Los expertos en limpieza lo avalan: para limpiar el sofá y dejarlo como nuevo usa «una taza de agua, un chorrito de vinagre blanco y una cucharada de detergente»
Tres ingredientes sencillos que juntos son un "milagro" para limpiar el sofá
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El sofá es uno de los muebles que más suciedad acumula en casa, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello. Lo utilizamos a diario para descansar, ver la televisión o pasar un rato con la familia, pero pocas veces pensamos en todo lo que va quedando sobre su tapicería especialmente en los asientos y reposabrazos. El problema llega cuando nos damos cuenta que no basta con aspirar todo el polvo, restos de migas o suciedad, y que no siempre resulta fácil limpiarlo, sobre todo cuando los cojines no se pueden desenfundar o el tejido necesita cuidados especiales.
Muchas personas recurren a productos específicos para tapicerías o directamente buscan una máquina de limpieza que les permita eliminar la suciedad. Sin embargo, existen algunos remedios caseros que pueden funcionar en determinados tejidos y que apenas requieren unos minutos de preparación. Los especialistas de Arte Sofá y la experta en hogar Estefy Mora han compartido dos fórmulas muy parecidas que tienen tres ingredientes en común: agua, vinagre blanco y detergente. La propuesta resulta sencilla, aunque antes de aplicarla hay que comprobar que el sofá admite este tipo de productos.
Para limpiar el sofa usa «una taza de agua, un chorrito de vinagre blanco y una cucharada de detergente»
Los especialistas de Arte Sofá, que comparten consejos de mantenimiento a través de Instagram, explican cómo preparar una mezcla con productos habituales en casa. Para ello utilizan una taza de agua, un chorrito de vinagre blanco y una cucharada de detergente. Después de incorporar los ingredientes en un recipiente, los remueven hasta que quedan bien integrados y utilizan la preparación para limpiar la tapicería.
La manera de aplicarla es bastante sencilla. Los expertos recomiendan humedecer una toalla blanca con la mezcla y pasarla por la superficie del sofá, insistiendo un poco más en las zonas donde se aprecian manchas o suciedad. La elección de una toalla blanca tiene sentido, ya que evita el riesgo de que un paño de color pueda desteñir sobre el tapizado. Tampoco hace falta empapar el tejido, porque el exceso de humedad puede llegar hasta el relleno y complicar el secado.
El vinagre blanco se utiliza habitualmente en algunas tareas domésticas por su capacidad para actuar sobre determinados residuos y olores, mientras que el detergente ayuda a desprender la grasa y la suciedad superficial. Sin embargo, no todos los sofás pueden limpiarse con esta combinación. Antes de ponerla en práctica conviene revisar las instrucciones del fabricante y realizar una prueba en una zona poco visible para comprobar que no aparecen cercos ni alteraciones en el color.
Por qué utilizan una tapa de olla para terminar la limpieza
Una de las partes más llamativas de este truco llega después de aplicar la mezcla. En lugar de limitarse a pasar otra bayeta, los especialistas de Arte Sofá proponen utilizar una tapa de olla envuelta en una toalla húmeda. Aunque pueda parecer extraño, la tapa permite sujetar el paño por el asa y recorrer los asientos y el respaldo con mayor comodidad, especialmente cuando se trata de un sofá grande. Para hacerlo, basta con colocar una toalla limpia alrededor de la tapa, procurando que quede bien sujeta, y humedecerla ligeramente con agua. Después se pasa por la superficie que se ha limpiado anteriormente para retirar los restos de detergente. No es necesario frotar con fuerza ni repetir demasiadas veces el movimiento. De hecho, en algunas tapicerías delicadas una presión excesiva podría acabar dañando las fibras o dejando marcas.
También hay que prestar atención al secado. Aunque la tela parezca seca al tacto, la humedad puede permanecer durante más tiempo en las capas interiores. Por eso es recomendable ventilar bien la habitación y no utilizar el sofá hasta que se haya secado por completo. Dejar residuos de detergente o demasiada agua puede provocar justo el efecto contrario al que se busca con la limpieza.
La fórmula para las manchas y los malos olores
La experta en organización del hogar Estefy Mora ha mostrado otra forma de limpiar el sofá que similar a lo que acabamos de explicar. En su caso, utiliza una taza de agua, otra de vinagre blanco y una cucharada de lavaplatos. La diferencia está en la cantidad de vinagre, mucho mayor que en la preparación recomendada por Arte Sofá. Mora mezcla los ingredientes y utiliza una toalla para trabajar sobre el tapizado. Según explica, esta preparación ayuda a retirar manchas y combatir los malos olores que pueden aparecer con el uso continuado del sofá. Una vez terminada la primera pasada, también recurre a una tapa de olla cubierta con una toalla humedecida únicamente con agua para retirar los restos de la mezcla.
No obstante, una cantidad elevada de vinagre puede resultar inadecuada para algunas tapicerías, por lo que no conviene utilizar esta fórmula sin conocer las características del tejido. Además, hay sofás que únicamente admiten limpieza en seco y otros que requieren productos específicos. En cualquier caso, más allá de estos remedios, aspirar el sofá con frecuencia y limpiar las manchas en cuanto aparecen sigue siendo una de las mejores maneras de mantenerlo en buenas condiciones. Así se evita que la suciedad termine incrustada y que una pequeña mancha se convierta en un problema difícil de solucionar.