José Tomás desata la locura en su regreso a los ruedos este domingo en México
José Tomás vuelve. El maestro de Galapagar no se había ido pero en los dos últimos años apenas se ha puesto el traje de luces. Su regreso, este domingo, se produce en una escenario de leyenda, la Monumental de México, y con todo lo que lleva intrínseca una actuación suya: lleno a reventar, localidades agotadas desde hace más de un mes, reventa por las nubes… el universo del toro pendiente del hombre que figura ya por derecho propio entre los más grandes de la tauromaquia de todos los tiempos.
El torero afina desde hace tiempo su puesta a punto en Aguascalientes, la ciudad en la que sufrió la más grave de las muchas cornadas que atestiguan una forma de entender el toreo. Aquella terrible cogida, en abril de 2010, le tuvo en la frontera de la vida y la muerte, pero el de Galapagar regresó a los ruedos como siempre. Con esa quietud que inventó Belmonte, culminó Manolete y José Tomás ha llevado a extremos insospechados.
Su regreso será un mano a mano con el mexicano Joselito Adame. La corrida ha levantado una expectación sin precedentes en un país que vive el toreo con una intensidad sin parangón. El diestro es idolatrado en México y hasta allí han viajado muchos aficionados españoles para no perderse el acontecimiento taurino del año.
Uno de los que tendrá la suerte de ver en directo el regreso del maestro es Jesús Sánchez Lambás, vecepresidente de la Fundación Ortega y Gasset, gran aficionados a los toros y admirador confeso de Jose Tomás.
Sánchez Lambás habló para OKDIARIO de cómo se viven los días previos a la gran cita del domingo: «José Tomás es un héroe en México. Aquí todo se vive de una forma mucho más pasional que en España y el mundo del toro está totalmente volcado en la corrida de la Monumental».
Sobre cómo afronta el diestro la corrida, asegura que «creo que está en un gran momento de equilibrio personal y forma física. Lleva tiempo preparándose y todos los aficionados esperamos una actuación de las suyas».
El idilio se José Tomás con México se remonta a sus inicios. Incluso tomó allí la alternativa de manos del mexicano Jorge Gutiérrez hace ya 20 años largos.
Dos décadas en las que su toreo ha sentado cátedra. Triunfador ante rivales de la talla de Enrique Ponce y El Juli, aunque su forma de entender el toreo y de enfocar su carrera nunca tuvo que ver con buscar el primer lugar del escalafón ni la parafernalia que rodea muchas veces a un mundillo muy complejo.
José Tomás siguió siempre su trayectoria sin desviarse ni un ápice de su forma de entender cómo hay que interpretar el toreo. Impávido con las astas de un morlaco a escasos centímetros de su cuerpo, ha jalonado su carrera de grandes éxitos e innumerables cornadas. Una forma de interpretar el arte de Cúchares que le ha llevado a los altares. Cuando se enumera a los más grandes de la historia, Joselito, Belmonte, Manolete, Domingo Ortega, Antonio Bienvenida, Ordóñez, Paco Camino… hay unanimidad en que el nombre de José Tomás también debe formar parte de esa exclusiva lista.
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