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Así es el rival ‘woke’ de Makhachev en la UFC: «Si el mundo estuviera dirigido por mujeres, viviríamos mejor»

Ian Garry ha perdido parte de apoyo de los fanes de las MMA por sus declaraciones

La polémica relación con su mujer ha hecho que se convierta en la burla del deporte a unas semanas de la pelea de su vida

  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

Este sábado, 15 de agosto, Islam Makhachev defenderá su título contra el irlandés Ian Garry, el cual ha sido duramente criticado y ha sido la burla de gran parte de los fanáticos de las MMA. El irlandés dio unas declaraciones en el podcast The High Performance Podcast el 19 de julio donde, además de hablar de su pelea contra el daguestaní, se abrió como persona y habló de la polémica relación que mantiene con su esposa.

En dicha entrevista, el peleador aseguró que un mundo gobernado por mujeres sería la solución para este mundo. «Si el mundo estuviera gobernado por mujeres, todos viviríamos en un mundo mejor. Si simplemente las escucháramos y les dejáramos tomar el control, sería un mundo mucho más fácil y simple» respondió el retador al título del peso welter.

Al peleador le preguntaron también sobre el auge de los movimientos de masculinidad que están surgiendo en las redes sociales. Garry respondió que se niega a cumplir con el estereotipo «de macho alfa». Afirmó que intentar ocultar el orgullo o fingir que nunca se es vulnerable para «proteger la casa» es lo verdaderamente dañino.

Ian Garry confesó también que lloraba cuando veía las películas de Disney: «Estoy tan en contacto con mi lado femenino que me siento más masculino gracias a ello». Aseguró que no le importan las opiniones de los demás sobre cómo vive su vida o expresa sus emociones, priorizando ser un mejor esposo, padre y luchador.

La mujer de Ian Garry

Estas declaraciones sólo sumaron más leña a la polémica y los ataques que se producen en redes sociales al peleador y a su mujer, Layla Anna-Lee. La polémica con su esposa, que es 14 años mayor que Ian Garry, nace porque tiene publicado un libro llamado How to be a WAG (Cómo ser una WAG).

Un manual donde da consejos jocosos sobre cómo cazar, salir y casarse con atletas jóvenes y famosos. Aunque ella y Garry aclararon que el libro era una completa sátira humorística de su época como presentadora deportiva, gran parte de la comunidad de MMA y peleadores como Sean Strickland (campeón de UFC) la etiquetaron de «depredadora» y «oportunista».

A este hecho se suman declaraciones en entrevistas donde el propio peleador ha confesado que ella es la que manda y hace todo lo que dice. En una entrevista declaró entre risas que, al cruzarse con Chimaev (peleador de UFC), tuvo ganas de pelear ahí mismo, pero se contuvo. Layla lo miró fijamente y le dijo directamente «eres un miedoso» incitándole a pelear.

Su mujer controla su carrera, sus redes y las entrevistas que concede. La obsesión por su esposa también le ha llevado a utilizar como canción de salida a la jaula cuando pelea una canción titulada Layla, el nombre de su mujer.

Repercusión de los fanes y personajes del mundillo

Dana White, presidente de la UFC, no tardó en pronunciarse tras el podcast, donde, aunque sin mencionar directamente a Garry, declaró que «la única masculinidad tóxica es la ausencia de masculinidad».

Mackenzie Dern, campeona del peso paja de la UFC que peleará en el combate anterior al de Makhachev y Garry, rechazó la postura del irlandés cuando la preguntaron. «Provengo de una educación tradicional… Me gusta que los hombres protejan y guíen. Si necesito ir a la guerra con él, lo haré. Soy mamá, así que creo que las mujeres fuertes son muy buenas, pero me gustan los hombres que tomen el liderazgo», respondió en la rueda de prensa del UFC 330.

El argumento masivo de los fans en plataformas como Instagram y X fue que la entrevista parecía «un guion escrito y obligado por su esposa». El nivel de hostigamiento y burlas en las publicaciones de Garry llegó a un punto tan extremo que el luchador se vio obligado a desactivar por completo la sección de comentarios de sus redes sociales para aislarse del acoso antes de su combate.