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China

Nadie lo vio venir pero en China confirman el problema con las energías renovables y ya tienen la solución: una batería colosal

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La transición energética avanza a un ritmo sin precedentes en todo el mundo, con China como una de las principales potencias. Sin embargo, a medida que la energía eólica y solar ganan terreno en los sistemas eléctricos, también aumentan los riesgos derivados de su naturaleza intermitente. Una caída brusca del viento o una nube que tapa el sol durante unos minutos pueden generar una serie de desequilibrios en la red que pueden ser peligrosos si no hay ningún mecanismo que pueda reaccionar al instante. El país asiático es muy consciente de este cuello de botella y, para solucionarlo, ha puesto en marcha un sistema de almacenamiento eléctrico de 500 MW de potencia y 1 GWh de capacidad.

No se trata de una batería al uso, sino de una instalación híbrida que combina baterías de litio con supercondensadores ultrarrápidos. El proyecto, conocido como Jiayuguan NingSheng, marca un antes y un después en la gestión de la estabilidad eléctrica a gran escala y refuerza la estrategia china de reducir su dependencia de los combustibles fósiles sin que la seguridad del suministro se vea afectada. Durante décadas, el país asiático ha resuelto el cuello de botella con centrales térmicas de gas o carbón, pero este sistema de respaldo es incompatible con los objetivos climáticos.

La batería que puede evitar el colapso de las redes renovables

Hoy en día, uno de los principales desafíos de las energías renovables es hacer que la electricidad sea compatible con un sistema que exige equilibrio de forma permanente. En una red eléctrica, es indispensable que la cantidad de energía que se genera y se consume sea la misma. Si este equilibrio se rompe, se pueden producir daños en infraestructuras y, en casos extremos, apagones generalizados.

China parece haber encontrado la respuesta definitiva a este problema con una instalación de almacenamiento independiente que acumula energía cuando sobra y la libera cuando la red lo necesita. Asimismo, tiene capacidad para reaccionar de manera instantánea ante cualquier interrupción. La magnitud del sistema es clave para evaluar su éxito a largo plazo. Con 1 GWh de capacidad, la batería puede almacenar suficiente electricidad para abastecer a cientos de miles de hogares durante varias horas. Y con 500 MW de potencia puede absorber energía a gran velocidad.

La China National Nuclear Corporation (CNNC) es quien está detrás de este proyecto, el cual se apoya en dos tecnologías complementarias. Por un lado, baterías de litio ferrofosfato (LFP), que ofrecen una gran estabilidad térmica y capacidad para almacenar grandes cantidades de energía durante horas. Estas baterías desplazan la producción solar del mediodía hacia los picos de demanda de la tarde y la noche. Y, por otro lado, el complejo alberga varios supercondensadores con una potencia de 25 MW, que destacan por responder en milisegundos ante caídas repentinas de frecuencia o picos súbitos de consumo. Según la documentación técnica de CNNC, esta combinación permite “cubrir simultáneamente necesidades de energía y de potencia inmediata”.

La infraestructura se encuentra en Jiayuguan, una ciudad estratégica dentro del llamado corredor energético del noroeste, donde las temperaturas oscilan entre –40 °C en invierno y más de 60 °C en verano. Para garantizar su correcto funcionamiento durante todo el año, el sistema tiene refrigeración líquida avanzada, aislamiento térmico reforzado y protecciones específicas contra el polvo y la arena.

Al ofrecer un respaldo rápido y fiable, la batería permitirá evitar la emisión de unas 200.000 toneladas de CO₂ al año. Además, al estabilizar la red, mejora la calidad del suministro eléctrico para industrias y hogares, un factor clave para el desarrollo económico de la zona.

La puesta en marcha de esta batería envía un mensaje claro: la transición energética requiere infraestructuras inteligentes capaces de gestionar su variabilidad, y China ya está probando a escala real una solución más digital, más flexible y apoyada en almacenamiento avanzado.

El futuro de las energías renovables en Europa

“La UE ha acordado un ambicioso objetivo de eficiencia energética: reducir el consumo de energía final en al menos un 11,7 % en comparación con las previsiones sobre el consumo de energía previsto para 2030. Asimismo, quiere acelerar la adopción de energías renovables para que, con la contribución de estas, podamos alcanzar el objetivo de reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 42,5 %, pero aspirando al 45 %, de aquí a 2030”, detalla la Comisión Europea.

En España, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023-2030 establece unos objetivos alineados con los compromisos de reducción de emisiones adoptados a nivel europeo y que se concretan, para el horizonte de 2030, en una reducción del 32 % de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a los niveles de 1990, una participación de las energías renovables del 48 % sobre el uso final de la energía, una mejora del 43 % de la eficiencia energética en términos de energía final, una cuota del 81 % de generación eléctrica de origen renovable y una reducción de la dependencia energética exterior hasta el 50 %.