La cita viral de Ramón Llull, filósofo español del siglo XIV, que todos atribuyen al Nobel Pablo Neruda: «El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere por olvido»
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Ramón Llull, filósofo y escritor catalán nacido en el siglo XIII, es el autor de una reflexión sobre el amor que sigue citándose hoy, aunque en internet suele aparecer atribuida por error al Nobel de Literatura Pablo Neruda: «El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere por olvido». La frase resume en tres tiempos el recorrido de cualquier vínculo afectivo, desde su origen hasta su final.
Llull escribió estas ideas siglos antes de que existiera el concepto moderno de relación de pareja, pero su mirada sobre cómo se sostiene y se apaga el amor sigue resultando reconocible para cualquiera que haya atravesado una ruptura, precisamente porque describe un proceso más que un simple estado de ánimo.
Qué significa la frase de Ramón Llull sobre el amor
Para Llull, el amor nace de un recuerdo: una imagen, un gesto o un momento concreto que queda grabado y que da origen al vínculo. No es, por tanto, un sentimiento espontáneo sin causa, sino algo que arranca de una experiencia compartida y que necesita esa memoria inicial para echar a andar.
Después, ese amor necesita de la inteligencia para mantenerse vivo: cuidarlo de forma consciente, entenderlo y alimentarlo con atención. Y termina, según la sentencia, cuando aparece el olvido, es decir, cuando ese recuerdo original deja de sostenerse y el vínculo se apaga poco a poco, sin necesidad de un final abrupto.
Cómo aplicar la reflexión de Llull a la vida cotidiana
Trasladada al presente, la frase sirve como recordatorio de que el amor no se mantiene solo, sino que exige un cuidado activo. Muchas relaciones no terminan de forma repentina, sino que se van apagando cuando dejan de dedicarle atención al vínculo que las originó.
También invita a distinguir entre el impulso inicial, casi siempre ligado a un recuerdo o a una emoción concreta, y el trabajo posterior que sostiene la relación en el tiempo. Sin ese segundo paso, advierte la frase, hasta el vínculo más intenso corre el riesgo de diluirse en el olvido, por mucho que en su día pareciera indestructible.
El cambio de vida de Ramón Llull
Ramón Llull nació en Palma de Mallorca en 1232, hijo de un barcelonés que se había instalado en la isla poco antes de su nacimiento. Durante su juventud vivió vinculado a la corte, llegó a ser senescal del heredero del reino y, según cuenta él mismo en su Vida coetánea, llevó hasta los treinta años una existencia disoluta, a pesar de estar casado con Blanca Picany y tener dos hijos.
Todo cambió cuando, según su propio testimonio, se le apareció Jesucristo en varias ocasiones y le pidió que abandonara esa vida mundana. Llull dejó entonces a su familia y emprendió una peregrinación a Santiago de Compostela, desde donde pasó por Barcelona antes de retirarse durante nueve años al estudio y la contemplación en su isla natal.
En 1276 fundó el colegio de Miramar para formar misioneros y más tarde viajó a París para exponer sus ideas en La Sorbona y obtener el magisterio en artes.
También intentó, sin éxito, convencer al papa Nicolás IV de organizar una nueva cruzada en tierras paganas, y sus viajes posteriores por Chipre, Armenia y el norte de África lo llevaron a ser hecho prisionero en Bugía y a sobrevivir a un naufragio frente a las costas de Pisa.