Manel Loureiro, escritor: «Hay una guerra secreta a nuestras espaldas y no sabemos cómo va a acabar»

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¿Qué ocurriría si alguien lograra acabar de un solo golpe con los presidentes y primeros ministros de la Unión Europea? ¿Hasta qué punto son realmente inexpugnables los sistemas creados para proteger a las personas más poderosas? Éstas son algunas de las preguntas que sobrevuelan Antes de que todo cambie, la nueva novela de Manel Loureiro. El escritor gallego visita El Foco para conversar sobre magnicidios, conspiraciones, seguridad, venganza y los límites morales que una persona puede llegar a cruzar cuando lo ha perdido todo.

No le interesaba únicamente diseñar un atentado de enormes dimensiones; lo que realmente quería explorar era aquello que sucede después de un acontecimiento capaz de alterar el curso de la historia. «Sobre todo me intrigaba qué es lo que puede pasar después», afirma.

«Las líneas morales se desdibujan cuando estás en determinadas situaciones», sostiene Loureiro. La mujer que recluta al protagonista no sólo le promete respuestas, también le ofrece un cauce para transformar su dolor en venganza. «En la ficción, los villanos suelen ser mucho más interesantes que los héroes; suelen tener muchísimas más capas». Para Loureiro, las historias más atractivas no son aquellas que dividen el mundo entre buenos y malos, sino las que se adentran en las zonas grises de la naturaleza humana.

«Todos tenemos muy claro en nuestro mapa mental qué está bien y qué está mal, pero siempre hay una zona gris», reflexiona. En esa zona, añade, no siempre existen decisiones correctas: «A veces todas las respuestas son diabólicas».

Durante la entrevista, Loureiro plantea una de sus afirmaciones más contundentes: «Todos tenemos un precio. Algunos tienen un precio muchísimo más alto que otros, pero todos tenemos un precio». Ese precio no tiene por qué ser económico. Puede estar relacionado con la propia supervivencia, con el dolor o con la vida de los seres queridos. En una situación extrema, argumenta el novelista, las convicciones que parecían inamovibles pueden dejar de serlo.

Él sostiene que hasta el «villano más oscuro» se tiene que contar algo por las noches para «poder dormir en la cama». La venganza, precisamente, aparece como uno de los grandes motores de la novela. Es una fuerza poderosa, capaz de mantener en pie a una persona consumida por el dolor, pero también una promesa engañosa. «La venganza sabe a ceniza porque, una vez que obtienes la venganza, se ha acabado», advierte Loureiro. Puede proporcionar una satisfacción momentánea, pero después «hay un vacío enorme». Además, mantener vivo el odio tiene un coste: «Odiar exige muchísima energía». Para el escritor, la venganza pertenece al grupo de impulsos primarios que han movido históricamente al ser humano, junto al deseo, la ambición o la búsqueda de redención. El problema es que, en este caso, «mueve el mundo en la dirección equivocada».

La conversación trasciende entonces los límites de la novela. Loureiro considera que la sociedad confía demasiado en la solidez de sistemas e instituciones que, en realidad, pueden ser mucho más frágiles de lo que parecen. «Damos por firmes cosas que realmente están sujetas por alambres», afirma. El autor sostiene que ya existe una guerra real que no se libra principalmente mediante balas o cañones, sino a través de noticias falsas, injerencias políticas y ataques informáticos. Sus efectos llegan ocasionalmente a los medios de comunicación, pero su origen, sus actores y sus verdaderos objetivos resultan mucho más difíciles de identificar. Esa incertidumbre explica, en parte, por qué el thriller encuentra hoy un terreno especialmente fértil. La realidad parece competir continuamente con la imaginación de los novelistas. «Ahora mismo la realidad, en muchos aspectos, quiere superar la ficción», señala Loureiro.

Veremos qué nos depara.

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