Esta España no se rompe
Ni Piqué ni nadie. Esta España no se rompe. Con la pelota, la selección de Lopetegui es indestructible y en torno al balón, y a su manera de acariciarlo casi con susurros más que con toques, sustentó el equipo nacional su victoria ante Albania y su clasificación para el Mundial de Rusia 2018. España ganó bien, jugó bien y arrolló a Albania en un partido que apenas duró media hora. Rodrigo, Isco y Thiago sellaron el triunfo de La Roja y el billete para el torneo que todos, hasta Piqué, ansiamos conquistar.
Piqué se sometía a un referéndum con el resultado preescrito. Vamos, como los que le gustan a él, pero en legal. Era la crónica de una pitada anunciada y más merecida que la colleja de un maestro. Era un hombre a una pitada pegado. Y sí, hubo pitada. Vive Dios que la hubo. Trece segundos bastaron para saber que el pueblo antes prefiere salvar a Barrabás que a Piqué.
A Lopetegui, por cierto, le había dado por meter el ventilador a la alineación y suplir las bajas con becarios, permítaseme la expresión. Becarios muy buenos, pero becarios en la absoluta. Jugaban de titulares Odriozola, Saúl o Rodrigo. Viejos rockeros como Azpilicueta, Aduriz o Pedrito iban al banquillo.
Repasemos pues los once elegidos para defender la camiseta de ESPAÑA (desde ahora con mayúsculas porque para eso la crónica la escribo yo y lo acabo de decidir unilateralmente). Portería para De Gea; defensa para Odriozola, Ramos, Piqué y Jordi Alba; mediocampo para Thiago, Saúl y Koke; Isco y Silva como mediapuntas y Rodrigo Moreno como hombre más adelantado. Con esos íbamos al lío. Y el lío era meterse en el Mundial.
Domina España
Albania salió con fulgor a presionar a ESPAÑA muy arriba. El ímpetú le duró los dos minutos que tardaron los españoles en tomarle el pulso a la pelota. Con Saúl de mediocentro defensivo intentando ponerse el traje de Busquets, Thiago empezó a manejar el juego y a acercar a la Roja a los dominios del área de Berisha.
En el 12 llegó el primer aviso de ESPAÑA en la conexión Isco-Rodrigo. Asistió el madridista y cabeceó picado el canterano del Madrid. Su remate lamió el palo derecho albanés. Y a la segunda cayó el tanto. Otra vez asistió Isco, con un pase infiltrado que sacó de su chistera y Rodrigo –el chico que le quitó el puesto de delantero titular de la sub-21 a Morata con Lopetegui– controló con el pecho, se giró y marcó un golazo de primeras.
Con viento a favor, ESPAÑA se fue soltando en torno a la pelota. El Mundial de Rusia estaba a un ratito como quien dice. Y en el 23 ESPAÑA cosió una jugada propia de la Play Station. Odriozola, Silva y Koke bordaron el toque a la primera, Isco controló dentro del área, indetectable como un mosso el 1-O, y la puso en la escuadra. Rusos, allá vamos.
Huracán con estilo
Y tres minutos después, en pleno éxtasis español –Puigdemont y los de la CUP ya habían apagado la tele– llegó el tercero. La puso un vasco y la remató un medio-brasileño. Odriozola, que se estaba marcando un partido de aúpa, la puso al área y Thiago cabeceó como si fuera el mismísimo Santillana.
Además de bordar el fútbol, ESPAÑA era un equipo menos perezoso que con Del Bosque. Más trabajador, más intenso, mejor colocado tácticamente. La pelota no duraba un suspiro en los pies de los pobres albaneses. Isco toreaba de salón y dibujaba trazos impresionistas e impresionantes con la pelota en el lienzo verde del Rico Pérez. Se deleitaba y deleitaba a la gente. Y en mitad de su recital, y del de sus compañeros, nos fuimos al descanso con el billete para el Mundial en el bolsillo.
Con el partido resuelto no pasaron pocas cosas en el inicio del segundo tiempo. Isco siguió con su recital y Albania apenas podía sujetar los ataques de ESPAÑA. Dos minutos tardó Piqué en borrarse del partido de Israel al forzar descaradamente una amarilla innecesaria. En su descargo diremos, señoría, que estaba pactado y que otros la forzaron después.
Piqué se borra
Pasaba el tiempo en Alicante y ESPAÑA acumulaba ocasiones. Primero Koke y luego Rodrigo tuvieron en sus pies el cuarto. Y en el 59 Lopetegui se hartó de que el Rico Pérez pitara a Piqué y le sustituyó para que escuchara los últimos silbidos de la noche. Los escuchó y el morbo del duelo se terminó.
Entró Nacho, que no es tan buen central pero es mejor muchacho. El partido no tenía historia alguna y el Rico Pérez pedía a Asensio. Lopetegui se hacía el sordo. Julen hizo por fin caso al público y metió a Asensio en el 73. Pero el partido se había muerto de inanición. ESPAÑA no quería hacer más sangre y Albania, aunque lo intentó, no podía.
Moraleja: pasó lo que tenía que pasar. A Piqué le pitaron, ESPAÑA ganó (no porque le pitaran, sino porque es mejor que Albania) y se metió en el Mundial de Rusia. Pero aquello ya será otra historia. Que se la contaremos, si Dios quiere.
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