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Los expertos instan a poner papel de aluminio en los cajones de la cocina: para qué sirve y por qué lo recomiendan

Los cajones de la cocina son esenciales para mantener el orden de esta estancia de la casa, pero lo cierto es que se ensucian incluso cuando todo parece estar en su sitio. Basta abrir un paquete de harina, coger una cuchara con las manos manchadas o dejar un utensilio sin secar para que aparezcan migas, grasa y marcas en el fondo y todo ello es muy incómodo de limpiar y más cuando el mueble tiene esquinas estrechas.

Para evitarlo, se ha popularizado un truco que sólo requiere un rollo de papel de aluminio. Consiste en cortar una lámina con las medidas del cajón y colocarla en la base antes de guardar cubiertos, moldes o accesorios. No cambia el exterior de la cocina y puede retirarse en pocos segundos. Eso sí, el método no sustituye la limpieza ni resuelve por sí mismo la humedad y el desorden sino que su función es interponer una capa entre los objetos y el mueble de modo que si se utiliza correctamente, puede ahorrar trabajo y evitar que ciertos derrames lleguen directamente a la madera o al revestimiento interior.

Para qué sirve el papel de aluminio en los cajones de la cocina

Pone un poco de papel de aluminio en los cajones de la cocina funciona como barrera frente a migas, polvo, grasa y pequeños derrames. De este modo, cuando un bote pierda unas gotas o un utensilio conserve algún resto, la suciedad quedará primero sobre el aluminio. Un truco que es especialmente práctico en los cajones próximos a la encimera, donde se guardan accesorios utilizados a diario. Su ventaja la notamos al limpiar ya que en lugar de frotar una mancha adherida al fondo, se puede retirar la hoja, eliminar los residuos y colocar otra cuando esté deteriorada. Por otro lado, debemos tener claro que a pesar de la eficacia del remedio, el aluminio no absorbe los líquidos como un papel común, así que en caso de que se nos moje es mejor cambiarlo al momento.

El papel de aluminio usado en la cocina, puede servir también para proteger ciertas superficies del roce de moldes y herramientas. Sin embargo, en esos casos una lámina fina puede romperse, arrugarse o desplazarse al abrir el cajón así que es mejor elegir un papel más grueso o poner más de uno. Y tampoco sirve como separador: para mantener cada utensilio en su sitio siguen siendo necesarias bandejas, cajas o divisores.

Cómo colocarlo correctamente

Primero hay que vaciar el cajón. Después se retiran las migas con una aspiradora de mano o un paño y se limpia la superficie con un producto adecuado para el material. La base debe quedar completamente seca, pues cubrirla cuando conserva humedad puede ocultar el problema en lugar de resolverlo. A continuación, se miden el ancho y el fondo y se corta una pieza ligeramente mayor. Conviene doblar los bordes para que no queden puntas y extenderla sin formar demasiadas arrugas. No es necesario cubrir los laterales sino que una hoja bien ajustada es mejor y basta para recoger la suciedad superficial.

No hay que olvidar que el aluminio debe revisarse de vez en cuando. Si se produce un derrame, habrá que levantarlo, limpiar el cajón y comprobar que no haya pasado líquido por los bordes para que no se deteriore la madera o notemos malos olores.

Cuándo elegir otro revestimiento

Este truco no resulta igual de práctico en todos los muebles. En un cajón que se abre con frecuencia, el papel puede hacer ruido, desplazarse y rasgarse con objetos puntiagudos. En esos casos funcionan mejor los protectores antideslizantes y lavables. Cuestan más, pero duran y evitan que los cubiertos se muevan. Tampoco conviene utilizar aluminio para esconder una filtración. Si la humedad aparece repetidamente, hay que localizar su origen, revisar tuberías o juntas y dejar secar el mueble. La lámina puede frenar una salpicadura ocasional, pero no repara una fuga ni elimina el moho.

Los alimentos deben permanecer en recipientes cerrados o dentro de sus envases. No resulta recomendable colocar directamente sobre el aluminio productos húmedos, salados o ácidos ya que en un cajón, lo más limpio sigue siendo guardar cada producto correctamente envasado.

Más consejos para mantener los cajones ordenados

Además del revestimiento, merece la pena utilizar separadores ajustables o bandejas para impedir que todos los utensilios terminen mezclados. Agruparlos por uso , por ejemplo cubiertos, repostería, herramientas para cocinar y piezas pequeñas, ya que así vamos a encontrarlos antes y detectar aquello que lleva meses sin utilizarse.

Y no olvidemos tampoco que los objetos deben guardarse limpios y secos. Una espátula húmeda o la tapa de un recipiente recién lavado pueden dejar agua bajo el protector sin que se vea. También conviene evitar la sobrecarga: el exceso de peso fuerza las guías, dificulta la limpieza y hace que los utensilios golpeen el fondo. Y por último, una revisión periódica evita acumular sobres caducados, piezas duplicadas o tapas sin recipiente. Vaciar el cajón, limpiar las esquinas y comprobar el revestimiento lleva poco tiempo si se hace con regularidad.