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Teófilo Gautier, escritor y poeta francés del siglo XIX: «Existe en Madrid un comercio del que no hay idea en París: los vendedores de agua al por menor»

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

En Madrid hay oficios que están al borde de la desaparición, y antes de que el agua corriente llegara a las casas, en la capital de España eran imprescindibles los aguadores. Aunque sorprendieran al mismísimo escritor francés Teófilo Gautier.

«Existe en Madrid un comercio del que no hay idea en París: los vendedores de agua al por menor», comparó. De hecho, quedó tan sorprendido que describió los recipientes, la ropa y los pregones de quienes ejercían el oficio.

Por ejemplo, Gautier retrató una actividad que se escuchaba desde primera hora de la mañana. Tras aquellos vasos de agua fresca había un trabajo duro e imprescindible para la vida cotidiana de la capital que merece la pena recordar.

Los vendedores de agua de Madrid que sorprendieron a Teófilo Guatier

Lo que vio Gautier en Madrid le sorprendió porque era una profesión donde bastaba un cántaro, un cesto de mimbre y dos o tres vasos. Además, algunos vendedores añadían azucarillos e incluso naranjas o limones.

De hecho, estos aguadores eran fáciles de identificar porque iban vestidos con chaquetas de color tabaco, calzones cortos, polainas negras y sombreros puntiagudos. También dejó constancia de las mujeres y chicas que participaban en esa venta callejera.

Además, Gautier también quedó sorprendido al comprobar que las voces formaban parte del ambiente urbano: «Agua, agua, ¿Quién quiere agua?, ¡agua helada, fresquita como la nieve!».

De hecho, no era el único oficio callejero de esa Madrid que ya hemos perdido. A ese bullicio se sumaban quienes ofrecían brasas para encender cigarros. Llevaban carbón y ceniza en recipientes con mango, y anunciaban su mercancía al grito de «Fuego, fuego».

Por ello Gautier convirtió esa mezcla de voces en una disputa entre elementos. «Es una lucha encarnizada entre los dos elementos a ver cuál mete más bulla», dijo.

Cómo trabajaban los aguadores en Madrid: un oficio perdido

Hay oficios antiguos que merece la pena recuperar, pero el de aguador no tiene mucho sentido una vez que hay agua corriente. Básicamente funcionaban como una entrega a domicilio de agua.

Y es que los aguadores recogían agua en las fuentes públicas y la llevaban a viviendas, comercios y establecimientos de una ciudad donde la mayoría de las casas carecía de suministro corriente.

Cada aguador tenía una forma de trabajar. Por ejemplo, algunos transportaban grandes cántaros al hombro, y otros utilizaban burros cargados con cántaras o carros con cubas.

Este trabajo era de sobra conocido y el Ayuntamiento regulaba la actividad, para que no hubiera conflictos. De hecho, asignaba fuentes y controlaba los turnos y los recipientes.

Muchos trabajadores procedían de Galicia y Asturias, aunque también había valencianos, castellanos, mujeres y menores. Además, unos atendían a clientes fijos, y otros dependían de la venta ambulante.

Quién fue Teófilo Gautier, el escritor francés que recorrió España

Teófilo Gautier nació en Tarbes en 1811 y murió en Neuilly-sur-Seine en 1872. Fue poeta, novelista, dramaturgo, periodista y crítico, y tuvo una presencia destacada en el romanticismo francés.

Durante su juventud quiso dedicarse a la pintura, aunque terminó orientándose hacia la literatura. Mantuvo relación con figuras como Victor Hugo, Honoré de Balzac y Gérard de Nerval, y defendió la autonomía del arte.

Su vínculo con Madrid nació con sus viajes por España en 1840, que recogió en el libro Viaje a España. En su recorrido quedó especialmente maravillado por Burgos, Madrid, Sevilla y Granada.