Cultura
antiguo Hospital General de Madrid

De hospital ilustrado a santuario del arte contemporáneo: Museo Reina Sofía, cuarenta años de historia

Desde sus primeras décadas, el Reina Sofía se planteó un objetivo ambicioso: continuar la narrativa histórica donde la dejaba el Prado

El Guernica (1937) es, sin duda, la obra más icónica del museo y del arte del siglo XX

Madrid celebra en 2026 los 40 años del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, institución que se ha consolidado como uno de los pilares fundamentales del arte moderno y contemporáneo en España y en Europa. Desde su origen hasta su consolidación internacional, esta institución ha sido un espacio de diálogo entre historia, memoria, vanguardia y arte vivo.

El Museo Reina Sofía ocupa un edificio que, por su estructura y simbolismo, representa un diálogo intenso entre pasado y presente. Originalmente construido en el siglo XVIII, el edificio fue el Hospital General de Madrid, diseñado inicialmente por José de Hermosilla y completado por Francesco Sabatini en estilo neoclásico. Durante casi dos siglos este hospital fue clave como centro médico de la ciudad y testigo de epidemias, transformación social y urbanística, hasta que dejó de funcionar en los años sesenta del siglo XX.

Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1977, el edificio quedó en desuso hasta que en 1980 comenzaron las primeras restauraciones para adaptarlo a su nueva vida como espacio cultural. El 24 de mayo de 1986 se inauguró el Centro de Arte Reina Sofía, un hito para la cultura española, aunque con la mitad de sus espacios activos y en plena obra. La apertura oficial de su Colección Permanente no llegaría hasta el 10 de septiembre de 1992, consolidándose como Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

La arquitectura del museo se ha ido construyendo también como un relato: a la estructura histórica se añadieron, entre 2001 y 2005, las alas contemporáneas diseñadas por Jean Nouvel, con muros de vidrio, acero y luz que dialogan con la sobriedad del neoclasicismo original, ampliando el espacio expositivo, la biblioteca y el auditorio.

El actual edificio es obra de José de Hermosilla y Francisco Sabatini. (Reina Sofía)

Vocación de relato histórico

Desde sus primeras décadas, el Reina Sofía se planteó un objetivo ambicioso: continuar la narrativa histórica donde la dejaba el Museo del Prado, abordando el arte moderno y contemporáneo, primero español y, con el tiempo, también internacional.

La colección permanente se consolidó, desde sus primeros pasos, a partir de la incorporación de fondos del antiguo Museo Español de Arte Contemporáneo (MEAC) y del Museo del Prado, especialmente obras del siglo XX. La llegada de la pintura del Guernica de Pablo Picasso en 1992, tras permanecer durante años en el Casón del Buen Retiro, fue un acontecimiento fundacional. Este cuadro gigantesco se convirtió en el núcleo narrativo del museo, el eje simbólico y estético alrededor del cual giró la colección.

La colección programática, diseñada primero por Tomàs Llorens, se orientó a contar la historia de la vanguardia desde una perspectiva española, con Picasso como fuerza centrífuga, pero con miradas internacionales que han ido enriqueciendo el relato con nombres como Dalí, Miró o Juan Gris.

Exposición el 12 de julio de 1956 en el Museo de Ámsterdam.

El Guernica: la mirada del arte sobre el horror

El Guernica (1937) es, sin duda, la obra más icónica del museo y del arte del siglo XX. Picasso la pintó como respuesta al bombardeo de la ciudad vasca de Gernika el 26 de abril de 1937, un ataque perpetrado por la Luftwaffe alemana en apoyo a las fuerzas franquistas durante la Guerra Civil Española. Con una escala monumental, el lienzo se impone no sólo por su tamaño, sino por su lenguaje simbólico, su paleta monocroma y su carga emocional, que transforman lo particular en universal.

La sala donde hoy se expone Guernica tiene además un trasfondo histórico potente: antes de ser museo, ese mismo espacio fue parte de la zona hospitalaria que atendió a heridos durante tres años de guerra, incluidas víctimas de bombardeos similares al de Gernika. Esa coincidencia espacial—arte contemporáneo y memoria de sufrimiento—convierte la visita a la obra en una experiencia profundamente emotiva.

Instalación de la exposición Pablo Picasso en el Palazzo Reale, Milán, 1953.

¿Picasso se inspiró en la Biblia visigótico‑mozárabe de León?

Algunos expertos en arte han planteado una hipótesis muy sugerente sobre la posible influencia de la Biblia visigótico‑mozárabe de León en la creación de Guernica de Pablo Picasso. Se trata del Codex Biblicus Legionensis, un manuscrito iluminado fechado alrededor del año 920 que se conserva en la Catedral de León y que contiene imágenes de los evangelistas y otros motivos figurativos con una expresividad y esquematismo que, según estos especialistas, recuerdan a algunos elementos de Guernica —especialmente las figuras del toro y el caballo, que comparten rasgos de doble perspectiva y lenguaje gestual que no serían pura coincidencia.

Esta Biblia mozárabe fue expuesta en Barcelona en 1929 y en París en 1937, justamente en momentos en que Picasso, residente en la capital francesa, pudo haberla visto o estudiado sus reproducciones, lo que abriría la puerta a que algunas de sus miniaturas sirviesen como referencia visual para sus propias figuras.

Aunque no es una certeza académica universal —y otros expertos subrayan que Picasso bebió de múltiples fuentes— esta conexión entre la tradición medieval hispánica y el imaginario cubista de Guernica ofrece una lectura rica sobre cómo elementos aparentemente remotos pueden influir en la modernidad artística.

Hitos y exposiciones que definieron su identidad

A lo largo de sus cuatro décadas, el Reina Sofía ha organizado exposiciones que han marcado épocas y redefinido su identidad museística. Algunas de ellas han sido verdaderos referentes en el estudio del arte moderno:

Nuevos realismos: 1957–1962 (2010), que replanteó el objeto artístico como reflejo de la realidad social y cultural.

La exposición Piedad y terror: el camino a Guernica (2017), con 180 obras de Picasso que trazaron la evolución del artista hasta su obra maestra.

Importantes retrospectivas de artistas internacionales y programas curatoriales que han incorporado disciplinas como fotografía, vídeo, performance o instalaciones actuales, haciendo del museo un espacio plural y crítico.

La colección: entre vanguardia española e internacional

La colección permanente del Museo Reina Sofía supera ampliamente las fronteras de una sola corriente o país. Aunque mantiene una base sólida en la modernidad española —Picasso, Dalí, Miró, Juan Gris, Julio González o Eduardo Chillida—, también alberga obras de figuras del arte internacional del siglo XX y XXI: desde Francis Bacon, Joseph Beuys, Max Ernst o Yves Klein, hasta piezas de Nam June Paik y Cindy Sherman.

La selección de obras responde a una voluntad narrativa: relatar cómo el arte moderno se articuló como respuesta a las tensiones políticas, sociales y culturales del siglo XX, y cómo esas mismas tensiones siguen presentes en las prácticas artísticas de hoy. El museo, por tanto, no sólo conserva, sino que interpreta y genera pensamiento crítico en torno al arte.

Resumen de obras y espacios destacados

Obras centrales de la colección permanente

Espacios y programas clave