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Reflexión

Aristóteles, filósofo clásico griego, dictó sentencia sobre la amistad hace 23 siglos: «Quienes tienen muchos amigos, se considera que no son amigos de nadie»

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Aristóteles dejó escrita en el siglo IV a. C. una advertencia sobre la amistad que todavía circula en nuestros días. Aparece en el libro IX de la Ética a Nicómaco, el tratado que el filósofo griego dedicó a la vida buena.

En ese pasaje, el pensador se preguntaba cuántos amigos convenía tener. Su respuesta apuntó a que quien estrecha lazos íntimos con todo el mundo termina sin amigos verdaderos, idea que Aristóteles formuló hace más de 23 siglos.

¿Por qué dijo Aristóteles que quienes tienen muchos amigos no son amigos de nadie?

El capítulo 10 del libro IX abre con un dicho griego sobre la hospitalidad, que aconseja no ser ni un hombre de muchos huéspedes ni uno sin ninguno. Aristóteles traslada esa misma medida a la amistad y se pregunta si conviene tener tantos amigos como sea posible.

Según la traducción de W. D. Ross que reproduce el archivo de clásicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), el filósofo concluye que «quienes tienen muchos amigos y tratan íntimamente con todos ellos, se considera que no son amigos de nadie, salvo en el sentido propio de los conciudadanos». A esas personas, añade, también se las llama obsequiosas.

Para Aristóteles, un buen ciudadano puede tratar como amigos a muchos de sus vecinos. La amistad basada en la virtud, en cambio, solo se da con unos pocos. Por eso los afectos más intensos se dirigen a un grupo reducido. Las amistades célebres de ese tipo, escribe, se dan siempre entre dos personas.

Las tres clases de amistad que distinguió Aristóteles

Los libros VIII y IX de la Ética a Nicómaco están dedicados a la amistad. Según la Enciclopedia de Filosofía de Stanford, el término griego philia abarca también los lazos familiares y las relaciones voluntarias.

El filósofo distingue tres bases para el afecto, que son la utilidad, el placer y la bondad del otro. Las dos primeras dan lugar a vínculos imperfectos, con poca confianza y frecuentes disputas, que pueden romperse de forma abrupta. La tercera, basada en el carácter, es la que Aristóteles valora por encima de todas.

Ese tipo de amistad exige mucho tiempo y actividades compartidas. Por esa razón, el número de amigos de carácter que alguien puede tener es muy pequeño, apenas «un puñado». El argumento central del filósofo para defender a los amigos cercanos es que cada uno es «otro yo».

Aristóteles compara ese límite con el tamaño de una ciudad, que no puede formarse con diez hombres y deja de serlo con cien mil. Del mismo modo, el número adecuado de amigos es «el mayor con el que uno puede convivir». Para los vínculos por placer, en cambio, bastan unos pocos, igual que basta un poco de condimento en la comida.

Aristóteles, el filósofo griego de Estagira

Aristóteles nació en el 384 a. C. en Estagira, en la región de Macedonia, al noreste de Grecia. Hacia los 17 años se trasladó a Atenas para estudiar en la Academia de Platón, a la que siguió vinculado hasta la muerte de su maestro, en el 347 a. C.

En el 343 a. C., a petición de Filipo II de Macedonia, se convirtió en tutor de su hijo, el futuro Alejandro Magno. Más tarde, en el 335 a. C., regresó a Atenas y fundó su propia escuela, el Liceo.

Tras la muerte de Alejandro, en el 323 a. C., abandonó Atenas, según se cuenta, por temor a la hostilidad antimacedonia. Murió un año después en Calcis, en la isla de Eubea. De quizá 200 tratados que escribió, se conservan unos 31. El título de la Ética a Nicómaco alude, probablemente, a su hijo Nicómaco.