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Si se te ponen blandas en el frigorífico, es por esto: el truco que nadie te cuenta para conservar las mandarinas intactas

La mandarina es una pieza delicada que requiere frío y humedad constante para no quedar blanda. Su piel fina es el mejor indicativo de una pulpa llena de zumo y propiedades nutritivas intactas. (Foto: Freepik)
La mandarina es una pieza delicada que requiere frío y humedad constante para no quedar blanda. Su piel fina es el mejor indicativo de una pulpa llena de zumo y propiedades nutritivas intactas. (Foto: Freepik)
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

La temporada de la mandarina nos regala uno de los cítricos más elegidos en España por su facilidad de consumo y sabor. Sin embargo, es muy común llegar a la cocina y encontrarnos con que la fruta que compramos hace unos días ha madurado demasiado.

Según datos de Consumer de la fundación EROSKI, el truco de una conservación duradera está en el equilibrio exacto entre la humedad y el aislamiento térmico.

Muchos consumidores cometen el error de dejar las piezas sueltas en el cajón de las verduras, lo que acelera la deshidratación de la mandarina. Para evitar que la piel se arrugue o que aparezca moho prematuro, debemos entender que esta fruta es un organismo vivo que sigue transpirando. Basados en la información técnica compartida por los profesionales citados, la clave para que aguanten semanas está en controlar el entorno de la fruta.

¿Cómo conservar las mandarinas para que no se estropeen?

El principal motivo por el que las mandarinas terminan blandas en el frigorífico es la pérdida de agua por evaporación. Para frenar el proceso de deshidratación y mantenerlas frescas hasta un mes, el truco es guardarlas en un recipiente hermético o, en su defecto, una bolsa de plástico bien sellada dentro de la nevera.

Este aislamiento es fundamental porque permite retener la humedad interna y evita que el aire frío y seco del frigorífico penetre en la cáscara, lo que terminaría por dejar la pulpa seca y la piel gomosa.

Además del recipiente, la ubicación es vital. Debes colocarlas en la zona menos fría de la nevera, para que mantenga una temperatura de entre 3 ºC y 7 ºC. Si tu intención es que aguanten más de treinta días, lo ideal es que el termómetro no baje de los 5 ºC.

Otro factor que solemos ignorar es la luz; estos cítricos prefieren la oscuridad total y un ambiente seco antes de ser introducidos en el frío, por lo que el cajón opaco del frigorífico será tu mejor aliado.

¿Cómo elegir las mejores mandarinas a la hora de comprarlas?

Para que el almacenamiento sea un éxito, la elección en el supermercado es determinante. No te fíes solo del color, ya que una mandarina verduzca puede estar madura, pero si no ha madurado en el árbol, ya no lo hará en tu casa.

Los expertos sugieren estas pautas:

  • Elige siempre las que más pesen respecto a su tamaño; esto garantiza que están llenas de zumo.
  • Si conservan el ramaje y este luce un verde intenso, significa que la recolección es reciente.
  • El olor debe ser dulce y potente; cuanto más aroma desprenda la cáscara, mejor será su calidad interna.
  • Busca pieles finas, lisas y que estén bien pegadas a los gajos, sin huecos de aire ni cortes.

¿Se pueden congelar las mandarinas?

Si tienes un excedente de fruta y no vas a consumirla a tiempo, la congelación es una vía válida. Para hacerlo bien, jamás metas la fruta entera en el congelador.

Debes pelar las mandarinas y separar los gajos por completo. Es fundamental disponerlos en una capa única sobre una bandeja para que no se peguen entre sí antes de pasarlos a una bolsa definitiva. Una vez separados, el siguiente paso del truco es el envasado al vacío o en bolsas de cierre hermético donde hayas extraído todo el aire posible.

No olvides anotar la fecha de congelación, ya que esto te permitirá llevar un control estricto del almacenamiento. Esta técnica es ideal si luego quieres utilizar la fruta para elaborar sorbetes, postres o mermeladas.

Aporte nutricional de las mandarinas

Aunque aporta menos vitamina C que la naranja, la mandarina es mucho más rica en provitamina A (beta-caroteno), esencial para la salud de la vista y la piel. Esta sustancia se transforma en vitamina A según nuestro cuerpo la requiere, como un potente antioxidante.

Además, su contenido en ácido cítrico actúa como desinfectante natural y potencia la absorción del hierro de otros alimentos. Su fibra, presente sobre todo en la parte blanca de los gajos, ayuda a regular el tránsito intestinal y a controlar los niveles de colesterol.

Además, gracias a su alto nivel de potasio, se vuelve ideal para quienes necesitan reponer electrolitos de forma natural tras el ejercicio físico

 

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