Deportes
RIO NATURA MONBÚS VS REAL MADRID: JORNADA 25 DE LIGA ENDESA

Los triples de Obradoiro sacan del camino al Real Madrid (90-83)

  • Nacho Atanes
  • Redactor de deportes y canterano de OKDIARIO. Desde 2016 cubriendo la información de tenis. También baloncesto, fútbol, ciclismo y otros contenidos.

Buscaba el Real Madrid volver a la senda de la victoria fuera de casa en Liga Endesa, pero una inverosímil racha de triples de Obradoiro les devolvió a la realidad, que no es otra que la de la derrota de forma habitual en la competición doméstica. El equipo gallego se impuso a los blancos 90-83, demostrando que el momento de juego de los pupilos de Pablo Laso dista de ser el ideal.

Laso no quería ni media broma después de dos derrotas y un triunfo con canasta milagrosa y juntó en el quinteto inicial a sus dos baluartes exteriores, Llull y Doncic, en un simulacro de quinteto inicial de partidos grandes con Ayón y Randolph como postes y Taylor de pitbull para la defensa.

El ritmo de juego era blanco, o morado, como la camiseta del Real en Santiago, y solo el desacierto de Llull y Doncic impedía que la actuación fuera catalogada de exhibición. Se retiró el balear, con muchos minutos en las piernas, eso sí, después de anotar su triple 600 en Liga Endesa, 600 ilusiones para el madridismo que, aunque no todos sean en el último segundo, sí son importantes.

Mandaba el Madrid ante una buena versión de Obradoiro, pero el físico de los gallegos acababa superado por Doncic, que, con 10 puntos, se desmarcaba como candidato a hombre del partido, aunque quedaba una eternidad por jugar y competir.

En el segundo cuarto el rey de los rebotes saltó al Fontes de Sar para paliar el déficit bajo los aros y en un abrir y cerrar de ojos había realizado cuatro capturas. Felipe Reyes se ha instalado en la segunda unidad y su desacierto cara al aro no le impide producir para el equipo que capitanea.

También ha cambiado sus funciones Rudy. El alero ahora lidera desde la defensa, es su virtud a 18 de marzo de 2017, pero en ataque sigue sin poder disfrutarse de una versión cercana a la que tiene en sus manos, pero quién sabe si ya no en su espalda. Una pérdida con su consiguiente antideportiva dio pie a un parcial de 7-0 para Obradoiro justo cuando el Madrid se había marchado con la decena de ventaja.

Hunter estaba para sacar la basura, pero no podía contener a Pustovyi, un gigante de 2’18 infalible en la tarde gallega. Un mate suyodejaba el resultado más apretado imposible al descanso y a Laso cabreadísimo con las pérdidas de su equipo, que a pesar de todo se iba a vestuarios por delante (37-38).

7/7 en triples y adios al partido

La charla de Laso iba encaminada a activar a sus jugadores para una segunda mitad clave, pero nada se puede hacer cuando te meten siete triples consecutivos. Dulkys y Bendzius formaron una dupla mortífera para los intereses blancos desde el 6’75 y solo la actividad de Ayón y el acierto de Randolph y Taylor mantenían la ventaja por debajo de los diez.

El encuentro había volteado su discurso y necesitaba de la aparición de un nombre propio entre los madridistas para darle la vuelta, pero de momento, lo único que hacía más ruido de lo habitual era la grada del Fontes Do Sar, que alucinaba y soñaba con una victoria de su equipo.

Sufría el Madrid en Santiago como lo hace un peregrino en la parte final de su ruta, pero al contrario que los caminantes, lo del equipo blanco estaba lejos de tener un final feliz. El desacierto de Llull contagió a Doncic y el Madrid se quedó sin ataque exterior y todo se centró en el rebote, donde Hunter y Felipe si reinaban.

Por muchas capturas que cojas, al final el baloncesto se reduce a que la pelota entre en el aro, y para ello apareció Carroll buscando disfrazarse de héroe de un gris Madrid. Acudió como escudero Rudy, que con un triple puso la desventaja en solo dos, con cinco minutos aún por disputar.

Tuvo el lanzamiento para ponerse por delante Doncic pero hoy no era el día o eso parecía. Después de una nueva ventaja de cinco puntos de Obradoiro, Llull enchufaba un triple para demostrar que el Madrid estaba ahí, aunque el liderato fuese momentáneo. Entrábamos en el último minuto con el conjunto gallego dos puntos por encima y rozando un triunfo que, a pesar de las protestas de los jugadores madridistas, se quedó en Santiago.