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Psicología

Según la psicología, los niños cuyos padres siempre han hecho todo por ellos suelen desarrollar hábitos problemáticos en la edad adulta

  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

Hay padres que hacen todo lo posible para evitar que sus hijos sufran. Si tienen un problema, intervienen, si algo les sale mal, buscan una solución y, si pueden ahorrarles un esfuerzo, lo hacen. Al fin y al cabo, lo que para un adulto puede ser un pequeño contratiempo quizá suponga un gran desafío para un niño. Sin embargo, la psicología advierte de que esta sobreprotección puede tener consecuencias que no aparecen durante la infancia, sino años después, cuando esos niños ya no lo son tanto y les toca desenvolverse por sí mismos. 

6 hábitos que pueden desarrollar en la edad adulta

Cuando los niños no tienen suficientes oportunidades para equivocarse, tomar decisiones y resolver dificultades, pueden tener problemas para desarrollar su autonomía. Estos son algunos comportamientos que pueden conservar al crecer:

  1. Se vuelven dependientes de los demás: necesitan ayuda o aprobación incluso para resolver situaciones que podrían afrontar solos.
  2. Les cuesta gestionar sus emociones: pueden tener más dificultades para controlar la frustración y reaccionar con calma ante los contratiempos.
  3. Evitan los problemas: ante una dificultad, su primera reacción puede ser pedir ayuda en lugar de buscar una solución.
  4. Se rinden con facilidad: al no estar acostumbrados a superar obstáculos, pueden abandonar cuando algo no sale a la primera.
  5. Tienen poca autonomía: pueden obtener buenos resultados académicos, pero sentirse perdidos al organizar sus responsabilidades cotidianas.
  6. Les cuesta tomar decisiones: pueden necesitar constantemente la opinión de otras personas por miedo a equivocarse.

La importancia de encontrar un equilibrio

La sobreprotección no condena a los hijos a ser adultos dependientes. La autonomía se puede aprender a cualquier edad, pero es importante fomentarla desde pequeños. 

La clave no está en dejar que los niños se enfrenten solos a cualquier problema, sino en acompañarlos sin resolverlo todo por ellos. Permitirles equivocarse, asumir pequeñas responsabilidades y buscar sus propias soluciones les ayuda a ganar confianza y prepararse para las dificultades que encontrarán cuando sean adultos.