de la historia del fútbol.

Óscar Córdoba

En la portería tenemos a un mítico cancerbero como Óscar Córdoba. El guardameta colombiano jugó en Boca Juniors entre 1997 y 2001, periodo en el que los argentinos dominaron tanto en su país como en la Libertadores, con dos títulos conquistados.  Córdoba fue el portero titular de los Xeneize en la victoria de Boca en la Copa Intercontinental del año 2000 frente al Real Madrid.

Óscar Córdoba, defendiendo la portería de Boca Juniors. (Getty)

 

Hugo Ibarra

En el lateral derecho tenemos a Hugo Ibarra, mítico lateral que jugó en tres etapas en Boca, aunque siempre mostrando el rendimiento necesario para ganarse a la afición y ser considerado como uno de los mejores defensas de la historia del conjunto de Buenos Aires. Ibarra fue comparado en su mejor momento con un lateral como Cafú, por su recorrido y capacidad de ocupar toda la banda derecha a pleno rendimiento. El nivel mostrado por el jugador en su primera etapa llevó al Oporto a pagar casi ocho millones de euros por su servicios. En Europa, también jugó en las filas del Monaco y del Espanyol, antes de regresar a Boca para finalizar su carrera.

Rolando Schiavi

El Flaco se erigió como líder de la defensa de Boca Juniors desde su llegada en 2001, procedente de Argentinos Juniors. Schiavi era un central contundente, de gran envergadura, y preparado para ejercer de capitán general de un equipo desde la defensa de los Xeneize, con los que ganó nueve títulos a lo largo de su carrera. Después de cinco temporadas en Boca y 186 partidos oficiales, Rolando decidió cruzar el charco y probar suerte en España, donde permaneció una temporada en el Hércules. Schiavi emigró a Brasil, donde jugó la final de la Copa Libertadores con el Gremio, para después regresar a Boca y acabar su carrera en China, en las filas del Shanghai Shenhua, y en el Rivadavia argentino.

Roberto Mouzo

13 años y 426 partidos convierten a Roberto Mouzo en uno de los grandes ídolos de los veteranos de Boca Juniors. El defensor fue el líder en la conquista de dos Libertadores del conjunto argentino y logró un campeonato local en 1981, ya en el tramo final de su carrera, como compañero de Diego Armando Maradona. El Chacha era un jugador especial, con un físico con tendencia a engordar, que le obligó a adquirir una ética de trabajo ejemplar que le llevó a colocarse como jugador con más partidos en la historia de los bosteros.

Roberto Mouzo, en una imagen de archivo.

Silvio Marzolini

Uno de los jugadores más completos de la historia de Boca. Fiel a los colores azul y amarillo, Marzolini vistió la elástica bostera durante 12 temporadas, toda su carrera a excepción su debut en Ferro Carril Oeste, en las que jugó más de 400 partidos en los que se hizo amo y señor del flanco izquierdo de Boca Juniors. Enamoró a los aficionados de Boca, pero también a las aficionadas, gracias a su aspecto físico y actitud de caballero.

Con la selección argentina, Marzolini también marco la diferencia. A pesar de no lograr un gran resultado global en el Mundial de 1966, Silvio fue elegido como mejor lateral izquierdo del torneo, algo que se confirma con la realidad de aquel momento, ya que se encontraba entre los mejores del mundo en un puesto de importante competencia a nivel global.

Sebastián Battaglia

El ‘5’ de este once histórico de Boca no podía ser otro que no fuera Sebastian Battaglia. El León jugó durante 14 temporadas en el equipo xeneize, repartidas en dos etapas. Un jugador poderoso en el corte, siempre dispuesto a ayudar a sus compañeros y cuyas cualidades le llevaron a ser internacional en una decena de partidos con la selección absoluta de argentina. En su primer periplo en Boca se hizo con tres títulos de la Libertadores, a los que sumó un cuarto en 2007, ya de vuelta después de una experiencia de dos temporadas en el Villarreal, donde no acabó de rendir a pesar de coincidir con compatriotas como Figueroa, Riquelme o Arruabarrena. Con sólo 32 años, se vio obligado a colgar las botas debido a las lesiones, y actualmente sigue vinculado al fútbol en su faceta de entrenador.

Juan Román Riquelme

Hablar de Boca Juniors es hablar de Riquelme, uno de los jugadores de mayor calidad que ha visto Argentina a lo largo de su historia. Román es también un viejo conocido de la afición española, debido a su paso por Barcelona y sobre todo por el Villarreal, donde se convirtió en un ídolo y estuvo muy cerca de liderar lo que habría sido una final histórica de la Champions League, en unas semifinales que acabaron con infausto recuerdo para Riquelme al no poder convertir el penalti decisivo.

Román era un jugador imprevisible, fantasioso, y que no necesitó de la velocidad para hacerse notar en el campo como el auténtico crack del partido. Como sucedió con muchos otros jugadores argentinos, regresó a Boca después de probar suerte en Europa y siguió deleitando al público con una pausa y un manejo del balón a la altura de muy pocos jugadores en su puesto. Cinco campeonatos argentinos y tres Libertadores le preceden, confirmando que en este caso, el genio también fue capaz de llevar a su equipo a la victoria.

Riquelme, durante un River-Boca. (AFP)

Guillermo Barros Schelotto

El actual entrenador de Boca Juniors es también uno de los mejores jugadores de su historia. Guillermo Barros Schelotto firmó por el equipo bostero en el año 2007 junto a su hermano mellizo Gustavo, después de que River Plate le tentara para vestir los colores de los millonarios, con la consiguiente negativa del jugador argentino. Chapita era un jugador temperamental, eléctrico y que aparecía siempre en los partidos importantes, algo que le convirtió en ídolo Xeneize durante las diez temporadas que vistió la elástica azul y amarilla. Después de una etapa en Estados Unidos, cerró su etapa de jugador para abrir la de entrenador, que ha llegado ahora a su momento cumbre con la final de la Libertadores de Boca.

Diego Armando Maradona

Ídolo en Boca y para muchos, el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos. Hablar de Diego Armando Maradona es hacerlo de sus gestas con argentina, de su amor por y para Nápoles y en caso de los españoles, también de su etapa en Sevilla y Barcelona. Pero Maradona explotó definitivamente en su primera temporada –la única de su primera etapa– en Boca Juniors, donde dominó individualmente, con 28 goles, pero no pudo cumplir con los títulos que le pedían los aficionados. Un año después de su llegada, firmaba por el Barcelona comenzando una etapa en Europa que acabó para dar paso al tramo final de su carrera, primero en Newells y después de cumplir una sanción de nuevo en Boca, donde ya muy mermado por los problemas físicos puso fin a una carrera de leyenda.

Diego Armando Maradona, en su última etapa en Boca. (AFP)

Mario Boyé

El Matador es uno de los jugadores destacados de la historia de Boca, un jugador que marcó una época también en Racing Club. Boyé era un delantero que marcaba diferencias por su instinto, que le llevó a anotar más de 100 goles con los bosteros en sus ocho temporadas en Boca, donde fue la gran estrella de los años 40. Una vez retirado, continuó en el club como director técnico, así como también en los corazones de una hinchada que le sigue recordando como uno de los mejores delanteros que vistieron la elástica xeneize.

Martín Palermo

Hablar de Martín Palermo es hacerlo del gol como único argumento. El Loco es el máximo goleador de la historia de Boca Juniors, club al que llegó en 1997 junto a los hermanos Barros Schelotto y en el que explotó en una primera etapa que acabó llevándole al Villarreal, donde a pesar de dejar buenos detalles, no se consagró. Porque Martín era un jugador para Argentina y en concreto, para Boca, donde su zurda parecía teledirigida al gol en cada disparo. El fue el hombre de la Copa Intercontinental del 2000, cuando anotó los dos goles de la histórica victoria frente al Real Madrid de la octava, y continuó siéndolo hasta 2011, cuando colgó las botas con un homenaje a la altura de su figura.

Martín Palermo celebra un gol con Boca Juniors. (AFP)