Deportes
Mundial de Rusia 2018

Historias del Mundial 2018: Meunier, un cartero en Rusia

Muchos de los futbolistas que están participando en el Mundial 2018 tienen una historia de superación o de sufrimiento en su curriculum para llegar hasta donde están hoy. Moses, Gabriel Jesús o Thiago Silva son algunos de ellos, como también lo es Thomas Meunier, el cartero de la Copa del Mundo.

El belga está ya en los cuartos de final con su selección, donde se medirán en lo que, sin duda, será un apasionante choque contra Brasil. Sus últimos años en el PSG le han valido para convertirse en uno de los mejores laterales, siendo uno de los jugadores más destacados en lo que va de Mundial. Pero su historia pudo haber sido bien distinta si no llega a ser por su madre. Si no es por ella, Meunier, quizás, estaría viendo el torneo que se disputa en Rusia desde el sofá de su casa.

Tres años antes de debutar con la selección absoluta de su país, Thomas Meunier tuvo que convertirse en cartero para poder llevar dinero a su casa. Pero aún hay que retroceder más para conocer al lateral que milita actualmente en el PSG.

Desde pequeño comenzó a darle patadas al balón. Su padre, que no logró llegar a ser profesional del deporte rey, presionó desde muy temprana edad a Thomas para que cumpliera el sueño que él no pudo llevar a cabo. Cuando tenía 12 años sus padres se separaron, algo que él vivió como un alivio. Siguió jugando, pero por diversión. Un año más tarde, el Standard de Lieja llamó a Meunier para incorporarlo a su cantera.

De cartero a una fábrica de coches

El dinero que entraba en la casa sólo provenía del trabajo de su madre, que tenía que hacer grandes sacrificios. La llamada de este club llevó a Meunier a dejar su pueblo y quedarse en un internado donde poder jugar con el Standard de Lieja. Tan sólo duró dos años allí, ya que desde el club belga dejaron de contar con él, obligándole a regresar a su pequeño pueblo llamado Sainte-Ode.

Quiso dejar el fútbol, pero su madre se lo impidió y llamó a un club para le hicieran las pruebas. Por eso siguió jugando, exactamente en un equipo humilde llamado Virton. Esto propició que para ayudar en la economía familiar se tuviera que buscar otro trabajo que compaginar con los entrenamientos. Y a los años, con 18, en 2010, se convirtió en cartero durante cuatro meses. Un empleo que recuerda como complicado.

Repartió cartas en un pueblo de 2000 personas, donde tenía que coger el coche constantemente para ir de una casa a otra, lejos de las ‘facilidades’ de las grandes ciudad en la que los edificios están contiguos. Se despertaba a las 5 de la mañana para comenzar el reparto, pero rápidamente encontró otro trabajo. Esta vez, en una fábrica de coches, donde sin saberlo, ya sus compañeros le reconocían por jugar en el Virton.

Directo al Mundial 2018

Se seguía despertando a la misma hora y, en ocasiones, tenía que aguantar a sus compañeros de trabajo recordarle lo mal que había jugado si ese fin de semana había perdido. En aquel entonces jugaba de delantero y todos disfrutaban de sus goles. Le llegó la llamada del Brujas, club por el que firmó.

Allí acabó retrasando su posición a la de lateral derecho, donde se ha convertido en uno de los mejores futbolistas en su posición. Pudo dar el salto de fichar por el PSG mientras se ha hecho indiscutible en la selección belga, con la que está jugando el Mundial. Ya están en cuartos de final y siguen soñando, de la mano de Roberto Martínez, con levantar la Copa del Mundo. Thomas Meunier, de repartir cartas en Sainte-Ode, a repartir asistencias en Rusia.