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Una imagen impropia de un partido de Champions

El duelo Legia vs Real Madrid vivió los 90 minutos más atípicos de la carrera de muchos jugadores. El estadio del Ejército Polaco apenas tuvo una entrada de 300 espectadores, casi más de un centenar de madridistas, por la sanción que pesa sobre la afición del equipo de Varsovia por el comportamiento salvaje de sus hooligans en la presente edición de la Champions. Sólo los Vips, los miembros del equipo de seguridad, los aficionados del equipo blanco y el equipo juvenil pudieron ser testigos del duelo.

En medio de este vacío, los gritos de los jugadores, las instrucciones de los entrenadores e incluso las protestas a los árbitros se escucharon con máxima claridad en una imagen que la UEFA no querrá que se repita en la Champions. Es impropio que la mejor competición de clubes del mundo se permita dar esta imagen al mundo y quizá una sanción ejemplificante para los aficionados polacos sería la mejor de las soluciones.

No es de recibo que unos cientos de salvajes visiten ciudades para destruirlas y lancen objetos contra las aficiones rivales. La UEFA debe reaccionar ante este desafío al fútbol europeo. Los equipos ingleses, tras la tragedia de Heysel, fueron sancionados por una larga temporada sin participar en competiciones europeas. Quizá no sea un mal precedente para evitar un mal mayor en el futuro.