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Proverbio del rey Salomón sobre la prudencia: «El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Salomón fue un rey del Reino unificado de Israel y es recordado especialmente por su sabiduría. Era hijo del rey David, a quien sucedió en el trono. Su historia aparece recogida principalmente en el Primer Libro de los Reyes y en el Segundo Libro de las Crónicas. De acuerdo con estos textos, Salomón fue el tercer y último monarca de la Monarquía Unida de Israel. Durante su reinado,  impulsó las relaciones comerciales y diplomáticas con otros pueblos, antuvo una estrecha alianza con los fenicios y estableció vínculos con Hiram, rey de Tiro, a quien, según las Escrituras, entregó 20 ciudades de Galilea.

Los textos bíblicos presentan a Salomón como un gobernante sabio y rico, rodeado de grandes riquezas, poder y prestigio. También se menciona que tuvo un extenso harén, en el que se encontraba incluso una hija del faraón. Su reinado estuvo marcado, además, por importantes proyectos de construcción y por el desarrollo de grandes obras, entre las que destaca especialmente la construcción del Templo de Jerusalén.

«El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina»

«El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina» resume una enseñanza sencilla, pero profunda: aprender a controlar nuestras palabras antes de dejar que nuestras emociones hablen por nosotros. En ocasiones, una palabra pronunciada durante un momento de enfado puede desencadenar un conflicto irreparable. Por eso, la prudencia comienza precisamente en ese instante en el que somos capaces de detenernos antes de responder.

El proverbio también invita a reflexionar sobre aquellas personas que hablan constantemente sin medir las consecuencias de sus palabras. A veces, hablar menos no significa tener menos que decir, sino tener el suficiente criterio para saber qué merece ser pronunciado en voz alta. La prudencia, además, también implica saber escuchar para comprender mejor las situaciones, conocer diferentes puntos de vista y evitar sacar conclusiones precipitadas.

Por eso, este proverbio de Salomón continúa vigente en la actualidad. Nos recuerda que nuestras palabras pueden construir o destruir, y la prudencia consiste en elegirlas con cuidado.

Proverbios del rey Salomón