Es la polémica del momento entre conductores: «No afecta en nada», así responde un usuario a un mecánico sobre el aire acondicionado
En un vídeo publicado en redes sociales, el conocido mecánico Juan José Ebenezer asegura que hay dos hábitos que, bajo su punto, resultan igual de perjudiciales para el vehículo: apagar el motor mientras el aire acondicionado está encendido y arrancarlo con el sistema ya activado. En el primer caso, el compresor se detiene abruptamente al apagar el motor, lo que, según él, supone un esfuerzo mecánico adicional.
En el segundo, tanto el ventilador como el compresor entran en funcionamiento al girar la llave y, durante el arranque, se detienen para volver a activarse inmediatamente después, generando una carga extra sobre el motor y el resto de componentes implicados. Por ello, lo mejor es arrancar el coche con todos los sistemas desconectados y esperar unos segundos (el tiempo necesario para que el motor alcance una lubricación adecuada) antes de encender el aire acondicionado.
¿Es malo apagar y encender el coche con el aire acondicionado puesto?
@juanjoseebenezer TRUCO para el AIRE acondicionado‼️🧑🏻🔧 TALLERES EBENEZER #mecanico #refrigerante #compresor #mecanicodeltiktok #combustible ♬ sonido original – Juan José Ebenezer
«Hay un truco para el aire acondicionado del coche que va a hacer que te ahorres dinero y que respires mucho más limpio, y casi todo el mundo lo hace mal: parar el coche, como hace la mayoría, con el aire acondicionado puesto. Y es que el aire acondicionado del coche, como cualquier otro, genera agua. Se condensa con el frío del evaporador de dentro. Todo eso te lo evitas si, antes de apagar el coche, no te digo que apagues el aire acondicionado, pero sí que apagues el botón del compresor durante unos segunditos antes de parar el coche y que el ventilador siga funcionando para secar el evaporador que está dentro. Ya después paras el coche tranquilamente.
Y con ese simple gesto consigues tres cosas: conservar mejor el aire acondicionado del coche, el sistema, porque evitas las sobrepresiones y el sistema se enfría antes de pararlo; evitas crear bacterias dentro del circuito y evitas tenerte que gastar dinero ni en reparar el aire ni en tener que comprar bactericidas para quitarle el mal olor ese a pies asquerosos que se queda cuando pones el aire acondicionado y lo paras con el aire puesto. Y eso pasa más que en verano; en invierno pasa más en entretiempo, que es cuando se conserva un poco mejor la humedad».
Ebenezer explica que no es necesario apagar por completo el aire acondicionado antes de detener el coche. Basta con desactivar el compresor pulsando el botón «AC» del salpicadero o de la pantalla de climatización, identificado en muchos vehículos con el icono de un copo de nieve. Según el mecánico, lo ideal es hacerlo unos segundos antes de apagar el motor. De este modo, el compresor deja de enfriar, mientras el ventilador continúa haciendo circular aire del exterior a temperatura ambiente por los conductos del sistema.
Ese flujo de aire ayuda a secar la humedad que queda en el circuito, evitando que el agua permanezca acumulada cuando el vehículo queda estacionado. Éste hábito aporta tres beneficios importantes. El primero es que ayuda a mantener el sistema de climatización en mejores condiciones, reduciendo el esfuerzo del circuito y favoreciendo una mayor vida útil de sus componentes.
Además, permite que el sistema recupere la temperatura de forma gradual, evitando cambios bruscos que, con el paso del tiempo, pueden acelerar el desgaste de determinadas piezas y derivar en reparaciones costosas. Y, por último, al eliminar la humedad residual, se reducen los malos olores.
¡No cometas estos errores!
«En verano, poner el aire acondicionado en el coche no es solo una cuestión de confort, también de seguridad vial. Los expertos indican que, con una temperatura en el interior del coche que ronde los 35ºC, el conductor reaccionará un 20% más lento que otro cuyo vehículo esté a unos 25ºC. Un efecto «similar» a conducir con una tasa de alcoholemia cercana a 0,5 gr/l en sangre. Por eso es muy importante mantener fresco y ventilado el habitáculo de nuestro vehículo», detalla la DGT.
Uno de los errores más habituales en verano es encender el aire acondicionado al máximo nada más subir al coche. Hay que tener en cuenta que el interior de un vehículo estacionado al sol puede alcanzar temperaturas cercanas a los 60 ºC. Lo mejor es abrir primero las puertas y las ventanillas durante aproximadamente un minuto para ventilar el habitáculo y reducir de forma natural el calor acumulado.
La orientación de los difusores es otro aspecto al que pocas veces se presta atención. Los difusores deben orientarse hacia la parte superior del habitáculo y no directamente hacia la cara, ya que así el aire se reparte de forma más uniforme y llega mejor a todos los pasajeros. Por último, el sistema de climatización también requiere un mantenimiento periódico; los expertos aconsejan sustituir los filtros del aire cada 15.000 o 20.000 kilómetros.
