Å, así se llama el pueblo con el nombre más corto del mundo y se encuentra en Noruega
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Hace tiempo hablamos de esos pueblos que se encuentran por toda la geografía mundial que tienen nombres divertidos o impronunciables. Ahora, vamos a contaros cómo se vive en Å , el pueblo con el nombre más corto del mundo que se encuentra en Noruega.
Se trata de un pueblo pequeño de pescadores que situado al noroeste del país en las islas Lofoten, que pertenecen al municipio de Moskenes. Es un pueblo singular ya que recibe turistas todo el año y el significado de su nombre es ‘riachuelo’, y se pronuncia en español como la vocal ‘o’.
¿Cómo se vive en el pueblo con el nombre más corto del mundo?
Este pequeño pueblo noruego tiene un total de 64 habitantes censados, aunque los turistas se trasladan al pueblo en épocas de buena temperatura y la población puede ascender hasta los 1.000 habitantes. La pesca es el principal sustento de los habitantes de Å. Se sitúa en el municipio de Moskenes, una de las zonas más bonitas del país donde impregnarse de las costumbres más arraigadas de los noruegos. En este conjunto de islas de Moskenes es característico los barcos de colores y las casas estilo nórdico que encontraremos en todas las islas y en especial en Å.
Gracias a esta especial demarcación y los encantos pequeños que ofrece el pueblo, en los últimos años el turismo se está convirtiendo en una fuente amplia de ingresos para los habitantes de Å. Y es que, no en todos los lugares del planeta se puede dormir en cabañas del siglo XIX, al más puro estilo nórdico.
El salazón de pescado es uno de los principales reclamos de Å, que se ha perfeccionado y modernizado en los últimos años para servir de reclamo para el turismo.
Las vistas a través de las montañas no pueden ser más espectaculares ya que está situado a pie de mar y los acantilados conforman un paisaje más que interesante en este lugar de pescadores.
Dos museos
Para ser un pueblo pequeño, podemos encontrar dos museos que se centran en enseñar las tradicionales actividades de la zona. Por un lado el Lofoten Tørrfiskmuseum, que se centra en la pesca y, por toro lado, Norsk Fiskeværsmuseum, que reproduce lo que era una aldea nórdica pesquera tradicional. Aquí, los visitantes, experimentan cómo se extraía el aceite de bacalao o como se forjaban las herramientas de siglos atrás en el metal.
En el pueblo con el nombre más corto del mundo también tendremos la oportunidad de ver como las casas flotantes se posan en el mar creando una conjunción perfecta con fotografías únicas en el mundo.
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