Curiosidades
Automóviles

Los expertos en mecánica coinciden: en verano, lo ideal es apagar el aire acondicionado unos segundos antes de apagar el coche, no al revés

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Casi todo el mundo hace lo mismo al llegar a su destino en pleno verano: aparca, apaga el motor y, con él, el aire acondicionado se corta de golpe casi sin pensarlo. Parece el gesto más lógico del mundo, y sin embargo varios mecánicos coinciden en que ese orden concreto es justo el que termina estropeando el sistema de climatización con el paso de los meses.

Según explican, lo recomendable es hacer justo lo contrario: apagar el aire acondicionado unos segundos, o incluso un par de minutos, antes de apagar el motor del coche, y no al revés, como hace la mayoría de conductores sin darle mayor importancia.

El mecánico que popularizó este truco en redes sociales

Quien ha puesto este consejo en el centro de la conversación es Juan José Ebenezer, mecánico que comparte trucos de mantenimiento en su cuenta de TikTok y que asegura que este hábito, además de alargar la vida del sistema de aire acondicionado, ayuda a respirar un aire mucho más limpio dentro del coche.

Su recomendación concreta es sencilla de aplicar: un par de minutos antes de llegar al destino, hay que desactivar el botón de A/C, pero dejar encendido el ventilador para que el aire siga circulando por los conductos hasta el momento de apagar el motor.

La explicación técnica detrás de este consejo tiene que ver con un componente muy concreto del sistema: el evaporador.

Esta pieza se enfría muchísimo para poder enfriar a su vez el aire que entra en el habitáculo, y ese proceso provoca, por pura física, que el vapor de agua contenido en el aire se condense sobre sus rejillas, de forma parecida a lo que ocurre con una lata fría sudando en un día caluroso.

Si el motor se apaga justo cuando el aire acondicionado sigue encendido, el evaporador se queda húmedo y encerrado dentro de una caja oscura, sin ventilación, mientras el coche permanece parado.

Esa combinación de humedad, oscuridad y calor residual del motor es exactamente el entorno que necesitan los hongos, el moho y las bacterias para multiplicarse en cuestión de horas.

¿Qué pasa si no se aplica este truco en nuestro coche?

El resultado de repetir ese error una y otra vez, día tras día, es el clásico mal olor a humedad, a trapo mojado o incluso a sótano que muchos conductores notan al encender el aire acondicionado después de que el coche ha estado parado un tiempo.

Ese olor es la señal inequívoca de que se ha acumulado una capa de moho y bacterias en las aletas del evaporador, un problema que después resulta bastante más incómodo de solucionar que de prevenir, y que en algunos casos obliga a limpiar a fondo o incluso sustituir piezas del sistema de climatización.

Dejar que el ventilador siga funcionando esos últimos minutos con el compresor ya apagado permite que el aire, ahora sin refrigerar, siga circulando por los conductos y seque progresivamente la humedad acumulada en el evaporador antes de que el coche quede parado con el motor apagado.

Cómo aplicarlo correctamente cada vez que se conduce y otros consejos

La rutina que propone Ebenezer no exige ningún esfuerzo adicional ni cambiar de hábitos de conducción, solo anticiparse unos minutos al momento de apagar el motor.

Basta con pulsar el botón de A/C para desactivar el compresor poco antes de llegar al destino, dejando el ventilador encendido en una velocidad moderada, y esperar ese último tramo del trayecto con el aire ya circulando sin refrigerar.

Solo cuando se llega y se detiene definitivamente el coche conviene apagar también la ventilación y, por último, el motor.

Más allá de evitar el mal olor, este pequeño cambio de orden también reduce el desgaste del compresor, uno de los componentes más caros de sustituir en todo el sistema de climatización, y evita someter a la batería a una carga extra en el arranque siguiente si el aire acondicionado quedó activado por error.

Los propios talleres recomiendan complementar este hábito con revisiones periódicas del filtro de habitáculo, que también acumula suciedad y humedad con el tiempo, y con el uso ocasional de la calefacción durante unos minutos, incluso en pleno verano, ya que el calor seco ayuda a eliminar la humedad residual que pueda quedar en los conductos tras un uso muy intensivo del aire.

Aplicado de forma constante, este sencillo cambio de costumbre puede ahorrar bastante dinero en reparaciones y, sobre todo, evitar que el coche se convierta en un foco de malos olores cada verano.