¿Por qué tenemos cosquillas?
La psicología dice que las personas que rechazan los abrazos no son frías, en realidad tienen más sensibilidad a los estímulos físicos
Santo Tomás de Aquino: "Los seres humanos deben ser juzgados por sus actos y no por sus palabras, pues las palabras se las lleva el viento, pero las acciones permanecen en la historia"
Armando Palacio Valdés, escritor español candidato al premio Nobel: "La vida no se nos ha dado para ser felices, sino para merecer serlo"
Las cosquillas, esa sensación tan peculiar entre lo agradable y lo insoportable que inunda tu cuerpo cuando alguien toca, presiona o acaricia en ciertos puntos sensibles del organismo. Una experiencia extraña que en muchas ocasiones produce risa, pero no esa risa que sale de dentro, sino una carcajada obligatoria producida por el cuerpo como un recurso defensivo. En los pies, en las axilas, en el cuello, en la espalda…Las cosquillas se enmarcan como un peculiar recurso que incluso se ha llegado a utilizar para torturas en la antigüedad y del que te contamos sus características más destacadas.
¿Cómo se producen las cosquillas?
El funcionamiento de las cosquillas se basa en la activación, por medio de varios puntos del cuerpo, de la zona del cerebro que está relacionada con la percepción del riesgo y el instinto de huida. Una especie de acto reflejo que era útil en épocas primitivas pero que hoy en día se enmarca como un rasgo divertido. La sensación que nos producen las cosquillas solo puede determinarse por medio del factor sorpresa. Es decir, una persona no puede hacerse cosquillas a sí mismo. Sin embargo, cualquier persona puede generar esta sensación en otra si presiona en algunos puntos determinados del cuerpo.
El proceso de dar y recibir cosquillas se basa en una programación neurológica en la que tienen lugar los distintos vínculos personales. Una actividad basada en la comunicación y la empatía que se define como uno de los rasgos más peculiares del cuerpo humano y que está producido plenamente por el cerebro y los nervios.
De acto reflejo a un simple juego
Algunas investigaciones han demostrado que las cosquillas llevan apegadas al ser humano desde el inicio de los tiempos. Una sensación que los primates utilizaban para protegerse de un estímulo externo de forma completamente involuntaria. Es decir, a la hora percatarse de un peligro, el cerebro avisa al cuerpo por medio de este acto reflejo para intentar reaccionar lo más rápido posible. Un claro ejemplo puede apreciarse cuando un insecto camina por nuestra piel ofreciendo esa sensación de cosquilleo que nos avisa de que algo está ocurriendo.
En la actualidad, las cosquillas se ven como un simple juego en el que se busca la risa fácil de la otra persona. Una carcajada que casi siempre va acompañada de impulsos corporales que se produce gracias a los receptores de la piel que envían señales a las regiones del cerebro encargadas del tacto y las sensaciones agradables.
Temas:
- Cuerpo humano
Lo último en Curiosidades
-
La psicología dice que las personas que rechazan los abrazos no son frías, en realidad tienen más sensibilidad a los estímulos físicos
-
Santo Tomás de Aquino: «Los seres humanos deben ser juzgados por sus actos y no por sus palabras, pues las palabras se las lleva el viento, pero las acciones permanecen en la historia»
-
Armando Palacio Valdés, escritor español candidato al premio Nobel: «La vida no se nos ha dado para ser felices, sino para merecer serlo»
-
Uno de los primeros ‘bulos’ de la historia de la humanidad se lo inventó un obispo de Granada: la madre de Boabdil jamás dijo «Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre»
-
La psicología sugiere que la parte más solitaria del envejecimiento no es estar solo, sino darse cuenta de que algunas amistades no sobreviven cuando uno deja de tomar la iniciativa
Últimas noticias
-
Un inmigrante africano siembra el terror en las calles de Martina Franca (Italia) y los vecinos se unen para detenerlo
-
Quintero González desquicia a Butarque anulando un gol y con un festival de rojas: «¡Vaya puta mierda de Liga!»
-
La reflexión de David Beckham sobre sus hijos: «Nunca verás a mis hijos entrar en una habitación y no dejar que una mujer pase primero»
-
La rutina de Antonio Lobato para estar en forma a los 60 años: «Desayuno una barrita con aguacate, aceite y tomate»
-
La psicología dice que las personas que rechazan los abrazos no son frías, en realidad tienen más sensibilidad a los estímulos físicos