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El sonido más fuerte jamás registrado en la Tierra: alcanzó los 310 decibelios y se escuchó a 4.800 kilómetros de distancia

El sonido más potente jamás registrado por el ser humano ocurrió en el año 1883 y todavía hoy sigue asombrando tanto a científicos como a historiadores. La gigantesca erupción del volcán Krakatoa, en Indonesia, alcanzó unos 300 decibelios, una intensidad tan extrema que rompió los tímpanos de personas a decenas de kilómetros de distancia y pudo escucharse a casi 4.800 kilómetros. La explosión no sólo provocó uno de los mayores desastres naturales de la historia moderna, sino que también transformó para siempre la forma de estudiar los volcanes, las ondas sonoras y los fenómenos atmosféricos extremos.

La explosión que sacudió el planeta

La explosión del Krakatoa ocurrió el 27 de agosto de 1883 en el estrecho de Sonda, entre las islas de Java y Sumatra en Indonesia. El volcán llevaba meses mostrando una actividad creciente, pero nadie podía imaginar la magnitud de la catástrofe que estaba a punto de producirse en el planeta.

A las 10:02 de la mañana se produjo la explosión principal, la cual es considerada como una de las más violentas de toda la historia desde que se tienen registros. La energía liberada fue equivalente a miles de bombas atómicas de Hiroshima. El sonido alcanzó tal intensidad que marineros situados a más de 60 kilómetros sufrieron daños auditivos permanentes.

Los registros indican que el estruendo se pudo escuchar de forma clara en lugares tan alejados como en Australia o en la isla Mauricio, situada a 4.800 kilómetros del volcán. Hasta hoy, sigue siendo el sonido propagado a mayor distancia documentado por la humanidad.

¿Qué significa alcanzar los 310 decibelios?

Los expertos explican que alcanzar los 310 decibelios representa una intensidad acústica que es prácticamente inimaginable para el cuerpo humano. Para entenderlo mejor, una conversación normal ronda los 60 decibelios, un concierto de rock puede superar los 110 y un motor de avión alcanza aproximadamente los 140.

A partir de los 194 decibelios, las ondas sonoras comienzan a comportarse de una forma diferente debido a las limitaciones físicas del aire atmosférico. Muchos expertos creen que el Krakatoa produjo en realidad enormes ondas de choque más cercanas a una explosión supersónica que a un sonido convencional.

La presión generada por la explosión fue tan extrema que los barómetros de todo el planeta registraron muchas anomalías atmosféricas durante días. Las ondas de presión dieron al menos siete vueltas completas alrededor de la Tierra antes de desaparecer.

Tsunamis y cambios climáticos

La erupción no sólo destacó por el sonido. La explosión del volcán generó un gran impacto, como enormes tsunamis que alcanzaron hasta 40 metros de altura y arrasaron cientos de poblaciones costeras. Se calcula que murieron más de 36.000 personas.

Millones de toneladas de ceniza y gases fueron expulsadas a la atmósfera. Durante meses, se registraron espectaculares atardeceres rojizos en todo el mundo y las temperaturas globales descendieron temporalmente debido a la reducción de radiación solar.