¿Cómo se llama el árbol del membrillo? Muy pocos lo conocen, pero éste es su nombre
El árbol frutal que no necesita mucho espacio en tu jardín y además lo llena de flores en primavera
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Cuando pensamos en el membrillo, lo primero que nos viene a la cabeza es su intenso color amarillo cuando madura y ese sabor tan particular que lo convierte en un ingrediente habitual de numerosas recetas, tanto dulces como saladas. Pero, ¿sabrías decir cómo se llama el árbol del membrillo?
Originario de Asia Occidental, concretamente de regiones como Irán, Armenia y Turquía, desde donde su cultivo se extendió progresivamente hacia otras zonas, se trata de una especie conocida desde la Antigüedad. Griegos y romanos ya cultivaban sus frutos y los relacionaban con conceptos como el amor, la fertilidad y la unión.
Éste es el nombre del árbol del membrillo
El árbol que produce el membrillo recibe el nombre científico de «Cydonia oblonga», denominación utilizada oficialmente en botánica. En el lenguaje cotidiano se conoce como membrillero. Esta especie pertenece a la familia de las rosáceas, el mismo grupo al que pertenecen otros conocidos árboles frutales como el manzano y el peral.
De hecho, el membrillero presenta ciertas semejanzas con ambos, especialmente en el aspecto de sus hojas y flores. Normalmente alcanza entre tres y seis metros de altura, aunque puede superar estas dimensiones cuando crece en condiciones especialmente favorables. Sus flores, de tonalidades blancas o ligeramente rosadas, aparecen durante la primavera y preceden a los frutos, que completan su maduración en otoño.
Se trata de una especie muy resistente, capaz de desarrollarse en diferentes tipos de suelo, aunque crece mejor en terrenos fértiles bien drenados. Necesita una buena exposición al sol y puede verse afectado por las heladas intensas. Por este motivo, su cultivo encuentra condiciones especialmente favorables en regiones mediterráneas y otras zonas de clima templado.
Desde el punto de vista ornamental, el árbol del membrillo resulta muy atractivo. Su floración es delicada, sus hojas tienen una textura suave y su copa redondeada le proporciona una apariencia equilibrada y armoniosa. Con la llegada del otoño, los frutos adquieren progresivamente su característico tono amarillo dorado, convirtiendo al árbol en una estampa llamativa por su aspecto, su aroma y, por supuesto, sus posibilidades culinarias.
Características
El membrillero es un arbusto que suele alcanzar entre dos y ocho metros de altura. Su copa presenta una forma redondeada, aunque algo irregular, y puede llegar a ocupar entre dos y tres metros de diámetro. Sus ramas nacen desde zonas bastante bajas del tronco y están cubiertas por una corteza de tonalidad marrón grisácea y aspecto oscuro. Las hojas tienen forma ovalada y terminan en punta. Miden aproximadamente entre seis y diez centímetros, son de color verde medio en la parte superior y muestran un envés más claro, con una característica textura aterciopelada.
Las flores del membrillero destacan por su tamaño, ya que pueden alcanzar entre cinco y siete centímetros de diámetro y se encuentran entre las más grandes de los frutales pertenecientes a la familia de las rosáceas, como el manzano, el peral, el cerezo o el melocotonero. Son flores perfumadas, con cinco pétalos que recuerdan a una rosa sencilla, y producen néctar que atrae especialmente a las abejas y a las mariposas.
Los membrillos empiezan a adquirir su característico color amarillo y desarrollan su intenso aroma hacia finales de septiembre, coincidiendo tradicionalmente con el conocido como «veranillo del membrillo». Dependiendo de la variedad cultivada, la recolección suele realizarse entre octubre y noviembre. Se trata de un fruto de pepitas con cierto parecido a una manzana, aunque generalmente de mayor tamaño y cubierto por una fina y suave pelusa.
Cuidados
El membrillero se desarrolla especialmente bien en climas templados, aunque también tolera ambientes relativamente fríos. Para que crezca fuerte y sano, conviene situarlo en lugares bien ventilados y donde reciba abundante luz solar. Por otro lado, una de las principales ventajas de este árbol es su capacidad para adaptarse a diferentes tipos de terreno, aunque prefiere suelos fértiles, profundos y con un buen drenaje, ya que el exceso de agua acumulada puede perjudicar sus raíces.
Antes de plantar el membrillero es importante preparar adecuadamente el terreno. Una vez elegido el lugar, hay que cavar un hoyo de aproximadamente 60 centímetros tanto de profundidad como de diámetro. Después se coloca el árbol y se cubren las raíces con tierra enriquecida con materia orgánica, procurando que quede bien asentado. La época más adecuada para realizar la plantación son los meses de febrero y marzo.
El membrillero es una especie muy resistente a la falta de agua, por lo que no es necesario regarlo con mucha frecuencia. Lo más importante es mantener cierta humedad durante los periodos de mayor demanda, especialmente mientras el árbol es joven o durante épocas de sequía. Un exceso de agua puede resultar contraproducente, sobre todo si el suelo no drena correctamente. También conviene evitar el abuso de fertilizantes, ya que un exceso de nutrientes puede estimular demasiado el crecimiento de las ramas y las hojas en detrimento de la producción de frutos.
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