PSICOLOGÍA Y COMPORTAMIENTO

Los psicólogos expertos coinciden: las personas que necesitan escuchar música en el coche no lo hacen por rutina, en realidad están llevando vacíos

Los psicólogos expertos coinciden: las personas que necesitan escuchar música en el coche no lo hacen por rutina, en realidad están llevando vacíos
Elena García

Muchos conductores no conciben un trayecto en solitario sin música. Más allá del gusto personal, la psicología y la neurociencia relacionan este hábito con la manera en que cada persona gestiona sus emociones y su nivel de alerta al volante.

Uno de los trabajos de referencia es el de la psicóloga ambiental y de tráfico Ayça Berfu Ünal, que defendió su tesis doctoral en la Universidad de Groninga en junio de 2013. Sus experimentos en simulador con conductores experimentados de entre 25 y 35 años concluyeron que escuchar música apenas afectaba al rendimiento, incluso en tráfico urbano denso, y que en carreteras tranquilas y monótonas ayudaba a mantener la concentración. «Las personas que escuchaban música estaban más concentradas en la conducción y lo hacían mejor que las que no la escuchaban», resumió la investigadora.

En la misma línea, una investigación publicada en la revista científica Health Promotion Perspectives señala que la música al volante sirve para controlar el estrés, calmar las emociones y prevenir la somnolencia. Estudios de neuropsicología apuntan, además, que escuchar canciones activa circuitos cerebrales ligados a la recompensa, la emoción y la concentración, y que cuando la música resulta agradable el cerebro libera dopamina, lo que mejora el estado de ánimo.

Por qué el silencio incomoda a algunos conductores

La explicación tiene mucho que ver con la monotonía. Conducir solo, sobre todo por rutas conocidas, puede resultar tedioso, y el cerebro tiende a buscar estímulos. La música llena ese vacío, ayuda a mantenerse alerta y combate el aburrimiento y el sueño, hasta el punto de funcionar como una forma de autoterapia.

Escuchar una y otra vez las canciones favoritas también tiene su lógica. La psicóloga Elizabeth Hellmuth Margulis, autora del libro On Repeat: How Music Plays the Mind, sostiene que «la repetición nos atrae hacia la música, y la repetición atrae la música hacia nosotros». Según recoge Psychology Today, la personalidad se refleja tanto en los gustos musicales como en la elección de con quién se comparten.

Los rasgos que se asocian a este hábito

Entre los perfiles que suelen describirse figuran personas cómodas con su propia compañía, que usan las canciones para ajustar su ánimo, más enérgicas camino del trabajo y más tranquilas a la vuelta. También se les atribuye que valoran el coche como espacio personal y de reflexión, cierta autonomía y unos gustos musicales definidos y constantes.

Conviene, no obstante, no etiquetar a nadie por un solo hábito. En él influyen el estado de ánimo, la experiencia, la necesidad de concentrarse y las preferencias de cada uno. Tampoco es un indicio de soledad: alguien con una vida social intensa puede disfrutar igualmente de la música en el coche.

Cuándo la música resta atención

La música no es neutral para la seguridad. A partir de datos de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA), se desvela que las distracciones dentro del vehículo, como escuchar música, están detrás del 25% de los accidentes. Conducir y escuchar canciones compiten por una capacidad cognitiva limitada, lo que puede aumentar la carga mental. El tempo también cuenta: la música muy rápida, por encima de 130 pulsaciones por minuto, puede favorecer acelerones y maniobras más arriesgadas.

Para que el hábito no se convierta en un riesgo, se recomienda adaptar la selección al estado de la carretera: temas de ritmo moderado en trayectos tranquilos, y menos volumen o música más suave con tráfico denso o lluvia. Preparar la lista antes de salir evita, además, tener que cambiar de canción con el coche en marcha.

Lo último en Curiosidades

Últimas noticias