Trucos

El sencillo truco para mantener tu lavadora libre de moho y malos olores: sólo necesitas 5 segundos

lavadora moho
Blanca Espada

La lavadora es sin duda uno de los electrodomésticos que más utilizamos en casa. De hecho, forma parte de la rutina sin que apenas le demos importancia ya que la ponemos a funcionar, incluso varias veces por semana, y esperamos que resuelva la colada sin más. Sin embargo, puede darse el caso de que un día al ir a meter la ropa, notes un olor que no encaja, y que tiene que ver con algo que no contabas y es que la lavadora tiene moho.

Es entonces cuando comenzamos a buscar remedios o trucos que hagan que ese olor desaparezca y que de hecho elimine todo el moho de la lavadora, tras años usándola sin fijarnos o dedicarnos un poco a su mantenimiento. Y entre todos ellos, los productos químicos suelen ser la alternativa a la que siempre se recurre pero lo cierto es que muchas veces no es la más eficaz, y tampoco la más económica. Por suerte, existe un truco que muchos no conocen y que es además 100% casero y de lo mejor para que lavadora quede como nueva y sobre todo, sin olores.

El sencillo truco para mantener tu lavadora libre de moho y malos olores

El truco que te queremos desvelar es algo que además se aplica en cuestión de segundos, porque en realidad consiste en dejar de hacer algo que todos hacemos de manera automática cuando sacamos la ropa de la lavadora y que no es otra cosa que cerrar la puerta de la lavadora, ya que justo ahí está el error.

Cuando acaba el lavado, el interior sigue húmedo. El tambor, la goma de la puerta, el cajetín del detergente… todo conserva humedad, así que si cierras la puerta, lo que haces es dejar ese ambiente cerrado, sin ventilación y con calor residual, de modo que se convierte en el escenario perfecto para que aparezca el moho. Por eso, los técnicos insisten en lo mismo: deja la puerta un poco abierta. No hace falta más. Ni productos caros, ni procesos complicados. Tan sólo ese gesto.

Al hacerlo, permites que el aire circule y que la humedad se vaya secando poco a poco. Son apenas unos segundos, pero con el tiempo se nota mucho. Es de esas cosas que parecen insignificantes hasta que las conviertes en hábito. Y si además dejas entreabierto el cajón del detergente, mejor todavía. Es otra zona donde se acumula humedad sin que se vea.

Por qué la lavadora acaba oliendo mal

Aquí es donde suele haber confusión. Que la lavadora limpie la ropa no significa que esté limpia por dentro. En cada lavado se quedan pequeños restos de detergente, suavizante, o como no de la propia suciedad de la ropa de modo que con el paso de los días, se va acumulando. Y si a eso le sumas la humedad constante, el problema empieza a tomar forma.

Por otro lado, la goma de la puerta es una de las zonas más conflictivas. Tiene pliegues, retiene agua y muchas veces ni la miramos. Pero si te detienes un segundo, verás que ahí se acumula de todo.

Con el tiempo, esa mezcla de residuos y humedad genera bacterias y moho. Y de ahí viene ese olor que, poco a poco, acaba notándose incluso en la ropa.

Pequeños hábitos que ayudan más de lo que parece

No hace falta hacer una limpieza a fondo cada semana, ni mucho menos. Pero sí hay pequeños gestos que ayudan a mantener la lavadora en buen estado sin complicarse demasiado. Uno de ellos es limpiar la goma de la puerta de vez en cuando. No todos los días, claro. Pero una vez a la semana es suficiente. Pasar un paño, revisar los pliegues y, si está húmeda, secarla. No lleva más de un minuto.

También es bastante común usar vinagre blanco. No tiene misterio ni requiere experiencia. Se aplica un poco en un paño, se limpia la zona y luego se seca bien. Es una forma sencilla de eliminar restos y evitar malos olores sin recurrir a productos más agresivos.

Otro punto importante es hacer un lavado en vacío de vez en cuando. No es algo que haya que repetir constantemente. Con hacerlo una vez al mes suele bastar. Se trata de poner un ciclo con agua caliente, el tambor vacío y, si quieres, añadir un poco de vinagre en el compartimento del detergente.

Ese tipo de lavado ayuda a arrastrar residuos que se van quedando dentro sin que los veas. Es como un pequeño mantenimiento que alarga la vida útil de la máquina.

Lo que marca la diferencia es la constancia

Al final, todo esto no va de hacer grandes esfuerzos ni de seguir rutinas complicadas. Va más bien de cambiar pequeños hábitos que repetimos sin pensar. Porque el problema no aparece de un día para otro. Es algo que se va generando poco a poco, con cada lavado, con cada vez que cerramos la puerta sin dejar que se seque bien el interior.

Y por eso mismo, la solución tampoco es inmediata, pero sí efectiva cuando se mantiene en el tiempo. Dejar la puerta abierta, secar la goma de vez en cuando, ventilar el cajetín y hacer un lavado en vacío cada cierto tiempo. Son gestos simples, casi automáticos, que terminan evitando problemas bastante molestos.

La lavadora no necesita demasiada atención, pero sí un mínimo de cuidado. Y en este caso, todo empieza con algo tan sencillo como no cerrarla del todo al terminar. Parece poca cosa, pero es justo lo que marca la diferencia entre una lavadora que huele bien y otra que empieza a dar señales de que algo no va como debería.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias