Qué es la técnica del sueño dirigido
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No son pocos los psicólogos y especialistas que consideran que el psicoanálisis consta de teorías ya desfasadas. Sin embargo, de aquel revolucionario avance hace un siglo nacieron algunas vertientes que no han dejado de usarse hoy en día, por ejemplo, la técnica del sueño dirigido, que hoy conocemos más en profundidad.
Y es que esta técnica se basa en el psicoanálisis, así como en la relajación dinámica. En este caso, se busca transportar a la persona hacia una especie de mundo fantástico si previamente ha alcanzado el estado de relajación óptimo.
A través de las imágenes obtenidas, que se interpretan como si fuesen un sueño nocturno, se busca un objetivo relativamente simple, que es encontrar solución a bloqueos psicológicos.
Se considera que esta técnica es capaz de desencadenar procesos de transformación poderosa por medio de la simbología de los sueños y su interpretación. Por eso los especialistas afirman que es eficaz para poner fin a situaciones repetitivas de la vida.
Esta técnica está especialmente diseñada para personas que sienten que no son capaces de salir de sus propios círculos vitales, por ejemplo, aquellas que incurren constantemente en relaciones negativas o tóxicas, que son despedidas a menudo de sus trabajos, etc.
Cómo es una sesión con la técnica del sueño dirigido
Las sesiones de sueño dirigido se realizan de forma individual y constan generalmente de tres fases bien diferenciadas. En la primera, llamada de recibimiento, la persona tiene que expresar preocupaciones con la finalidad de definir el problema. Supone una válvula de escape para el individuo, de forma que le facilite la relajación óptima.
La segunda fase de la sesión es el sueño. Durante este periodo de tiempo, la persona se tumba con los ojos cerrados en total estado de relajación para poder escuchar su cuerpo. Una vez baja el metabolismo y se ralentizan los ritmos, el cerebro emite ondas alfa que facilitan la aparición de imágenes. Entonces, será el interior humano quien desarrolle la película sin censura, pero con el individuo siempre consciente.
La última fase es la de interpretación. Aquí, se trata de entender el mensaje empleando un lenguaje evocador como forma de comunicación. Las imágenes crean una especie de guion cuyos símbolos tienen sentidos precisos. El terapeuta ayudará a la persona para encontrar el tema principal, el símbolo dominante, etc. Entonces, se podrá dilucidar el verdadero problema que aqueja al paciente.
Según los terapeutas especialistas, tras el número de sesiones adecuado, la mejora es manifiesta.
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