Ni olivas ni aceitunas: esta es la forma correcta de referirse a ellas según lingüistas
Asegura que la forma correcta es "ninguna" y que se puede hablar como uno quiera, dando por válidas las dos denominaciones
Revolución total en la agricultura española: los huesos de aceituna pueden regenerar los olivos y eliminar fertilizantes
La frase que Emma Penella, actriz, dijo en 1993 y que hace pensar a día de hoy: "No sé a dónde vamos, pero me da la sensación de que no vamos bien"
El cambio de norma que llega a partir de 2027 confirmado por la UE: los españoles tendrán que llevar el DNI y carnet de conducir en el móvil
A menudo, las personas (debido a la zona en la que hayan nacido o vivido) llaman de distintas maneras a las gildas por sus componentes: piparra, anchoa, etc. En el litoral mediterráneo, se habla de olivas, pero en el resto del país, la denominación más común es aceitunas.
Para intentar cerrar este debate, la lingüista de ‘Cifras y Letras’ Elena Herráiz ha abordado el tema en el programa ‘Hablando en rata’. Asegura que la forma correcta es «ninguna» y que se puede hablar como uno quiera, dando por válidas las dos denominaciones.
«Hay gente que dice más aceituna, gente que dice más oliva. Para mí, si está en el árbol, es más oliva, pero si es para comer, es aceituna. Cada uno puede decirlo como quiera», ha recalcado. Posteriormente, ha pasado a explicar la etimología de ambas palabras y su raíz histórica para explicar su procedencia.
Ver esta publicación en Instagram
Origen de las denominaciones de aceitunas y oliva
La lingüista sentencia que «oliva viene del latín. Los romanos llamaban oliva al fruto y al árbol. Es verdad que luego ya le empezamos a llamar a la fruta oliva y al árbol olivo». En cambio, su rival ‘aceituna’ viene del árabe. “Antes era más común oliva”, asevera.
Llama la atención que hay otra palabra que existe, pero que rara vez se usa: ‘aceituno’. «No es común, pero es tan correcto decir aceituno como olivo», ha afirmado Elena Herráiz. Ha finalizado confirmando que «si se usa por un grupo de personas y sirve para comunicarse, es correcto».
Por tanto, esta ampliación del vocabulario refleja la riqueza del español para adaptarse a diferentes contextos y usos. La controversia entre ambas denominaciones (olivas y aceitunas), en consecuencia, queda resuelta, dejando espacio para el uso regional y personal sin tener que imponer una forma correcta.