La historia de un gigante español del siglo XIX: los 2,35 metros del extremeño Agustín Luengo
Parece casualidad, pero que haya abejas en tu casa es una gran señal: los beneficios directos que aportan a tu microclima
La psicología dice que las personas que llegan en forma a los 60 y los 70 no son más disciplinados, sólo aprendieron a cuidar su cuerpo por dentro desde jóvenes
La insolita historia de Valentina: la mujer que tuvo 69 hijos y es la madre con más descendencia del mundo
Natural de Puebla de Alcocer (Badajoz), donde cuentan con un museo dedicado a su paisano, nació en 1849 y llegó a medir 2,35 metros. Esta más que considerable altura se debió a una enfermedad: padecía acromegalia. Enfermedad provocada por un tumor situado en la hipófisis produciendo una secreción excesiva de la hormona del crecimiento, provocando que extremidades, cráneo y órganos internos crezcan más de lo normal.
En 1875 Agustín llega a Madrid, la prensa nacional se hace eco de la noticia. Mientras el doctor Velasco inaugura su museo. Velasco es un entusiasta del estudio de las malformaciones anatómicas, por lo que de forma inmediata se interesa por el caso.
Agustín Luengo muere el 31 de diciembre de ese mismo año, convenciendo el doctor a la madre para que done su cuerpo «en interés de la ciencia». Esa misma Nochevieja le practica la autopsia al cadáver, crea un molde de escayola y conserva el esqueleto del gigante. Tanto el molde de escayola como los restos óseos podemos visitarlos en el Museo antropológico de Madrid.
Del gigante se ha dicho que trabajó en un circo exhibiendo su desmesurado tamaño, así como que llevó una vida disoluta que le provocó su temprana muerte, a los 26 años de edad, hechos que, según Luis Ángel Sánchez Gómez, doctor en Historia y profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid, no parecen ser ciertos.
El desmesurado crecimiento empezó a notarse a partir de los catorce años. La acromegalia que padecía le generó problemas de salud, entre ellos pérdida de visión y dolores. De hecho, fueron estos padecimientos los que llevaron a madre e hijo a viajar hasta Madrid, pasando antes por Andalucía y por los baños de Fuensanta, en Ciudad Real, en busca de un remedio.
En Madrid fue recibido por Alfonso XII, recogiéndolo la prensa de la época. Parece que el monarca le regaló un par de botines de piel, del número 52.
Lo último en Curiosidades
-
La insolita historia de Valentina: la mujer que tuvo 69 hijos y es la madre con más descendencia del mundo
-
Parece casualidad, pero que haya abejas en tu casa es una gran señal: los beneficios directos que aportan a tu microclima
-
La psicología dice que las personas que llegan en forma a los 60 y los 70 no son más disciplinados, sólo aprendieron a cuidar su cuerpo por dentro desde jóvenes
-
Ni beige ni gris: este es el color de sofá que (casi) nunca se ensucia y lo tienen en las casas donde hay animales y niños
-
No es ineficiencia, es humanidad: la psicología explica por qué sigues prefiriendo la caja de siempre al autopago y tiene todo el sentido
Últimas noticias
-
Antonelli bate a dos campeones y se confirma en Miami con Sainz noveno y Alonso decimoquinto
-
Jornada 34 de la Liga: resumen de los partidos
-
Así queda la clasificación de Segunda División tras la jornada 38: pelea brutal por el ascenso
-
Gran Premio de Miami 2026, en directo: carrera de Fórmula 1, pulso entre Mercedes y McLaren y última hora de Alonso y Carlos Sainz
-
Así queda la clasificación del Mundial de F1 2026 tras la carrera del Gran Premio de Miami