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Voluntariado

Una familia con 3 niños compra una enorme casa de campo en Barcelona, y ahora busca voluntarios para restaurarla a cambio de vivir y comer gratis con ellos

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Hay fincas que se compran por la casa y otras que se compran por todo lo que podrían llegar a ser. Y esta casa de campo en Barcelona pertenece sin dudas al segundo grupo. Goza de un terreno rodeado de bosque, con un jardín abandonado desde hace tiempo, un gallinero en desuso y una pista de tenis que pide a gritos una reforma.

Sus nuevos propietarios, una familia con tres hijos, tienen claro qué quieren hacer con cada rincón. Lo que les falta son manos. En lugar de contratar a una cuadrilla para todo, han optado por una fórmula que cada vez tiene más adeptos en el campo europeo y que les permite, de paso, compartir el día a día con gente de otros países.

Una familia busca voluntarios para restaurar su casa de campo en Barcelona

La familia ha publicado un anuncio en Worldpackers, una plataforma de voluntariado internacional, para encontrar personas dispuestas a ayudar con la puesta a punto de la finca.

El acuerdo en cuestión es sencillo: 20 horas de trabajo a la semana a cambio de alojamiento y comida gratis, con desayuno, almuerzo y cena incluidos cada día y una habitación privada para cada voluntario.

Como ya se anticipó, la propiedad está a las afueras de Barcelona, aunque el anuncio no concreta el municipio. En este sentido, los anfitriones la describen como un lugar bonito pero descuidado, con mucho trabajo por hacer y la ventaja de estar rodeado de bosque.

Cabe señalar que no buscan a alguien que trabaje por su cuenta, ya que la idea es colaborar codo con codo en la mayoría de las tareas, aunque algunas pueden hacerse de forma independiente.

Desde un gallinero a una granja de setas: ¿Qué proyectos tiene esta familia?

La lista de tareas tiene más de proyecto vital que de reforma convencional. Buena parte del esfuerzo se concentrará en el exterior, donde la familia quiere recuperar el terreno para el autoconsumo y la biodiversidad, aunque también hay trabajo dentro de la vivienda. Entre los trabajos previstos figuran estos:

Evidentemente, el proyecto más llamativo es el del gallinero. En lugar de recuperarlo para criar aves, la familia quiere convertirlo en un espacio para cultivar setas, una idea que encaja con su forma de vida.

Porque cabe remarcar, y esto es importante para quienes quieran anotarse, que en esta casa se sigue una dieta vegana.

Mientras tanto, la pista de tenis y el gimnasio completan un plan que mezcla trabajo de huerta, bricolaje y algo de obra.

Habitación privada, tres comidas y dos días libres: lo que ofrecen a cambio

A cambio de esas 20 horas semanales, cada voluntario dispone de una habitación propia, las tres comidas del día y dos jornadas libres a la semana para descansar o conocer la zona.

También puede usar la lavandería y la cocina equipada sin coste, y cuenta con conexión a internet, aunque los anfitriones avisan de que su velocidad es básica, algo a tener en cuenta para quien quiera teletrabajar.

Y como ya se mencionó arriba, la comida tiene una particularidad. La familia se define como un hogar vegano y prefiere que no entren productos de origen animal en su cocina, una norma que afecta también a lo que los voluntarios quieran prepararse por su cuenta.

Por otro lado, los vuelos, el seguro de viaje, los visados y el transporte interno corren a cargo de cada participante, como es habitual en este tipo de programas.

Requisitos para colaborar en esta casa de campo cerca de Barcelona

El perfil que buscan es amplio. La experiencia en jardinería o en bricolaje suma puntos, pero la familia reconoce que lo que más valora es una actitud positiva y ganas de implicarse.

El único requisito formal tiene que ver con el idioma: hace falta un nivel intermedio de inglés o de francés. Además, se aceptan voluntarios que viajen solos, en pareja o con un compañero.

Las solicitudes se gestionan a través de la propia oferta en Worldpackers. El último consejo de la familia, incluido en el anuncio, es tan práctico como revelador: los voluntarios deben llevar un sombrero para el sol, porque en la finca hace calor.

Y no exageran: en verano, las máximas en el interior de la provincia superan con frecuencia los 30 grados.

Para concluir, cabe remarcar que los días libres dan un buen margen para conocer el entorno y, como muchos saben, la provincia combina la capital catalana, hogar de la Sagrada Familia, con espacios naturales increíbles.

Ejemplo de esto último son el parque de Collserola, de más de 8.000 hectáreas, o el macizo del Montseny, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1978. A eso se suman las playas del Maresme y del Garraf, a menos de una hora en tren de la ciudad.